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Un libro pone orden en el anarquismo burgalés

Fernando Ortega, Ignacio Soriano y Francisco Barriocanal ultiman la historia de este movimiento que da más de sí de lo imaginado. Esperan nuevas aportaciones para rematarlo

Dibujo del periodista anarquista José García Pradas.-

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Su propia naturaleza hace del anarquismo un movimiento seductor, un tanto romántico y muy misterioso. Su aversión por el poder, la neblina que lo envuelve y sus etapas de obligada clandestinidad lo convierten en un auténtico desconocido. Burgos carece de un estudio que reúna su historia en la provincia, una ausencia en las estanterías que está a punto de subsanarse gracias al trabajo de Fernando Ortega Barriuso, Ignacio Soriano y Francisco Barriocanal, que preparan un libro que pronto entrará en imprenta.

Todo empezó con la intención de hacer una pequeña monografía, cien páginas que dieran a conocer el anarquismo en Burgos en el último siglo. Pero la investigación les ha deparado sorpresas. Han hallado un movimiento con más fuerza, presencia y continuidad de la imaginada.

Después de meses de visitas a los archivos, de rastreo en las hemerotecas y en internet, de recogida de testimonios..., se han juntado con un material muy jugoso y con más de 700 nombres propios.

La cosa ha tomado unas dimensiones inesperadas y antes de escribir el punto final hacen un llamamiento a la gente que pudiera tener información, fotografías u otros documentos sobre el tema para que contacten con ellos a través del correo electrónico anarquismoenburgos@gmail.com.

«La familia del anarquismo es amplia, se extiende en muchas ramas, con muchas facciones, y es fácil despistarse», observan los autores, que se dan un plazo de dos meses para recoger esos nuevos datos antes de publicar el volumen, que irá acompañado por un diccionario biográfico en formato CD.

Durante el estudio se han topado con auténticas revelaciones como, afirman emocionados, que la primera organización obrera era anarquista, formada por fulistas (sombrereros), que empezó su actividad en 1882, un año antes que el Círculo Católico de Obreros.

Las páginas recogerán el devenir del movimiento cronológicamente desde 1871, que aparece el primer nombre, Pasca, un militante teatrero, hasta la actualidad. Pero también se trufarán con anécdotas como la de los dos jóvenes libertarios encarcelados que pedían correspondencia con chicas de 18 a 20 años y la vida comprometida de personajes como Vicente García y Paulino Díez, a finales del XIX, o las del ferroviario y miembro de la CNT Nicolás Neira y el periodista José García Pradas, durante la República y la Guerra Civil.

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No solo de hombres se nutrieron sus filas. Carmen Pérez Balbás ocupa un lugar de honor al ser la única mujer en la junta administrativa del Ateneo Popular y a Sebastiana Alonso, que luchó contra el franquismo, la llamaban, para su sorpresa, la Pasionaria. Esto es apenas un botón. El anarquismo tiene mucha cuerda en Burgos.