ARTE

Juan Méjica, el artista que 'españece'

El asturiano, que hace doblete en la capital burgalesa, repiensa España en 'Iconografía para una personalidad contemporánea', que aúna cerámica, pintura y escultura en el Arco de Santa María

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Burgos

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Juan Méjica es un tipo peculiar, es un artista que vive su trabajo más allá de la pasión, que habla con tanta euforia de sus cerámicas, sus pinturas y sus esculturas que el espectador no puede por menos de contagiarse de esa ilusión. Se sitúa el asturiano entre la inocencia y la capacidad de asombro de un niño y la grandeza y la mirada trascendental de un adulto. Se revela así mientras mueve los brazos y todo el cuerpo a la hora de hablar de cada una de las piezas que componen Iconografía para una personalidad contemporánea, que se mantendrá en la sala de exposiciones del Arco de Santa María hasta el 8 de julio (de martes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 21 horas y domingos de 11 a 14 horas).

Pintura, escultura y cerámica se dan la mano en esta noble estancia que Méjica ve como un espacio natural para su creación. «Mi obra respira maravillosamente con los edificios antiguos. Se produce una explosión». Una mirada que se puede hacer extensiva a las grandes esculturas que ocupan los aledaños de la monumental entrada desde finales de mayo.

Iconografía para una personalidad contemporánea aúna todos sus yos. «Soy un artista radicalmente y esencialmente español», resume y señala que en su persona se concilian los maestros del Magdaleniense, que tanto en Asturias como en Cantabria dejaron esas impresionantes pinturas en las cuevas; los paisajes de España, en los que se regodea en gigantes cuadros con utilización de distintos materiales; y también las nuevas propuestas, como es la nueva mirada al cubismo, que afirma haber reinventado añadiendo el movimiento y el azar.

Muchas palabras son estas y él las resume con una que él mismo ha reinventado para definir su creación: españecer. «Se trata de repensar España», matiza y deja claro que no se trata de la fiebre futbolera que recorre toda la piel de toro. Su España es otra. Es, dice, la de Ortega, la de Unamuno, la de los grandes pensadores, pero también es la de Goya, la de Picasso, la de los grandes pintores. A unos y a otros reconoce como referentes sin olvidar a los citados maestros magdalenienses.

«Casi diría que el arte está en decadencia desde la prehistoria, ellos ya pintaron el universo completo, los sentimientos hacia lo mágico, las fuerzas de la naturaleza...», afirma y ese mundo mágico se ve en sus símbolos.

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El toro, España, el astrucón, el tejo... «Mis símbolos siempre son españoles y universales», apunta el creador, quien tiene claro el mensaje que quiere hacer llegar: «Quiero que el espectador salga con la idea de que existe un arte español contemporáneo, no un arte español internacional que no se sabe si es francés, japonés o chino. Yo represento a la España de la contemporaneidad, la que da un paso al frente, con su propio lenguaje». Juan Méjica ha dicho.