Presentación
La aventura de los hijos de Caín
Óscar Esquivias comparte los entresijos de ‘Andarás perdido por el mundo’ con sus lectores
La Sala Polisón se llenó de amigos y lectores del escritor burgalés.-Israel L. Murillo
El castigo que Yahvé impuso a Caín tras asesinar a su propio hermano siempre le pareció más una bendición que una maldición a Óscar Esquivias. El andarás perdido por el mundo que bramó aquel ser todopoderoso se ha convertido en el título de su nuevo libro de relatos y en un gozoso mandamiento al que se agarra el escritor burgalés en los catorce relatos que componen este volumen, que presentó ayer en la Sala Polisón flanqueado por el editor de Ediciones del Viento, Eduardo Riestra, y su colega y amigo Alberto Luque.
Fue este el que vio en los personajes de estos relatos a hijos de Caín, a vástagos en ese momento en que se pierde la inocencia, que se pasa de la infancia a la juventud, que se descubre el sexo, que se siente la culpa...
Aceptó barco Esquivias, que siempre se pone al servicio de sus personajes, que le gusta seguirles en sus aventuras sin miedo y con valentía. «Me divierte mucho meterme en la piel de personajes muy distintos a mí. Hay escritores que suelen desnudarse en sus obras, está muy de moda la autoficción, a mí me gusta disfrazarme, que parezca que estoy yo en el relato, pero todo sea ficción».
Se habló de Gamonal, de pasillos con olor a guiso, de dormitorios presididos por un crucifijo, de ciudades rusas de nombres impronunciables, de alborotadas calles de Madrid... Y sonó la música sin sonar. Y se alargó la velada mientras en la calle llovía. Y a buen seguro que el final de la aventura anoche resultó poco original, o mucho, según se mire, y repitió la, esta sí, sorprendente escena dibujada minutos antes del inicio de la presentación, en la que Óscar Esquivias se metía en la piel de un escritor aclamado firmando ejemplares a pacientes lectores ávidos de ser ellos también hijos de Caín y andar perdidos por el mundo.