MONUMENTOS DE TEMPORADA

Aperitivo en palacio

Castilfalé abre sus estancias nobles al público los jueves y viernes hasta el 29 de agosto e invita a viajar a un pasado no tan lejano repleto de curiosidades

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Burgos

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A.S.R. / BurgosEl Palacio de Castilfalé sirve el aperitivo los jueves y viernes en sus estancias cerradas habitualmente al público. Una hora para descubrir este edificio noble construido en el siglo XVI con vida particular hasta bien entrado el siglo XX, cuando fue cedido al Ayuntamiento, que, tras la habilitación oportuna, ubicó aquí el Archivo Municipal, que sí abre a diario.Antes de entregarse al estudio y la investigación, fue vivienda particular, de nobles y gente del pueblo. Casi quinientos años de historias que se desvelarán en visitas guiadas hasta el 29 de agosto (jueves y viernes a las 12 horas, 2 euros). A partir de septiembre, el acceso se restringe a grupos concertados o del programa educativo municipal.El edificio, uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil del siglo XVI, se atribuye a Juan de Vallejo. A él se lo encargó el mercader Nicolás de Gauna, quien se lo vende a otro colega, Andrés de Maluenda, hacia 1565. Un siglo después pasaría a manos de la familia Brizuela y más tarde por Antonio Valdés y Bazán, quien se lo vendió al Marqués de Castrofuerte, que lo convirtió en casa de vecindad. Hasta bien entrados los años setenta viviría gente en ella. Sus últimos propietarios fueron los condes de Castilfalé y con su nombre se ha quedado.En la vida diaria de este matrimonio, retratado por Marceliano Santa María en sendos cuadros, se cuelan los visitantes en la segunda planta, tras detenerse en el artesonado de la primera, una joya del siglo XVI sin igual, a excepción del que luce el Palacio de los Avellaneda en Peñaranda.Ven a la pareja, que no tuvo hijos, en el gran salón, donde gustaban de invitar a sus amigos a cenar y donde ninguna lumbre aviva la chimenea, que es grande pero de pega, sin tiro. Rezan con ellos en el oratorio y nadie se atreve a sentarse en la silla que, dicen, Franco usaba en el Palacio de la Isla.Tiempo hay igualmente para tomar el café en la dependencia más soleada de la casa, donde los señores departen con sus amigos, todos de la alta sociedad, y ninguno podrá evitar un oh en su boca al ver el incunable de La Divina Comedia, de Dante, una de las piezas de arte que el Consistorio muestra allí pero que no son originales de la casa.

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