Exposición

‘Confluencias’, mapa de historias en un pincel

Íñigo M. Araújo debuta con una muestra que refleja sus distintas líneas

Íñigo M. Araújo, junto a un par de obras hiperrealistas, ‘Mar’ y ‘Tierra’, de la heterogénea colección.-Santi Otero

Publicado por
A.S.R.
Burgos

Creado:

Actualizado:

A.S.R. BURGOS

La Real Academia Española define confluencia como acción de confluir y de este verbo incluye varias acepciones, entre ellas, dicho de mucha gente o de cosas que vienen de diversas partes: Concurrir en un sitio. Pintiparado aparece el título que Íñigo M. Araújo ha elegido para su debut en las salas expositivas. Confluencias reúne en el Consulado del Mar los distintos caminos transitados en su relación con la pintura. Una historia que empezó en los años noventa con tímidos y contados encuentros ante el caballete. El distanciamiento llegó ese mismo año. Había terminado la carrera de Arquitectura Técnica y entonces el trabajo aporreaba su puerta. Y como vino, se fue. En 2010 perdió su empleo y se entregó de nuevo a los brazos de la pintura. El pincel volvía a ser su compañero de baile. No lo abandonó cuando tuvo oportunidad de viajar a India, Camerún -ayudó a la Fundación Mayo Rey en la construcción de una casa para las enfermeras del hospital de Emilio Sastre- y Marruecos. Un día se preguntó qué hacía él en Casablanca y hace dos años justos volvió a su casa. A Burgos. Aquí se presenta como el pintor autodidacta, trabajador e inquieto que es.

«Confluencias es un encuentro de las distintas líneas de creación que hago. Todo es obra realista, figurativa, pero con distintas técnicas como acuarela, acrílico, algún pastel...», resume Araújo antes de trazar el mapa pictórico que dibuja esta exposición, abierta hasta el domingo.

Los distintos pasos dados por el pintor llevarán al espectador hasta una serie de vistas de la capital burgalesa que se alejan del típico Burgos de postal para adentrarse en espacios no tan recónditos, pero sí con perspectivas originales; se adentrará en los anales de la Primera Guerra Mundial a través de la mirada de sus protagonistas en aguerridos retratos sobre cartón; se dejará mecer por la fragancia de unos membrillos recién cogidos de la huerta y tomará el té en unos bodegoncitos de otoño realizados con acuarela, tinta china y pastel; viajará en acuarela hasta las calles de la ciudad india de Pune para escuchar a los vendedores de fruta y a los de pescado y hasta las de Casablanca para dejarse bañar por su luz; se convertirá en guionista para reescribir la historia de la envolvente Pim, pam, pum... ¡Fuego!; se espantará del hiperrealismo de Tierra y Mar; e imaginará el resultado final de El amor se apaga, un acrílico en ejecución que descubre alguna de las intimidades entre el artista y su obra.

Cargando contenidos...