MUSEO DE LA CERÁMICA DE ARANDA
Ignacio Gil, del escombro al renacer en la lírica 'noise'
El artista explora «la dimensión poética del error» en una serie que es «alegoría del tiempo actual»
Ignacio Gil posa junto a las obras de ‘Noise’, en el Museo de la Cerámica de Aranda de Duero.-ICAL
El Museo Municipal de la Cerámica de Aranda de Duero abre estos días sus puertas a la abstracción de Ignacio Gil, que expande el universo descubierto en Reverb con su último trabajo: Noise.
En la anterior serie, que el artista afincado en Valladolid mostró el pasado mes de marzo en la colectiva Creadores Inquietos, en la sala municipal de Las Francesas, Ignacio Gil (Aranda de Duero, 1965) hacía un doble ejercicio de reinterpretación al volcar sobre distintos escombros hallados en Simancas imágenes de su abstracción, de las pinturas que formaron parte de La indecisión del viento (2012), tratadas antes digitalmente para plasmarlas sobre el deshecho.
En Noise, Gil se aparta de la fuente primigenia para trabajar con las imágenes distorsionadas por los errores tecnológicos que aparecen, de cuando en cuando, en la pantalla de un ordenador. Él fotografía esos errores, ese ‘ruido’, para aplicarlos sobre pedazos de ladrillo, conectando así con el espacio que acoge las 35 piezas de la exposición.
«Desde un punto de vista conceptual, me interesa trabajar con la dualidad», reconoció Gil a este diario. Al abordar en su obra «la dimensión poética del error, con el ruido visual como metáfora», el artista, sin renunciar al lenguaje abstracto que siempre ha cultivado, desarrolla otros elementos «como la distorsión, la saturación o la desafinación», explicó.
El cambio de soporte, la renuncia al lienzo o a la tabla tradicionales en las series citadas, implica una transformación de la obra más allá del carácter objetual que adquiere y en tanto que la decisión no es caprichosa, sino meditada.
Naturaleza existencial
El artista descarta que la elección del material añada una carga social o política a una obra que, reconoce, gana en connotaciones. «Sí hay, sin embargo, una carga de naturaleza existencial y poética», advirtió. La reflexión sobre el error, que tiene mucho, señala, de «alegoría del tiempo actual», es pretendida desde una lectura existencial. «Me interesa la tensión poética que generan conceptos duales como el pasado y el futuro, el acierto y el error, el deshecho y el hallazgo, lo digital y lo analógico, lo tecnológico y lo artesanal... Esa tensión quiero sintetizarla semánticamente en las obras de Noise», explicó Ignacio Gil, que el próximo 8 de enero participará en Zamora, en la Galería Espacio 36, en la colectiva Vestigios, comisariada por Álvaro Pérez Mulas y en la que ambos exhibirán sus trabajos junto al vallisoletano Pablo de Castro y al fotógrafo Nacho Acaso.
El artista, en su pugna por desencadenar la evocación poética de su abstracción, acude al pasado, a la ruina, al deshecho, para crear algo nuevo reformulando sus propios códigos. «Eso lo pongo en paralelo a los períodos de crisis, en los que lo fallido puede dar lugar a nuevas oportunidades», sentenció un creador que dice sentir «enorme empatía personal y artística» con Néstor Sanmiguel, Jesús Max o Julián Valle, miembros del Grupo A UA CRAG, y que cita entre las «referencias conscientes» a Gerhard Richter y a Juan Uslé, así como la música de Sonic Youth o el último poemario de Antonio Gamoneda, Canción errónea, entre las posibles «influencias inconscientes».
Noise permanecerá en el Museo de la Cerámica de Aranda de Duero hasta el 13 de marzo.