MÚSICA
Dinasty se gana la ‘Inmortalidad’
La banda de heavy metal burgalesa publica su primer disco, presente en más de treinta plataformas digitales, tras ocho años de experiencia en los escenarios
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A.S.R. / BurgosDinasty ha hecho suyo el refrán castellano que dice que las prisas no son buenas consejeras y se ha tomado su tiempo para sacar su ópera prima. Inmortalidad es el resultado de ocho años de trayectoria, de muchas horas en el local de ensayo, de noches en vela componiendo nuevas canciones, de madrugadas de cansancio tras tocar en un pueblo, de mucho esfuerzo por que su faceta de grupo de versiones no eclipsara la de creación propia y, sobre todo, de mucha pasión y fe en la música.Dinasty es una formación más en el largo centenar que pone banda sonora a la ciudad. Como la mayoría, nació de la inquietud de un grupo de amigos con ganas de tocar sin más ambición que pasarlo bien. Poco a poco la implicación creció y el compromiso también. Durante este tiempo no han dejado de tocar, tanto versiones de sus artistas de referencia como sus propias composiciones. Cual titiriteros se han recorrido los pueblos de la provincia de plaza en plaza. Un día se percataron de que sus canciones enmudecían ante las ajenas y decidieron que había llegado el momento de reunirlas en un disco que las perpetuara en el tiempo. Nació Inmortalidad.Se pusieron en contacto con el burgalés José Luis Villalaín, que trabaja en Claqueta Producciones, y entre este estudio y El Escondite grabaron en Madrid el trabajo que hace diez días presentaban en El Hangar.Los ocho años transcurridos imprimen una madurez al álbum que hasta sus artífices perciben. Habla su bajista, César Calvo: «No es el típico primer disco, que suele tener deficiencias técnicas o de calidad. Llevamos tocando tanto tiempo que esas cosas están superadas».Son diez canciones escritas en español en las que despliegan una diversidad temática que refleja las inquietudes de la formación a lo largo de su trayectoria. El amor (El fuego que hay en ti, Por fin), la realidad social (Olvidados), la condición humana (Hacia la extinción) o la propia vida del músico (Nómadas).Como le pasa a todos, no les gusta ponerse etiquetas. Prefieren que lo hagan otros, pero si se trata de ubicarse en algún sitio se quedan con heavy metal clásico con toques modernos, que los asemeja mucho a los acordes de Mago de Oz.«Creo que hemos conseguido hacer un disco escuchable por todo el público», ilustra Calvo, quien añade que el último tema, Serpiente de cascabel, se desmarca de esta línea y se encuentra en una más rocanrolera y divertida en la que se vislumbra el buen rollo que los integrantes de la banda viven en el local que comparten con otros colegas.Inmortalidad ya suena en hasta treinta plataformas de internet como Spotify, Youtube, iTunes, pero también en las páginas de pirateo. Algo que, dice su bajista, les hace moverse entre la alegría y la rabia.«La piratería significa difusión y para una banda que debuta en el mercado es importante que la gente escuche lo que hace por el medio que sea, pero también nos cabrea que sea de este modo cuando lo puede hacer por otras vías de forma gratuita como en Spotify y Youtube, que, por lo menos, nos reporta una mínima cantidad de dinero al mes», comenta el músico, feliz porque las redes sociales les han permitido que su música suene en dispares puntos del planeta. Desde Rusia a México pasando por Israel, Argentina o México.Inmortalidad es el resultado de un trabajo paso a paso, un fruto que ha estado madurando en los últimos ocho años y ahora explota e ilusiona a todos los que se han implicado en él y a los que lo harán a partir de ahora. El quinteto se convirtió en sexteto desde la noche de presentación del disco. La colaboración de Joaquín Navarro en los teclados quedó tan bien que la familia Dinasty ha aumentado.Con uno más y sin perder de vista a la niña de sus ojos que es su ópera prima, la banda sigue con el mono de trabajo puesto y ya está componiendo nuevos temas. Ya nadie los puede parar, aunque reconozcan que todavía les queda mucho camino por recorrer, incluso en casa, donde consideran que todavía tienen mucho público potencial. Y que, como también dice la sabiduría popular, creen que nadie es profeta en su tierra.