Otra edad dorada de la poesía
Los vates Luis Alberto de Cuenca, Almudena Guzmán, Diego Doncel y Josefa Parra trazan un diagnóstico que invita al optimismo y que viene determinado por la diversidad y las puertas abiertas por las tecnologías
-
A.S.R. / BurgosLa poesía continúa siendo la reina de la fiesta. Cuatro vates de proyección nacional tomaron ayer la palabra en la Sala Polisón para trazar un diagnóstico de su situación actual. Y puede seguir bailando. Porque está muy, pero que muy bien, a juicio de Luis Alberto de Cuenca, Almudena Guzmán, Diego Doncel y Josefa Parra.Punto arriba, abajo, le ponen un notable y en el horizonte ven muchas posibilidades a un género marcado por la diversidad, que se ha liberado de las etiquetas, que se mantiene firme ante el desafío lanzado por las nuevas tecnologías y que tendría más lectores si su promoción fuera como la de la novela.Una vez presentados, De Cuenca advirtió que no son críticos y lo suyo serían solo impresiones.Todos de acuerdo, Parra inició su intervención utilizando el título del último Premio de Poesía Ciudad de Burgos, fallado el miércoles: Diverso.es. La poeta gaditana llamó la atención sobre la diversidad que marca la poesía actual frente a lo ocurrido en otras épocas. «Hubo un momento con facciones bastante claras, un lugar donde uno se colocaba, quisiera o no, porque si no lo hacían otros. Ahora todo es más diluido. El compromiso es ético, pero no estético», enfatizó antes de aludir a la otra parte del título: la irrupción de las nuevas tecnologías.En su opinión, tiene dos caras. Una buena, porque abre muchas puertas y todo está al alcance. Y otra mala, porque domina el todo vale y se ha perdido calidad.Muy de acuerdo con ella estuvo Diego Doncel, Premio Ciudad de Burgos 2010, que se sentía como en casa y defendió el buen momento del género. «Afortunadamente, nos coge a todos en casa escribiendo y eso significa que goza de excelente salud», remarcó y a los que dicen que no tiene público los espetó que esto no, pero sí lectores.El autor cacereño subrayó que la poesía no sufre tanto la erosión del mundo digital como la novela. «No es una preocupación», dijo y llamó la atención sobre su «medievalización» con una vuelta a la oralidad. «Hace 30 años no se nos pasaba por la cabeza que pudiera volver a ser oral pero ahora tiene mucho de esto. Es un momento apasionante, se abren muchos horizontes y no sabemos qué camino hay que seguir».Más cauta y crítica fue la madrileña Almudena Guzmán. «Veo falta de originalidad. El concepto original es muy complicado. Yo escribo para dar una vuelta de tuerca y aportar algo y en ese sentido yo la puntuaría con un 7. Me gustaría que hubiera gente, sobre todo joven, más atrevida», lanzó convencida también de que si se promocionara como la novela sería un éxito. «Me gustaría que las editoriales de una vez por todas apostaran por la poesía», remarcó y dijo más: «El concepto de que la poesía es más complicada, más difícil, lo esgrimen los poetas que no saben cuál es el punto para conectar con la gente».Más generoso con la nota se mostró Luis Alberto de Cuenca. «Sí soy optimista. La poesía es hermosa, poderosa, interesante... Le daría un 8,5. Me parece un milagro que convivan y coexistan todas las corrientes cuando hubo un momento en que parecía que se iban a exterminar unas a otras», aseguró y convino con Parra, en su hincapié en la diversidad, con Guzmán, en la necesidad de una buena promoción, y con Doncel, en la resistencia del género a la erosión digital.También lanzó algún dardo: «Hay poetas que se jactan de su oscuridad, que piensan que tienen línea directa con la divinidad y su obra no es para el común de los mortales y otros pensamos que somos la voz del común de los mortales y hablamos de lo que les preocupa».Una lectura de poemas dio paso al coloquio con el público, que, llegó tímidamente, pero respondió.