BURGOS / Entrevista a Rubén Amoretti

«Pasar de tenor a bajo es una experiencia única»

Rubén Amoretti.-

Publicado por
A.S.R.
Burgos

Creado:

Actualizado:

     Rubén Amoretti (Burgos, 1964) escribía el primer capítulo de su historia artística hace veinticinco años. Un relato que empezaba plácidamente en casa, escuchando a su padre cantar en las fiestas familiares. Esto le animó a dar un paso adelante en el mundo de la música formando parte de grupos pop, de la tuna universitaria de Obras Públicas y hasta creó un conjunto de ritmos latinoamericanos, sobre todo de tango y boleros, con el que hizo varias giras. Estas páginas cuentan igualmente que el primer guiño de la clásica llegó desde el Orfeón Burgalés, un gesto clave para que hiciera las maletas y se fuera a estudiar a Suiza y luego a Estados Unidos. Destaca especialmente el paso de tenor a bajo que experimentó hace una década. Una pirueta del destino que le obligó a reinventarse.Durante este tiempo, ha actuado en escenarios de distintos países como Suiza, Italia, República Checa, Francia, México, Portugal, Argentina, Rusia, Perú... sin olvidar las numerosas plazas españolas como Bilbao, Madrid o Pamplona.Ha participado en producciones operísticas como La Bohème y Turandot, de Puccini, Don Pasquale, de Donizetti, Rigoletto y Don Carlo, de Verdi, y ha compartido tablas con grandes figuras como José Carreras, Alfredo Kraus, Juan Diego Flórez o Cecilia Bartoli.Sus próximos proyectos le llevarán a Las Palmas y a Francia con Fausto, a Suiza con Elixir de amor y El barbero de Sevilla y a México con Mefistófeles.Desde Suiza, donde reside, el bajo burgalés, que apenas pasará horas en su ciudad natal, repasa los momentos más destacados de esta trayectoria que celebra el domingo con un concierto en el Teatro Principal (19.30 horas, 5 euros).Pregunta- ¿Qué guardaría en el álbum de recuerdos y qué hojas de esa historia arrancaría?Respuesta- Guardo todo. Evidentemente, ha habido momentos difíciles y delicados y en mi caso aún más debido al cambio de voz, pero todo forma parte de lo que hoy soy como artista.P.- ¿Cuánto le debe a su padre y a los cánticos con los que se arrancaba en cualquier fiesta?R.- Mi padre me dio el gusto por el canto. Tenia una preciosa voz de tenor y fue mi primer ejemplo.P.- ¿Cómo recuerda su paso por el Orfeón Burgalés y el encuentro con aquel pianista que le abrió un mundo nuevo?R.- El Orfeón fue mi primera experiencia con la música clásica por lo que indudablemente fue, si no decisivo, sí importante en mis primeros años. Javier, su pianista, fue quien me aconsejó empezar mis estudios en Suiza y quien me dio mis primeras nociones de solfeo. 25 años después sigo en este país, así que efectivamente fue también muy importante en el inicio de mis estudios.P.- ¿Era necesario salir de España para estudiar música o era un anhelo personal?R.- Fue una coincidencia y una gran suerte, pero estoy seguro de que hay muchas ciudades y conservatorios en España donde se pueden cursar los estudios de canto con todas las garantías.P.- El paso de tenor a bajo tras diez años en el escenario es una experiencia ¿positiva o negativa? ¿Cómo se afronta?R.- Indudablemente es una experiencia única y muy positiva. Fue muy duro durante algunos años, ya que este cambio estuvo motivado por una enfermedad -una excesiva secreción de la hormona del crecimiento-. Creo que no existe en toda la historia de la lírica un cantante que por ejemplo haya podido cantar el papel de tenor, Almaviva, en El barbero de Sevilla, y el de bajo, Basilio, porque sencillamente ¡es imposible! Por lo que, aunque por supuesto es una experiencia difícil de comprender y de afrontar en su inicio, es muy enriquecedora -en una entrevista hace dos años decía: «Fue realmente brutal porque te trastoca casi todo. El cambio en mi voz se produjo lentamente y me creó mucha inseguridad hasta que supe lo que me estaba sucediendo. Fueron casi cuatro años de interrupción, hasta el cambio definitivo en bajo. Tener que empezar de cero significa, primero, comprender y aceptar lo que te está sucediendo, estudiar todos los nuevos roles y presentarte de nuevo a los teatros como un cantante completamente distinto»-.P.- Ha actuado en escenarios europeos, americanos... ¿En España cada vez hay más o menos oportunidades para salir a las tablas?R.- He cantado en varias de las escenas mas importantes a nivel internacional. En España también, y afortunadamente cada vez más. El mundo de la ópera no se libra tampoco de la crisis y sentimos como los demás ciudadanos sus consecuencias, pero esperemos que ya hayamos tocado fondo.P.- Vuelve al lugar donde tuvo su primera oportunidad en 1990. ¿Cómo recuerda aquel momento?R.- Con mucho cariño y muchos nervios. El Ayuntamiento de Burgos siempre me ha apoyado, desde mis inicios y siempre le estaré agradecido. Recibí un par de becas para mis estudios en Suiza y he podido cantar en muchas ocasiones y en distintos escenarios.P.- ¿Cuál es el papel que más le ha marcado en estos 25 años de carrera?R.- La oportunidad de interpretar en El barbero de Sevilla a Almaviva cuando era tenor y el papel de Basilio, escrito para un bajo, que es un hecho inédito en toda la historia de la ópera. También recuerdo a Mefistófeles en Fausto.P.- Cuando se asoma al futuro, ¿qué ve?R.- Muchos interrogantes, pero desde una actitud positiva. El futuro inmediato no me preocupa. Tengo la suerte de tener trabajo, pero siempre hay que estar alerta y preparado para afrontar los posibles problemas que nos podemos encontrar en el camino.P.- ¿Cómo le gustaría que fuera ese camino? ¿Cuáles son sus sueños?R.- Hay que tener cuidado con lo que uno sueña… ¡Porque se puede cumplir! Yo he alcanzado muchos de esos sueños y hoy solo deseo poder seguir desarrollando mi trabajo con honestidad allí donde me llamen.

Cargando contenidos...