FESTIVAL ESCENA ABIERTA
Dos creadoras, dos estrenos 'made in Castilla y León'
La burgalesa Bárbara Bañuelos y la palentina Mercedes Herrero presentan sus propuestas, 'Inventario. Memorias de una aspiradora' y 'Acunar al viejo árbol', respectivamente
Bárbara Bañuelos estrenó ayer 'Inventario.Memorias de una aspiradora' en el CAB.-Raúl Ochoa
La burgalesa Bárbara Bañuelos y la palentina Mercedes Herrero trazan sendos mapas de vida en sus propuestas para esta nueva edición del Festival Escena Abierta, Inventario. Memorias de una aspiradora, estrenado ayer en el Centro de Arte Caja de Burgos (CAB), donde vuelve hoy, y Acunar al viejo árbol, que se presenta hoy y mañana en el Teatro Principal. Una vida redescubierta Probablemente el dueño de ese piso situado en la parada del metro Peñagrande de Madrid jamás pensó que ese anuncio de venta que escribía en un papel amarillo chillón formaría parte de un montaje escénico, tampoco quien perdió un botón negro, quien puso la esquela de Isabel en un periódico que acabó abandonado en algún lugar, quien tiró la caja de esa tienda de corsetería de alta calidad ni el dueño de esa tira de negativos quemados por el sol. Estos documentos perdidos o desechados por quienes algún día los poseyeron son los que rescata de la calle Bárbara Bañuelos desde el año 1996.
«No tienen ningún valor económico, son objetos encontrados en cualquier esquina, en distintos lugares del mundo y en distintas etapas de mi vida, que han ido configurando un archivo personal sin ningún objetivo de convertirlos en un proyecto de creación», cuenta la propia autora la génesis y el proceso de Inventario. Memorias de una aspiradora horas antes de su estreno ayer en el Centro de Arte Caja de Burgos (CAB) dentro del Festival Escena Abierta, escenario al que regresa hoy (20.30 horas, 6 euros).
Y así era hasta que una convocatoria del Teatro Pradillo de Madrid la hizo redescubrir esa colección con un interesante potencial creativo. Tenía un diamante en bruto. Ahora faltaba ver qué formato iba a darle. Barajó la película documental y la desechó, sopesó la publicación como libro y lo descartó para alejarse del inventario, pensó en la propuesta escénica y la acarició como la «más adecuada, con una proyección infinita e inabarcable». Estaba decidido. Aún quedaba determinar cómo abrazar este ingente material.
La cosa podía tomar una deriva objetiva, con el año de recogida del objeto, la ciudad, la descripción del documento, el formato, investigación de su origen a partir de los datos que ofreciera... Y podía también inclinarse por la mirada subjetiva, bien personal, tirando de su propia memoria, de esa ecografía hallada que la llevaría a acordarse de aquella vez en que acompañó a una amiga a hacerse una, o bien por asociación libre, que la encaminaría a ver una película, leer un libro o escuchar una canción y de allí encadenar con otra referencia...
Unos y otros caminos llevan a la artista a trazar un recorrido en el que «su cuerpo y su memoria entrarán en juego» sin remedio. Cada objeto es un lugar, un acontecimiento clave en su vida, una emoción, una risa, un llanto, una asociación, un recuerdo... Y, también sin remedio, ese mapa vital hará equilibrios sobre la realidad y la ficción.
«Es un trabajo en un proceso continuo de construcción e investigación. Solo se acota al mostrarlo al público», advierte Bañuelos sobre Inventario. Memorias de una aspiradora, uno de los dos estrenos de esta edición del Escena Abierta, que con la producción de este espectáculo y de Acunar al viejo árbol, de Mercedes Herrero, saca pecho un año más como encuentro que apoya a la creación más cercana.
Da fe de ese desvelo la burgalesa, fundadora de los proyectos musicales Ju y Elephant Pit, que en 2008 estrenó 90 decibelios en este marco.Suena una nana en la tumba A dormir va la rosa de los rosales, a dormir va mi niño porque ya es tarde...
Mercedes Herrero es una palentina con muchas tablas, lleva buena parte de sus 48 años entregada a la escena, es una de las pioneras en la investigación de nuevos lenguajes en Castilla y León aunque ella nunca se haya parado a reflexionar sobre tal hazaña y desde ayer se suma a la colección de esos artistas que han pasado por el Escena Abierta que han conseguido emocionar con su propuesta antes de iniciar el baile. La fundadora de Pez Luna Teatro y de la extinta Alkimia 130 cantó esta nana popular al inicio de su intervención en la rueda de prensa de presentación de Acunar al viejo árbol, el segundo estreno de esta edición, coproducido por el Festival junto a Pez Luna Teatro y Espacio para dar voz de Villamuriel y la colaboración de la Junta, que ocupa el Teatro Principal hoy y mañana (20.30 horas, aforo limitado, 6 euros).
Entonó esta nana porque Acunar al viejo árbol es un montaje que habla de cunas, pero no de bebés, de viejos que vuelven a comenzar su vida cuando el reloj del tiempo ha empezado a marcar la cuenta final, de hijos que velan por sus padres, de cuidadores que dejan las gafas de la lógica para ponerse las lentes de otra realidad, de personas que se deslizan por el túnel de Alicia sin saber que la caída será en un mundo descolocado...
El proyecto, cuenta su creadora, nació hace ocho años de una experiencia propia. Su padre enfermó y ella tenía que cuidarle como él lo hizo cuando era niña. La hija se convertía en madre. El ciclo de la vida se completaba. De la cuna a la tumba, pero antes pasar por la cuna.
Esa experiencia personal la ha llevado a mantener entrevistas con personas que cuidan a los viejos, con los propios mayores y, pieza a pieza, trazar este otro documento de vida.
«¿Cómo me posiciono yo, cómo responde la sociedad frente a un ser humano cuya lógica se ha descolocado de repente? Esta es la cuestión que lleva a escena este montaje. Aquí no hay respuestas, solo preguntas y dudas», traza la artista que saldrá a un escenario blanco «que intenta abrazar y acoger».
...Este niño tiene sueño, muy pronto se va a dormir; tiene un ojito cerrado y el otro no lo puede abrir.