EN EL 15 DE AGOSTO

El Paquito Chocolatero suda pero baila

Las orquestas continúan siendo las reinas de las verbenas en los pueblos burgaleses a pesar de la competencia cada vez más feroz de las disco móviles y la consiguiente reducción de actuaciones

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Burgos

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A.S.R. / Burgos

Con cuerpo de jota y de verbena se acerca el 15 de agosto. El pueblo ya está listo para recibir a los músicos. Llegarán las pruebas de sonido, las luces de colores, los pasodobles, las rancheras, las rumbas y el Paquito Chocolatero. Mientras unos bailan y la gozan abajo, otros empiezan a sudar la gota gorda arriba. Este verano más que nunca. La crisis azuza al sector desde hace tres años. Las disco móviles comen terreno a las orquestas, las actuaciones han disminuido y cada vez necesitan recorrer más kilómetros. Saben que este año y al siguiente tendrán que bailar con la más fea, pero confían en el público, que ahora más que nunca revienta las plazas por ellos.

Frutos Frutos, bajista y representante de Odessa; Rubén Gamboa, cantante de Cobalto; y José Ignacio González, de Cabaret, admiten el golpe de la crisis, aunque lo hacen con matices que van del gris, al gris oscuro y el negro.

Dicen que la experiencia es un grado y a Odessa le sobra. Treinta y tres años en la carretera convierten a la banda arandina en la abuela de las orquestas. Pero la crisis no ha respetado canas y Frutos Frutos reconoce que han pasado de las 70-80 fechas de antaño a las 55 actuales.

«La crisis se lleva notando desde hace tres años. Primero, con la forma de pago, que se retrasaba mucho, pero se seguían haciendo las mismas actuaciones, pero ahora ya estamos viendo que domina la mentalidad de que si no hay dinero no se puede contratar y se quitan días de fiesta», comenta el veterano músico que se conoce al dedillo los pueblos de la comarca ribereña y de 250 kilómetros a la redonda.

A toda Castilla y León y hasta Madrid llega la Orquesta Cobalto, que pinta el panorama gris oscuro. Y es que es ahí donde más les duele. «El verano está yendo bien, pero tenemos que recurrir a ir a pueblos fuera de la provincia de Burgos porque aquí los días que hace años se consideraban importantes en vez de orquestas llevan disco móviles y cosas más baratas. La cosa ha cambiado desde hace dos años. El anterior no salíamos fuera, pero tuvimos muchas menos noches y esto nos ha obligado a buscar más lejos», analiza Rubén Gamboa, que tiene 22 años y lleva desde los 16 metido en este mundo, dos en Cobalto.

¿Son rentables estas salidas? La respuesta es afirmativa, aunque se adorna con peros. «Si vas y vuelves a casa, sí, pero no te puedes quedar a dormir y eso al final se traduce en más cansancio», contesta e informa que ellos lo iban a hacer anoche en un pueblo de Soria solo porque también tocan hoy.

Hasta lo más hondo del pozo cae José Ignacio González, de la Orquesta Cabaret. «Este año se han quedado casi todos los fines de semana libres. Tenemos muy poco trabajo, llevábamos varios bajando, pero este ha sido el que menos», anota el músico de esta banda que lleva dieciséis años acudiendo donde les llaman en formato orquesta, charanga o pasacalles.

«Ha bajado todo en general, los tres días de fiesta de antes se han quedado en uno, ahora se busca lo barato y no la calidad y donde antes contrataban una orquesta ahora va la disco móvil. Antes íbamos a muchas bodas y hace cinco que no animamos ninguna», lamenta desde el fondo sin ver la luz.

Una actitud bien distinta tienen los seis músicos de Odessa, que afrontan este panorama con resignación. «La cosa está así y no se puede hacer nada, lo primero que se quita es en Festejos. Se han suprimido muchos domingos, que antes eran un día principal de las fiestas, y ahora es raro hacer uno. Ahí estamos sufriendo un poco el tema de la crisis, pero como todo el mundo», valora el bajista y añade que ellos están satisfechos con su agenda. Y es que Odessa se ha sabido ganar el aplauso del público ribereño.

Mientras que Cobalto ha hecho suyo el dicho de que si no puedes con tu enemigo, únete a él y han sumado a su oferta las disco móviles.

Gamboa tiene muy claro que son el futuro. «Nos sustituirán los próximos años. Supongo que luego, cuando esto se arregle, volverán las orquestas, que son las que hacen música, las que tienen mérito porque la disco móvil la puede hacer cualquiera del pueblo», augura.

Y es que la diferencia de precio es notable. El cantante de Cobalto habla de los 6.000 (en torno al 15 de agosto y 10 de septiembre) -2.000 (mayo y octubre) de una formación a los 500-700 de la música enlatada. En el caso de Odessa, las noches fuertes pueden alcanzar los 9.000 euros.

Tanto Frutos como Gamboa guardan un as en la manga: el público. Que no le quiten a la señora su pasodoble, a la niña su Paquito Chocolatero y a los adolescentes el balas blancas para la oveja negra.

«Este año hemos hecho sábados importantes en pueblos de la zona y hemos visto que hay mucho publico. No sé si por la crisis quizás haya más gente que hace cinco años. Es una forma gratis de estar cinco horas en un lugar con baile sin tener gastos importantes», aprecia el bajista de Odessa.

El cantante de Cobalto cree que las verbenas se hacen por tradición y que no pueden faltar. Otra cosa, dice, son los pases de tarde, el baile, que solo se conserva en Burgos y Palencia y en el que se ven pocos jóvenes.

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Así las cosas parece que es bueno el grito: ¡Larga vida a las orquestas!