ARTES ESCÉNICAS montaje de largo recorrido
‘A-TA-KA’, vuelta al mundo en una cometa
Cal y Canto ha actuado en casi todos los continentes con este espectáculo estrenado en 2002 y en una continua reinvención
Los volables atraparon la mirada del público de Taipei hace dos años-Cal y canto
Holanda, Portugal, Francia, Italia, Bélgica, Reino Unido, Polonia, Rumanía, Rusia, Taiwán, Corea del Sur, China, Canadá, Colombia... Con miedo a olvidar alguno, Ana Ortega enumera de memoria los países que Cal y Canto ha recorrido con A-TA-KA, convertido en su espectáculo más internacional, reinventado una y otra vez desde su estreno en el año 2002. Ayer mismo concluía su último bolo en Israel, país que el grupo ha visitado hasta en tres ocasiones con esta misma propuesta.¿Cuál es el secreto? ¿Qué tiene este montaje para que sea reclamado por dispares puntos del planeta? Ortega, fundadora junto a Marcos Castro de la compañía burgalesa, no tiene una, sino varias respuestas.Primero, comenta, cree que su tirón en países donde se habla inglés, francés, ruso o castellano se debe a que es una representación sin texto, muy visual, que permite tener enfrente a cualquier público. «Su estética, potente y vanguardista, inspirada, además, en el universo de Dalí abre muchas puertas por ser un lenguaje común a nivel artístico», conjetura la actriz y añade como atractivo el particular universo que han creado «con las cometas y los elementos voladores que han ido creciendo con los años».Y es que quién le ha visto y quién le ve. Desde su estreno en el año 2002, A-TA-KA se ha reinventado sin remedio con la incorporación de nuevos materiales o de luminarias que propician un efecto mágico durante las funciones nocturnas.La actriz recuerda que su despegue internacional se produjo en el año 2008, con la participación en el International Poppentheaterfestival de Dordrecht en Holanda.«Encontramos a una programadora que confió en él casi más que nosotros mismos. Fue un punto y aparte en lo que veníamos haciendo porque un festival de esa categoría nos obligó a ponernos las pilas y porque decidimos investigar y llevar un poco más allá el trabajo que estábamos desarrollando. Aprendimos muchísimo de nuestro paso por allí y fue un antes y un después incluso para la compañía», destaca Ana Ortega e incluye en la lista de hitos importantes en la historia del espectáculo la participación hace dos años en la Feria Europea de Artes Escénicas para Niños y Niñas (FETÉN) de Gijón.«Fue un revulsivo porque nos dimos a conocer a un público y un tipo de programadores más especializado que, quizás, no nos conocían», sostiene.Pero los porqués del éxito son más. Ortega le encuentra muchos encantos, pero, quizás, el principal y al que aplaude de forma más efusiva es al equipo de trabajo que lo hace posible.«No es solo llevar un montaje de cometas sino también la coreografía y la dinámica que lo mueven, con las que siempre intentamos trasladar la fuerza y la alegría de la compañía. Es algo muy bonito. No hablamos pero transmitimos mucho a través de las cometas y nuestros cuerpos. Eso sí es internacional», ahonda.Cada actuación, cuenta la creadora, exige un doble desgaste, a los actores que lo ponen en pie, con un derroche físico importante -recuerda que ella, tras una actuación en Taipei se cayó «relocha» tras un golpe de calor- y a las cometas que manipulan, que tras cada puesta en escena requieren un paso por el taller.Aunque el periplo mundial de A-TA-KA es lo que más llama la atención por el exotismo que implica, a Ana Ortega le gusta recalcar que estas cometas también han volado por los cielos de media geografía nacional -se van a las fiestas de la Magdalena de Castellón del miércoles 11 al domingo 15-. Y lo que te rondaré morena.Precisamente la crisis económica que asuela España ha tenido mucho que ver en la apuesta de la compañía burgalesa por salir fuera.«Sin esta situación tan crítica, quizás no hubiéramos hecho este redoble de esfuerzo al que nos hemos visto casi obligados para mantener la empresa», sugiere y observa que, igualmente, esta falta de trabajo en el país les ha permitido una disponibilidad de fechas sin la cual los viajes al extranjero serían imposibles y entonces ella no sabría lo que es echar de menos a la Catedral como lo hace cuando está sin verla dos días seguidos.