MEMORIA HISTÓRICA San Pedro de Cardeña
La colocación de la escultura homenaje a los Brigadistas, en manos de los monjes
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A.S.R.
Miles de voluntarios de distintas partes del mundo llegaron a España con el firme propósito de ayudar a mantener el gobierno legítimo de la República y acabar con el ejército sublevado. Desconocían que cerca de mil acabarían con sus huesos en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña. Más de cuarenta nacionalidades se juntaron aquí entre 1936 y 1939, años en los que se mantuvo activo.
El pasado otoño, cuando se cumplían 75 años de la habilitación de esta casa del terror, un grupo de colectivos burgaleses se juntaron para recordarlos. Se organizaron exposiciones, conferencias y se decidió colocar una escultura en aquel lugar como homenaje a estos voluntarios que lucharon por la libertad. La idea inicial era instalar la pieza, firmada por la burgalesa Susana Rioseras, cerca del monasterio de manera permanente. Pero las cosas no salieron como habían soñado.
Primero se toparon con la burocracia de la Junta de Castilla y León, que no veía con buenos ojos el emplazamiento elegido. Se cambió el proyecto y la Administración dio el visto bueno. Pero el periplo no acababa aquí. La pelota saltaba al tejado de la comunidad religiosa que ahora ocupa el Monasterio de San Pedro de Cardeña. El pasado miércoles mantuvieron una reunión con el responsable de la congregación. Le explicaron sus intenciones y le dejaron el proyecto, con el que se quedó para estudiarlo.
«Ha habido un primer acercamiento, pero no sabemos qué pasará», señala Susana Rioseras, una de las promotoras de este homenaje. No las tienen todas consigo. El principal escollo parece encontrarse en la ausencia de un abad desde la muerte del anterior.
Mientras se toma una decisión, la escultura duerme en la casa de su autora. Se trata de una pieza creada con hierro y piedra de Condado, con las distancias kilométricas que existen entre San Pedro de Cardeña hasta Lisboa, París, Nueva York, Londres, Berlín, La Habana, Buenos Aires, Varsovia, Estocolmo..., lugares de procedencia de muchos de los Brigadistas que empeñaron parte de su vida por la libertad.