Fotografía sesenta y seis retratos al paso
Robando el alma
Ángel Herraiz presenta su colección de retratos en la sala de exposiciones del Consulado del Mar
El fotógrafo Ángel Herraiz en su exposición-Israel L. Murillo
En algunas antiguas culturas primitivas existe la creencia de que si se les hace una fotografía les roban el alma y algo de cierto parece tener esta superstición cuando se ven los retratos de Ángel Herraiz.La muestra que abrió sus puertas el pasado 19 de diciembre y que se mantendrá abierta hasta el 6 de enero nos presenta 66 almas de ciudadanos, la mayoría de Burgos, muchos de ellos muy conocidos y otros cuantos por conocer. «Están las personas importantes de mi entorno, que para mí no son tan anónimas, como mi panadera», comenta Ángel Herraiz.Lo importante de estos retratos no son tanto los modelos sino la maestría con la que están realizados. «Son sesenta y seis retratos al paso, que es el nombre de la muestra, por que no están en el contexto de mi estudio, están en su contexto, cada uno en su ambiente», explica el fotógrafo.El mundo de la fotografía se ha ido transformando, el mundo digital ha permitido ciertos retoques que permiten optimizar resultados. «Yo soy de la vieja escuela y pienso mucho cada disparo. La mayoría de estos retratos son un disparo único en contextos difíciles, no me hace falta más», comenta HerraizLa obra de Herraiz tiene detrás un gran trabajo artesanal, utilizando papel de dibujo o de acuarela, con técnicas de grabador para ajustar los grosores del soporte y en algunos casos utilizando técnicas que permiten realzar ciertos colores o dar efectos originales a cada obra. «No renuncio a los retoques, pero los que tienen estos retratos se han limitado a cosas que no ves, como objetos que no tendrían que estar», explica Herraiz y continua «La manipulación que he realizado en estas obras se ha limitado a realzar ciertos colores o acentuar la iluminación para dar más dramatismo a las escenas»Las caras que presenta Herraiz son realmente así, o quizás revelen más su esencia, Yo más intimo. «De las personas me llama la atención todo, la mirada de Cristino (Diez) la fuerza de Segundo Escolar... todo me parece maravilloso», exclama Herraiz.Entre las fotografías presentadas resalta una nominada a los premio Goya del pintor Rubén Arroyo. «Robé está imagen mientras intentaba encenderse un cigarro a la salida de una exposición que tenía en Quintanilla de Vivar», explica Herraiz y continúa «tuve que perseguir la foto, pero ya la había visto en mi mente y la conseguí».Herraiz tiene un ojo capaz de ver la imagen perfecta, la encuadratura justa y las composiciones más armónicas. Su experiencia detrás de la cámara le permite saber cuando va ha ser el mejor momento, cuando la luz será la adecuada para realizar ese disparo que inmortalice de forma perfecta lo mismo una persona que un paisaje. «La fotografía, y sobre todo los retratos, hay que hacerlos con tiempo, hay que conseguir que el modelo se encuentre a gusto, para conseguir ese disparo», añade Herraiz.Siempre inquieto el artista tiene ocho colecciones preparadas para exponer en los próximos años, una de ellas, sobre la ciudad de Nueva York. «Es una muestra que ya está premiada a la que tengo que encontrar un espacio. Se trata de 99 fotografías en blanco y negro de personajes particulares de Manhattan», cometa Herraiz.Más información en edición impresa.