Exposición / Hasta el 1 de septiembre
Corazón pintado y cincelado
Las creaciones de Rosario Palacios y Alfonso Salas dialogan en la sala del Teatro Principal con la naturaleza y el sentimiento humano como temas centrales
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A.S.R. / BurgosRosario Palacios y Alfonso Salas son viejos conocidos. Su amistad viene de antiguo y está cosida por el hilo de la creación. Son socios fundadores de la Asociación La Cañada del Arte, han caminado de la mano en muchas aventuras, pero nunca antes habían compartido sala. Ahora lo hacen. La pintura de ella y la escultura de él dialogan en el Teatro Principal hasta el 1 de septiembre.Una se deja envolver por la naturaleza, sin olvidar el retrato y los apuntes etnográficos; la otra es más visceral y se regodea en el sentimiento humano. Y en ambas palpita el corazón de su autor.«La temática es variada, pero siempre de fondo está el sentimiento humano», resume Alfonso Salas, escultor de Castrillo de la Reina con taller en Caleruega y que atesora más de cincuenta años de trayectoria.La bravura del toro esconde la pelea continua del hombre por seguir adelante, la representación de la vejez habla de la fugacidad de la vida y el paso del tiempo, el revoloteo de unas palomas da lugar al arte del cortejo y la necesidad de amar del ser humano... Cada obra es una pregunta sobre la existencia humana.Pocos secretos tienen la piedra, la madera o el bronce para las manos de este veterano creador. Sus esculturas se insinúan en la céntrica estancia y piden ser tocadas.La naturaleza, en el sentido más amplio, guía la obra pictórica de Rosario Palacios. Como a la mayoría de los que se sitúan frente al caballete, la afición nació en ella cuando era niña. Pero en Cogollos, de donde es oriunda, no había manera de formarse y en casa también necesitaban sus manos para trabajar. Pasaron los años y fue su padre quien le indicó el camino a seguir al regalarle un curso por correspondencia.Exhibió su obra por primera vez en una sala hace quince años. Desde entonces, ha enlazado proyecto tras proyecto. Uno de los primeros fue una serie de mujeres castellanas que baraja hacer de nuevo para ver la evolución que se ha producido en su creación.«Me inspira mucho la naturaleza. Soy amante de los animales, de la arquitectura tradicional y abogo por el respeto a los mayores. A mí me mueve también el sentimiento y el amor al trabajo», resalta la pintora, que se reconoce muy comprometida con la conservación del medio ambiente, sobre todo en los entornos rurales. Un botón: hasta tierras gallegas llegó para ayudar en el desastre del Prestige.Los palomares como recuerdo del que tuvo la abuela Teodora, el runrún de las dulces aguas del río Tea, los viñedos castellanos y gallegos, el retrato de personajes «valorados por lo que son y no por lo que aparentan» como los que cuelgan de su padre, del antiguo abad de Silos Dom Clemente Serna o de Antonio Machado.El sentimiento humano de Salas y el amor por la naturaleza de Palacios dan vida a este primer proyecto conjunto que, esperan, dé pie a nuevos trabajos compartidos como el que planean para la Fundación Vela Zanetti de León o la muestra que unirá los toros de él y los viñedos de ella y que piensan mover por las comarcas vinícolas.El veterano escultor no se anda con zarandajas: «Si no buscas, no encuentras. Eso está clarísimo».