BURGOS / Festival Escena Abierta

El eterno invitado

El guiño al diseño gráfico es una constante en este encuentro que desde su primera edición ha apostado por artistas burgaleses para crear sus carteles. El de este año lo firma La Navaja Suiza

La Navaja Suiza crea el cartel que ha ilustrado la presente edición.-

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A.S.R.
Burgos

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El compromiso del Festival Escena Abierta con la creación contemporánea va más allá de los escenarios. Cuando irrumpió en la agenda cultural hace dieciséis años supo que tenía que diferenciarse desde el minuto uno, que tenía que acabar con cualquier convencionalismo desde el momento en que se presentara a sus futuros espectadores. Ha mimado el diseño gráfico en cada edición. Es su otra historia, la de sus carteles y sus autores.

El último capítulo lleva el nombre de La Navaja Suiza, un colectivo que se mueve en el terreno audiovisual desde hace seis años. Empezaron con los videoclip de Honoris Causa y han seguido con, entre otros trabajos, los de La M.O.D.A. y Supercroma.

Del cartel se ha encargado Miguel Ángel González Cámara. Cuenta que ha tenido muy presente la poética del espacio, hilo conductor de esta edición.

«La idea es que en torno al cuerpo del actor, la materia prima, se sitúen tres tipos de escenarios. Uno natural, que queda representado en la cabeza, otro más castizo, sería el de la casa de la mano, y un tercero más contemporáneo, el de debajo de la cintura. El detalle de la mano reflejaría al espectador, la curiosidad que despierta...», explica y añade que ha elegido el blanco y negro para evidenciar la austeridad en la que aún vive la cultura.

Nada tiene que ver este cartel con el que realizó Juan Luis Sáez, implicado en el Escena Abierta desde el inicio, pero ajeno al mundo del diseño gráfico.

Después de él llegó el minimalismo de Elena Cereceda (2001) y el rupturismo de Sergio Corral (2002), quien, según sus palabras, quería que fuera llamativo y transgresor como el espíritu del encuentro y reflejar el paso del clasicismo al modernismo con el pixelado de un cuadro del XVII.

Gregorio Méndez y Diego Movilla firmaron los de 2003 y 2004, respectivamente.

«Me recreo en la piel para reflejar su carácter sensitivo. Toda la creación contemporánea busca remover algo dentro del espectador», decía Susana Rioseras sobre su propuesta, que anunció la cita en 2005. El relevo llegó con Belín Castro (2006), Carlos Bueno (2007), que se decantaba por una lobotomía, y Tomás Sánchez (2008), que, en el escenario del crimen, avisaba: «Aquí pasa algo».

Ralf Pascual invitaba en 2009 a sentarse en la butaca y Ricardo Blackman a meterse en el matadero en 2010, un cartel que no dejó indiferente.

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En 2011, el festival empezó a buscar un hilo conductor en los montajes. La gastronomía estrenó esta etapa con diseño de Rodrigo Pascual. Cuerpo a cuerpo fue el lema de 2012 y lo captó Luis Mena. Alberto Mediavilla (2013) y Millán Altable (2014) completan el catálogo de nombres propios de esta otra historia del Escena Abierta.