BURGOS
El otro escenario de la ilusión
La disolución de Los Kikolas hace un año abrió una nueva etapa en la vida de Quique Méndez y Kike Sebastián en la que, ahora por separado, el circo sigue presente. Acaban de estrenar ‘Sr. Filipo’ y ‘Va-ga-mun-dos’ en el Iglú Mágico
Los escenarios de la ilusión van más allá de aquellos por los que ondean con alegría los décimos ganadores del Gordo. Hace un año, Los Kikolas anunciaban la disolución de la compañía. La crisis económica, las trabas institucionales y el cansancio acababan-Raúl Ochoa
Los escenarios de la ilusión van más allá de aquellos por los que ondean con alegría los décimos ganadores del Gordo. Hace un año, Los Kikolas anunciaban la disolución de la compañía. La crisis económica, las trabas institucionales y el cansancio acababan con doce años de historia. También las nuevas inquietudes de sus integrantes, Quique Méndez y Kike Sebastián. Estas se han materializado en distintos proyectos en los últimos meses, aunque especialmente emocionante ha sido el reencuentro bajo la carpa que construyeron y que la Fundación Caja de Burgos ha convertido esta Navidad en el Iglú Mágico, un lugar donde los sueños se han cumplido en forma de largas colas, de adultos y niños con las bocas abiertas y de artistas que han sentido más que nunca el calor del público.
Allí cada uno de ellos ha presentado su propia propuesta. Quique Méndez, Sr. Filipo, un montaje en el que sale solo a escena, y Kike Sebastián, Va-ga-mun-dos, un espectáculo compartido con la intérprete burgalesa Almudena Carretero.
Con el cartel de entradas agotadas, estrenó el primero esta historia tierna, cálida e íntima con la que da un paso adelante e irrumpe en el mundo de los títeres, sin olvidar el guiño al circo, al humor, al teatro... Veinte minutos que dejaron con ganas de más a los espectadores. Justo el efecto buscado. Porque continuará el recorrido de este personaje desgarbado, que busca su sitio tras huir de una cruda realidad, construido a partir de retales guardados en los baúles con los que Jean Philippe viaja cual moderna Piquer.
«Estoy muy contento con poder mostrar otros imaginarios, otros universos. El circo es muy bonito pero hay otras artes afines que se pueden combinar con resultados muy atractivos también», observa sobre esta obra, que se repite hoy (14 horas, 3 euros).
Va-ga-mun-dos, sin embargo, es flor de un día. Nació expresamente para el Iglú Mágico y hoy vivirá su última función (21 horas, 4 euros). Kike Sebastián y Almudena Carretero se convierten en dos extraños viajeros, con un punto de ternura, otro de humor y un pelín de mala leche, que vagan sin rumbo y despliegan un abanico de malabares, equilibrismos, acrobacias sobre telas, música, baile... Un cajón de sastre que mantiene con los ojos abiertos a niños y grandes, bien pegaditos en las gradas. Una cercanía que, tanto Sebastián como Carretero, destacan como una de las claves en el resultado final.
Aunque decidieron poner fin, quién sabe si definitivo o no, a su etapa como Los Kikolas y ya no comparten escenario, sí se apoyan el uno al otro. La complicidad se mantiene y cada uno de ellos es el técnico del otro en estos bolos.
«La separación fue dura y dolorosa, pero sentíamos que debíamos dar ese paso y seguimos siendo hermanos», ilustra Méndez.
Sr. Filipo y Va-ga-mun-dos es la guinda a este año que está a punto de terminar. Pero ninguno ha estado lamiéndose sus heridas este tiempo.
Las circunstancias personales de Kike Sebastián le han obligado a adaptar su trabajo a las necesidades familiares, pero sin quedarse quieto. Ha quitado el polvo a la gorra y con ella ha vuelto a la calle a asaltar a los viandantes con sus equilibrismos, sus malabares, sus sombreros y sus tirantes y ha colaborado con otras compañías burgalesas como Bambalúa o Arawake Theater.
Pero también ha iniciado un nuevo camino en solitario, Comediante, que empezará a desarrollar el año que entra.
Tampoco Quique Méndez ha estado viéndolas venir. Además de desarrollar este nuevo personaje, está colaborando con el cántabro Rubén Río y la italiana Nicoletta Battaglia en el espectáculo Errantes, una vuelta de tuerca al Cabaret Errante presentado hace poco más de un año en las Noches del Clunia, en el que pierde la pincelada cabaretera para abrir la puerta a un circo contemporáneo, distinto a la línea seguida hasta ahora por Jean Phillippe. Tras una residencia de 15 días en Santander, en breve iniciará otra de 10 en Barcelona y esperan estrenar en mayo.
Una vez más el refrán se cumple. No hay mal que por bien no venga y, aunque la despedida de Los Kikolas fue una bofetada para la escena burgalesa, la ciudad gana ahora dos nuevas propuestas en las que la nostalgia no tiene cabida.