ARTES ESCÉNICAS
Hilo telefónico a flor de piel
Alicia Benito cambia el ‘clown’ por el drama en ‘Las dos voces’, basada en un texto de Cocteau, que estrena en francés, el viernes, y en castellano, el sábado
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A.S.R. / BurgosCuando Alicia Benito regresó a Burgos tras un periplo viajero se emocionó con la idea de hacer una serie de monólogos en el desaparecido Cafeto Madrid. Pero cuando su profesor de la Escuela de Teatro Jesús Sanz le puso sobre la mesa La voz humana, de Jean Cocteau, dijo no, no, no... No creía que fuera el momento, aunque sin saberlo se había quedado en su cabeza. Hace un año y medio tocó a la puerta para salir de allí. La actriz burgalesa desarrolló el proyecto durante una mañana en un cuco café de Madrid después de un curso suspendido a última hora. En aquella atmósfera y con esa rabia nació Las dos voces, el espectáculo que su compañía, CCCclowns y Mmmúsica, estrena el viernes y el sábado en Cultural Cordón en versión francesa y castellana, respectivamente.Cuenta que pensó hacerlo en clave clown, la que ella domina, llevarlo a su terreno, pero al final Cocteau la atrajo al suyo. Y el cambio ha sido brutal.«Llevo muchos años haciendo teatro de creación, con texto al que se llega durante el trabajo, que sale de tu cuerpo. Aquí es al revés, debes meter el texto en ti, y es un cambio de registro total porque nunca lo había hecho. Los actores de comedia nos sentimos más cómodos con personajes tipo. Ha sido un cambio de energía a la hora de actuar y también en la relación con el público porque un clown siempre está pendiente de la respuesta del espectador, que puede condicionar el desarrollo de la obra, y aquí eso no pasa, es más íntimo, es una conversación privada que no se dirige a nadie», ilustra.Las dos voces presenta a una mujer colgada al teléfono que mantiene la última conversación con su amante, que la ha abandonado por otra. Ella es la única que aparece en escena. La cosa se complica.«Es un texto en el que no solo tienes que transmitir lo que te pasa a ti, sino también qué te está contando la otra persona. Es difícil manejar toda esa energía porque además empieza muy fuerte. Ella está muy mal. En otras obras las cosas pasan poquito a poco, pero aquí arranca desde arriba y es muy agotador».La actriz ha alcanzado este punto tras un arduo trabajo primero con Sofía López en París para concluir la dramaturgia y luego en Londres con la directora, Amy Gwilliam. Se encerraron durante una semana en una casa de campo a machacar una y otra vez al personaje y a empaparse del universo de Jean Cocteau. «Para un actor es un lujo, un regalo, estar solo haciendo una cosa, es lo ideal, poder dedicarte solo a la creación sin preocuparte de nada más», enfatiza entusiasmada con el trabajo conseguido.Y es que son muchos los sentimientos que hacen equilibrios sobre el hilo telefónico: amor, sensualidad en la mujer, ruptura emocional, dependencia del dolor...«Cocteau dice que es como si la mujer se desangrara, es una sangría, y es difícil de encauzar», comenta la actriz y observa que no se trata de una mujer débil, caprichosa, que no sabe qué hacer con su vida, sino que ella siempre ha hecho lo que ha querido y ahora siente que muere de amor.Unos sentimientos que, reconoce, le cuesta menos transmitirlos en francés que en castellano. El idioma ajeno actúa como un muro y le sale de forma más natural je t’aime, chéri o mon amour que te quiero, cariño o amor mío.Porque lo que sí tenía claro la actriz era que también quería interpretarlo en la lengua original. Y no solo por sus años de formación en Francia. «Cocteau no puso una palabra de más, son las palabras justas para llevarte por el camino emocional que quiere. Yo quería entrar en esa musicalidad».La pieza se desarrolla en una habitación diseñada por la escenógrafa Elisa Sanz y pintada por Regue Fernández, un descubrimiento para Alicia Benito, que, con tintes expresionistas, refleja el vértigo que siente esta mujer que lo ha tenido todo y ya no le queda nada.