Artes escénicas / La actriz vallisoletana hace doblete

«La vida es muy corta, no hay que darle vueltas a los dolores»

Lola Herrera firma ejemplares de su libro, ‘Me quedo con lo mejor’, en Santiago Rodríguez y salta a escena en Cultural Caja de Burgos con ‘En el estanque dorado’

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Burgos

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A.S.R. / BurgosLas risas de dos jóvenes y de Lola Herrera son de una complicidad que evidencian la familiaridad. La actriz firmaba ayer ejemplares de Me quedo con lo mejor en la librería Hijos de Santiago Rodríguez cuando recibió una inesperada visita. Los actores Luz Valdenebro y Mariano Estudillo, que trabajan con ella y Héctor Alterio en En el estanque dorado, sorprendieron a la intérprete vallisoletana con el rotulador en la mano.Tienes una ‘guasa’... Al tiempo que escribía la dedicatoria en el ejemplar recién comprado les preguntó dónde iban a comer, ellos no lo sabían, los pidió que le llamaran después y se lo comentaran y les dijo que ya sabían que ella quería comer pronto para echarse un rato antes de la función.«Lola es fantástica. Si no fuera así no vendríamos a darle esta sorpresa. Es generosa, grande...», entona la joven actriz con el asentimiento de su colega. «También llevábamos dos semanas sin verla...», anota Estudillo.Bastan unos minutos de charla con la artista para confirmar que las palabras de sus compañeros son sinceras.Con una torreta de ejemplares al lado, Lola Herrera comenta que la publicación fue una sugerencia de la editorial. «Querían que escribiera algo, conocían mi trayectoria, mi manera de funcionar y de comunicarme con la gente a través del teatro y de la vida. Me lo habían propuesto en bastantes ocasiones en los últimos años. Cuando vas haciéndote muy mayor la gente quiere que le cuentes algo y como ahora todo el mundo escribe un libro me lo pidieron», explica la actriz, quien matiza que, por supuesto, siente un respeto tremendo por los escritores y «no tengo ninguna ambición literaria, lógicamente, pero sí me pareció oportuno en este momento dar una serie de datos por los cuales quien lo leyese supiera quién soy, no es una biografía, sino tramos de mi vida y hechos por los cuales soy este resultado».Afirma que no busca que los lectores dibujen ningún retrato concreto de ella. «Yo solo doy los datos con los que me manejo, a lo que recurro, ante lo que me sublevo... Pero no para llegar a ninguna conclusión. Realmente, saber uno quién es es muy difícil, sabes lo que no quieres, pero no de lo que serías capaz», ilustra Herrera, que siempre será recordada por su interpretación de Carmen Sotillo en Cinco horas con Mario, pero que atesora una trayectoria de infarto en cine, teatro y televisión profusamente reconocida.El título elegido para este conjunto de retazos, Me quedo con lo mejor, no significa que en sus páginas solo aparezcan los episodios más dulces de su vida. El sabor amargo también está.«Aparecen cosas desagradables, muy duras, pero yo siempre he heredado por parte de las mujeres y los hombres de mi familia, he sido una buena alumna, que es más práctico quedarse con lo mejor. La vida es muy corta y si te pasas mucho tiempo dándole vueltas a los dolores te pasas la vida en un dolor. Hay que hacer duelos de las cosas, pero abreviando lo más posible y tirando para adelante», señala la vallisoletana.El volumen, prologado por Natalia Figueroa y dedicado ‘A mis mayores de las dos familias, la propia y la teatral’, arranca el 30 de junio de 1935 y recorre su infancia, la tendencia a cantar en su casa, los inicios en el mundo del espectáculo, su viaje a Madrid para convertirse en actriz de radio, su lucha constante por los derechos de la mujer y también por sacar adelante a sus hijos... Mil y una anécdotas.Al dedillo se conoce esta biografía María Elisa Alzaga, feliz tras conseguir la rúbrica de la intérprete. «Me encanta, su forma de actuar y de ser. Es una señora», exclama entusiasmada, a pesar de no poder redondear el día viéndola sobre el escenario. «No he podido conseguir entradas. Hubiera sido la guinda», lamenta abrazada a esta suerte de memorias, que no llegan a serlo.Sin prisa ni pausa, los lectores pasaron por allí. Se llevaron la firma de una de las grandes de la escena española y unos minutos de charla. Lola Herrera, que protegía sus ojos con unas gafas de sol, tuvo sonrisas para todos y agradeció los piropos, por muy peculiares que fueran, sin perder en ningún momento su elegante presencia.

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