BURGOS

Manantial de sueño y vida

Alberto Bañuelos participa en la XII Bienal de La Habana con ‘Columna sin fin’, una fuente de hormigón blanco de más de cinco metros de altura que simboliza el vigor del pueblo cubano

'Columna sin fin', obra de Bañuelos en la Bienal de la Habana.-Alberto Bañuelos

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A.S.R.
Burgos

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Alberto Bañuelos (Burgos, 1949) vive un permanente idilio con las tierras de la otra orilla del Atlántico. Hace tres años se convirtió en el primer europeo en exponer en el Museo Nacional de Antropología de México, país al que ya se había acercado con su obra con anterioridad, y ahora se deja mecer por la brisa del Caribe. Hace unas semanas regresaba enamorado de Cuba, de sus gentes, de su efervescencia cultural, de su lucha contra el gigante capitalista y encantado con su intervención en la XII Bienal de La Habana.

El escultor burgalés participa en la sección denominada Conexiones cartográficas, comisariada por la exdirectora del Ivam de Valencia, Consuelo Ciscar, donde Bañuelos realizó una de sus mayores retrospectivas, La liturgia de las piedras, en 2009. Se desarrolla en el Parque Histórico Militar Morro Cabaña y se compone de una colección de fuentes, en la que, además de la pieza de Bañuelos, se encuentran las de los españoles José Cosme, Teresa Cháfer, Natividad Navalón, Nanda Botella y Demo.

Columna sin fin es el nombre que Alberto Bañuelos ha dado a su propuesta, una pieza de cinco metros de altura realizada en hormigón blanco, un material con el que no había trabajado hasta ahora y con el que no descarta volver a hacerlo, con el final inacabado y con una hendidura que la recorre de principio a fin por la que pasa el agua, la vida, los sueños.

«Es una representación de Cuba. Una columna sin terminar. Un proyecto de país que sigue luchando por sobrevivir, erguido y orgulloso en su enfrentamiento con el capitalismo y sin parar de manar agua, que recrea la vida y la fuerza de ese increíble pueblo cubano», relata su autor sobre esta obra a la que ha encontrado más sentido aún sin cabe después de pasearse por las calles de la capital cubana y hablar con sus gentes. Un ambiente totalmente inspirador para él, que no había estado antes allí.

Tras su estancia en el país, regresó a España satisfecho porque cree que los cubanos han entendido perfectamente el sentido de esta escultura sin necesidad de explicaciones y, lo que para él es más importante, ha recibido el aplauso de sus colegas cubanos.

La idea de Columna sin fin se asienta sobre unos bocetos realizados por el autor hace más de veinte años. Aparecieron y se ajustaron cual guante a sus deseos.

«Cuando hago una obra no me planteo que sea sobre lo último que estoy pensando ni que se ajuste a las directrices de la modernidad. Si el trabajo está bien hecho funciona lo mismo ahora que hace veinte años. Es su esencia universal», sostiene Bañuelos, que vio en aquel apunte la metáfora perfecta para la realidad que vive Cuba. «Es un símbolo de lucha y de vigor».

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La Bienal de La Habana se clausura mañana oficialmente, aunque Columna sin fin se mantendrá algunas jornadas más. Después, aunque el artista aún no tiene la confirmación, viajará a la vecina Florida para participar en la Art Basel Miami Beach, la feria de arte contemporáneo más importante de Estados Unidos, un paso adelante más en la proyección internacional de Alberto Bañuelos, que ha encontrado en América la luz frente a las tinieblas que amenazan al arte en Europa.