BURGOS
Todas las mujeres de Marta Tapia
La pintora burgalesa expone una colección de obras protagonizadas sin excepción por féminas que luchan por sus sueños y por las que no pasa el tiempo. La muestra permanecerá en el Espacio de Arte Ural Motor este mes
Marta Tapia, junto a una de sus pinturas.-Israel L. Murillo
Marta Tapia solo tiene ojos para esa mujer. Para la que toca el piano, para la que sujeta una raqueta, para la que escribe, para la que pinta, para la que se esfuerza por mantener una casa, para la que estudia... En ella piensa en cada pincelada, en cada trazo, en cada garabato. Esa mujer, que no es una sino muchas, es la auténtica y única protagonista de la exposición que la pintora burgalesa inauguró ayer en el Espacio de Arte Ural Motor (carretera de Madrid, 10), donde permanecerá todo el mes de mayo (de lunes a viernes de 9 a 13.30 y de 16 a 20 horas y sábados de 10 a 13.30 horas).
«La pintura suele reflejar a la mujer en situaciones sexy o como simples modelos y yo he intentado mostrarla haciendo. Yo quiero representar a una mujer que piensa, que persigue sus sueños y que pelea por conseguirlos», comenta la creadora que cree que en esta colección es donde más es ella y que recuerda en este punto el aliento del periodista y dibujante Rai Ferrer, de su colega Ignacio del Río y de la Asociación Asire, a la que está eternamente agradecida por su labor de formación artística en las escuelas.
Esa mujer que acapara la mirada de la pintora es una figura idealizada, bella, donde no tiene cabida el implacable paso del tiempo. Siempre jóvenes, siempre bellas. Marta Tapia tiene la fórmula de la eterna juventud. El mágico elixir parece fundirse en las acuarelas, en los rotuladores o en los acrílicos utilizados en estos cuadros realizados sobre papel de estraza o de embalar arrugado, sobre cartón o sobre madera.
Sus mujeres se aúpan a cualquier soporte y nacen de distintas técnicas. Dice que su estilo está inspirado en el expresionismo austriaco y en el pintor checo Alfons Mucha, uno de los máximos representantes del Art Nouveau.
«He tratado de simplificar. Dibujo muy rápido. No tengo tiempo y no me paro en detalles ni filigranas. Es una pintura sentida, rápida y espontánea. No hay bocetos previos», comenta la artista, que califica esta obra de pintura de supervivencia por estar hecha sin tiempo y en un espacio no preparado para tal fin.
La llamada de esa mujer se puede producir en cualquier momento. El don de la oportunidad no está entre sus virtudes. Y parece que a Tapia no le importa. Apenas dos meses ha tardado en completar esta colección.
«La necesidad obliga y cuando uno se empeña en perseguir sus sueños hace lo que sea», advierte la pintora que asegura estar en una etapa más seria de su trayectoria pictórica, «menos de cuento de hadas», aunque las mariposas y los peces que acompañan el paso de estas mujeres en sus pinturas confiesan que no del todo.
Abrí los ojos a la medianoche, curioso es que sea en plena oscuridad cuando empieza el nuevo día. Me encontré indefensa entre las horas, pero ya, para qué defenderme, mis sueños no me necesitaban dormida, habían abierto las alas y me mostraban un mundo que antes no veía. Seguir, ser, sentirme viva, como sea, donde sea.
Este poema, escrito en una de las obras, dice su autora, refleja su momento actual. Marta Tapia, que hasta ahora ha expuesto en algunos bares de la ciudad, está emocionada con este amor por la pintura inherente a ella- «creo que nací con un pincel en la mano»- y por el nuevo proyecto que ha emprendido, una herboristería en el G-3, abierta hace seis meses. Dos caminos que son uno solo, que le permiten seguir adelante, en busca de sus sueños, a la caza de esas mariposas que pinta y que revolotean en su estómago, que le hacen sentirse viva.