BURGOS / Música

Cuando la tuna peina canas

Treinta hombres, antiguos tunos y con más de cuarenta años, integran la Cuarentuna de Burgos, que este fin de semana ejerce de anfitriona en un certamen que reunirá a 17 grupos de España, Holanda y Portugal

Ensayo de la Cuarentuna de Burgos el pasado miércoles.-Israel L. Murillo

Publicado por
A.S.R.
Burgos

Creado:

Actualizado:

No les gusta que les aburran con el Clavelitos ni que crean que son eternos estudiantes, fardan de mantener una amistad de años, de ser buenos bebedores y de amar a las mujeres, persiguen con ahínco el perfeccionamiento de su repertorio que abraza habaneras y boleros y en su corazón habita la irreverencia. Son cuarentunos orgullosos de un pasado con capa y cintas y serán los anfitriones del XIX Certamen Internacional de Cuarentunas, que reunirá a más de 300 de España, Portugal y Holanda este fin de semana en la ciudad con una muestra musical en el Teatro Principal el sábado como plato estrella.

El Centro Cultural Francisco Salinas es el cuartel general de la Cuarentuna de Burgos. Allí se reúnen los miércoles y los viernes en una pequeña sala en la que afinan instrumentos y refrescan el gaznate con las ventanas abiertas. La primavera trompetera ya llegó y la guasa está asegurada.

Entre risas, palabras atropelladas e interrupciones de unos a otros, se desgrana la vida de la agrupación burgalesa, que lleva en la beca los colores y el escudo de su ciudad (se la pondrán el sábado a tunos ilustres como el exalcalde Aparicio y el delegado de la Junta, Baudilio Fernández Mardomingo).

«Llevamos pantys, los calzoncillos por fuera, una capa y salimos por la noche. Somos como superhéroes», ilustra uno. «Somos mejores músicos que hace veinte años. Ahora ensayamos», desvela otro. «Además de tocar mejor, hacemos música, cantamos hasta a a Manolo Escobar y a Mari Trini a altas horas de la madrugada», bromea el de más allá. «No admitimos a mujeres. Si se entera la mía me mata», dice alguien oculto tras su instrumento. «Aquí se aprende mucho, hay mucha gente mayor», se burla el más joven de la cuadrilla.

«Los hombres no maduramos nunca e igual que otros tienen como aficiones el fútbol, el golf o la cocina, nosotros la música, y nos distinguimos de otros porque vestimos de tunos», reflexiona un sexto harto de que se piense que son malos estudiantes. No lo son. Sí eternos juerguistas. Pero todos tienen su trabajo. Médicos, ingenieros, carpinteros, fiscales, abogados, conserjes... Ninguno está en paro. «La tuna nos ha enseñado a saber buscarnos la vida», apostilla el de más allá. «Somos una fraternidad. Cada uno sabemos de qué pie cojea el otro, cada uno somos de un padre y una madre, pero cuando nos ponemos las mallas somos todos uno», sentencia otro que define la Cuarentuna como una tuna madurada.

Carteles de certámenes, fotos con más o menos canas y con más o menos chicas, imágenes de tantas noches míticas, estrelladas o iluminadas por las farolas, pero con ojillos de felicidad...

El presidente, Nacho Ordóñez, el único que da nombre y apellidos -los demás se esconden detrás de su mote, que todos tienen-, resalta la importancia de ser anfitriones de este certamen que lleva diecinueve ediciones y observa el impacto económico y de animación musical que supondrá con más de 300 cuarentunos pintando la ciudad con sus cintas de colores.

Haber sido antiguos tunos y tener más de 40 años son los requisitos esenciales para integrar una de estas formaciones.

La de Burgos, constituida como asociación cultural, empezó su actividad en 2009 y reúne a una treintena de antiguos alumnos de la Universidad de Burgos, amigos desde hace treinta años que han mantenido esos lazos. Es la más joven de España con una media de edad en torno a los 45 años. ¿Joven? Sí. En el resto ninguno baja de los 61 años.

«Somos gente desligada de la tuna de sus tiempos de estudiante que quiere mantener su recuerdo ya no tanto con el aire festivo que dominaba antaño, aunque también, sino con el objetivo principal de conservar la tradición, de perfeccionar su música, buscar repertorios diferentes a los clásicos de estas agrupaciones...», explica el presidente para quien militar en una tuna es defender una filosofía de vida. «Es una escuela de vida en la que aprendes aquello que no se enseña en las aulas. Viajas, conoces a gente muy distinta, te mueves en ambientes diferentes...», enumera y avanza que les han invitado a tocar este verano en la República Dominicana como lo han hecho los dos últimos en Francia.

Este breve apunte histórico, sociológico y estadístico es el único momento serio de la noche en la que la luna se pone a bailar a ritmo de laúd, clarinete, bandurria, pandereta...

La tuna está aquí (la tuna está aquí), con esta canción (con esta canción), que llegará (que llegará) hasta tu corazón. Me quedo yo aquí (se queda él aquí), cantándote a ti (cantándote a ti)... Y lo que te rondaré morena.

De ronda en ronda

El viernes, la calle es suya. Ronda en el paseo del Espolón y en el Círculo de la Unión (Casino) a las 18 horas. A las 21 horas se desplazarán a la Plaza Mayor para hacer lo propio con la Corte Real.

Y el sábado, la lían en el teatro. Muestra musical en el Teatro Principal a las 19 horas. Entradas: 2,5-5 euros.

¿Quiénes? A la de Burgos se suman la Antigua Tuna de Distrito de Granada, las cuarentunas de Alicante, Almería, Barcelona, Cartagena, Córdoba, Derecho de Valencia, Distrito Universitario de Córdoba, La Coruña, la Malacitana, Oviedo, Politécnica de Linares, La Cuarentayuna de Valencia, Tuna Antigua de Navarra, Tuna Náutica de Santander, de Veteranos de Viana Do Castelo (Portugal) y de Eindhoven (Holanda).

Cargando contenidos...