NANDO G. MIGUEL Guitarrista de La Fuga
«La Fuga y el rock viven una aventura, no un matrimonio»
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A.S.R. / BurgosNando G. Miguel, guitarra de La Fuga, admite que tocar en Burgos es hacerlo en casa. Saben que encontrarán muchos amigos entre el público con el que añadirán un amanecer más a los cien que dan título a su nuevo trabajo. Aquí siempre han llenado, con Rulo y sin él, y esperan repetir en el concierto que darán el viernes en El Hangar (20 horas, 8,50 euros), con los burgaleses Bajo Cero como teloneros. Si no puede ser, tampoco les preocupa.Pregunta- ¿La crisis está complicando colgar el cartel de ‘no hay entradas’?Respuesta- Se nota la crisis, claro. El Hangar es una sala muy grande, cabe mucha gente, y aunque hasta ahora la hemos llenado, no quita para que esta vez no pase. Ahora no es como hace años, que sabías los que ibas a meter en cada sitio. Ahora unas veces va bien y otras, peor. La venta anticipada funciona mal, la gente espera hasta el último momento para decidirse. Es casi a cara o cruz.P.- ¿Hay más incertidumbre?R.- Sí, pero somos gente que nunca se ha echado atrás. Nuestra filosofía es que hay que tocar, salir de casa y llevar la música a la gente. Luego la respuesta del público es una aventura.P.- ¿Cien amaneceres significa la consolidación definitiva de La Fuga tras la pequeña revolución vivida hace tres años?R.- Puede ser que el anterior, Raíces, se hiciera más rápido, y es verdad que la banda está ahora más consolidada. Se nota por la gente. Es la que te dice si un disco funciona mejor o peor y, en esta ocasión, en los conciertos vemos que el público canta todas las canciones. Estamos encantados. Él es el juez. A veces se da en el clavo y otras no. Y tal vez esta vez hemos dado con la chispilla para hacer buenas canciones.P.- ¿Dónde han encontrado esa chispilla?R.- Ojalá supiéramos dónde está. Siempre intentas hacer buenos temas y pones lo mejor de ti, pero a veces se encuentra y otras no. Cuando estás en el proceso de composición es muy difícil saberlo, estás dentro y no puedes juzgarte a ti mismo. Creo que en esta ocasión ha influido el haberlo compuesto durante la gira, ha sido muy positivo, porque las canciones y las historias nacen ahí, de lo que te pasa en estos viajes, las aventuras que vives, y el no haber dejado que se enfriaran ha sido bueno.P.- ¿La realidad se ve distinta en el local que sobre el escenario?R.- Totalmente. Antes la forma de trabajar era acabar la gira, irse de vacaciones para desconectar y luego empezar a componer el disco, ensayar... y ya habías perdido la frescura. Nosotros siempre intentamos que los discos suenen a directo y la mejor forma de conseguirlo es hacerlo durante el directo. Y fue acabar la gira y a los dos días estábamos en el estudio.P.- ¿Hay algún momento más especial en ese puñado de temas?R.- Son once estados de ánimo diferentes y once momentos especiales. No sabría decantarme por una. El primer single, Lunes de olvido, es la canción bandera para defender el disco, pero hay días que Mi perdición, que es un tema más tranquilo, es de los que más me pongo en casa, en momentos más festivos gana Camarote...P.- En Lunes de olvido escriben El día que tú y yo nos encontramos, bailábamos los dos rozando el precipicio. ¿Cuándo lo han rozado?R.- Vivimos siempre al borde del precipicio, no hay pilares sólidos porque la vida del artista siempre está colgada de un hilo. Pero sabemos disfrutarlo. El tema habla de un desencuentro amoroso, pero es verdad que el día a día es imprevisible.P.- Hablando de amores. ¿La Fuga es el mejor ejemplo de un matrimonio bien avenido con el rock?R.- Los matrimonios siempre suelen acabar mal. Somos más una aventura amorosa, se disfruta más. El rock es a nivel creativo infiel, no puede estar siempre con la misma persona porque se acaba enquistando. Las cosas se tienen que renovar y nosotros lo hicimos bien.P.- ¿Por qué la luna siempre se da a la fuga?R.- Somos unos noctámbulos y es nuestra mascota, la que nos acompaña en todas las aventuras.P.- ¿Qué les ha hecho el sol para maldecirle una y otra vez?R.- Disfrutamos la noche, igual ya no es tan salvaje como hace unos años, nos hacemos mayores, pero no dejamos de vivirla.P.- Alude al paso del tiempo. ¿Ha cambiado su público? ¿Han dejado de levantar pasiones entre las adolescentes?R.- Curiosamente, va gente muy joven a los conciertos, en la medida que deja la ley, y se nota que estos chavales se saben más las canciones nuevas que las antiguas. Es bueno porque es la cantera, la nueva oleada de roqueros que nos va a acompañar y hay que cuidarlos.P.- En números rojos queda la ilusión dicen en En los huesos. ¿Ven así el panorama musical actual o vislumbran brotes verdes?R.- La música es cultura y aunque para mí es algo vital entiendo que primero está comer y si a alguien no le llega para hacer la compra, difícilmente podrá ir a un concierto o comprarse un disco. La crisis afecta a todo y a la música, más. Pero la creación no está en crisis, otra cosa es el negocio. Se nota que ya no se venden discos, nosotros conocemos la situación y somos los primeros que hemos colgado el disco en Youtube para que lo escuche quien no puede comprarlo. Nuestro objetivo es llegar a todos. La música va a seguir estando viva.P.- En Camarote bajan al almacén de sueños vacíos. ¿Queda alguno en el suyo? ¿Cuáles?R.- Tenemos sueños y proyectos, aunque no nos gusta fijarnos metas porque pierdes el momento actual. Sí planeamos ir a Latinoamérica, tenemos gira en México y Argentina, pero a veces piensas tanto en lo que va a venir que te pierdes el día a día, que es lo bonito. Prefiero vivir más el camino y no pensar en la llegada.