Novela

Los fantasmas latentes

Belén de la Parte debuta con ‘En Roma también llueve’, la historia de una mujer que después de 20 años regresa a su pueblo, donde se tiene que enfrentar a su pasado y a la desaparición de su padre. Se presenta el viernes en la Sala Polisón

Belén de la Parte, ayer con un ejemplar de su nuevo libro, con portada diseñada por ella.-Raúl Ochoa

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Una mujer que lucha por lo que quiere sin mirar a los lados, una familia absorbente que no entiende su actitud, un pueblo pequeño donde todos se creen con derecho a juzgar la vida del resto y un padre desaparecido son las fichas que Belén de la Parte Pascual pone sobre el tablero de su primera novela, En Roma también llueve (Editorial Círculo Rojo), que se presenta el viernes en la Sala Polisón del Teatro Principal (20 horas) con la presencia de la autora y de sus amigos y escritores Blanca Sancha y Roberto Llorente.En Roma también llueve cuenta la historia de Francesca, una mujer de cuarenta años que vuelve a la casa familiar tras veinte años de ausencia tras recibir la noticia de que su padre, marinero de oficio, ha desaparecido y no hay rastro ni de él ni de su barco. Este regreso será angustioso por las circunstancias, pero también porque tendrá que enfrentarse a un pasado latente en el pequeño pueblo de Monterosso.«Es una novela de intrigas, traiciones y algún elemento sorpresa más», comenta con cautela la autora sobre el libro, que tenía título antes que argumento.Cuenta que un día viendo las noticias nada más levantarse, una mañana de perros en Burgos, llamó su atención el recuadro que algunos informativos tienen con las temperaturas de las capitales europeas. Su mirada se detuvo justo en el momento que salía Roma. Llovía en la capital italiana. Y se consoló pensando que también allí hacía malo. Fue un fogonazo. Aquella ciudad se presumía perfecta como escenario para una nueva historia. Ella había estado tiempo atrás, brujuleó entre sus recuerdos, volvió a patearla desde internet... Y apareció Francesca.«Una mujer cercana a la cuarentena que tomó una gran decisión veinte años atrás y que la sigue como una gran tormenta. Es una herida que no consigue cicatrizar», perfila De la Parte a la protagonista de esta novela, donde también interpreta un papel determinante una familia numerosa a la italiana, con caracteres dispares, cosidos unos a otros por el hilo de la supervivencia.

«Todos mis personajes tienen unas vidas intensas y en muchas ocasiones demoledoras. Una vida sin lucha es anodina e insustancial. Las heridas son necesarias. No podemos vivir solo de alegrías, las tristezas también cuentan», observa la autora e insiste que le gustan los personajes «que sienten, que vibran, que tienen inseguridades y luchan con ellas y contra ellas».Y esas corren sin freno por unas páginas en las que al tiempo que buscan los fantasmas de Francesca persiguen los de sus hermanos, que también tienen secretos debajo del colchón.

De la Parte confiesa que la goza hurgando bajo la piel de sus personajes. Es más, asegura que sabe hacerlo. Desconoce si es una virtud o un defecto, pero siente que puede leer más allá del exterior de las personas y cree que eso se nota en sus textos, aunque apostilla que, sin embargo, es muy poco cotilla. No necesita preguntar para saber.La burgalesa debuta en este género después de hacerlo en el del relato hace dos años con Por cada centímetro de la piel (Editorial Devenir). No significa esto que haya dado el salto al largo y renuncie al corto, aunque se reconoce más autora de novelas -ya tiene otra terminada y una más pendiente de revisión- que de cuentos.«El relato se me queda corto. Aunque no renuncio para nada a ellos. También me gustan. No soy una persona que se extienda en los detalles, no soy descriptiva, y por eso me van muy bien los giros y los desenlaces sorprendentes que requiere este género», anota y advierte que más adelante sacará un nuevo volumen de relatos, entre otras cosas, para quitarse la espinita de no haber podido ilustrar el primero.Pluma y pincel. He ahí las dos armas que blande esta mujer que, desde que hace dos años abandonó el anonimato para dar a conocer sus inquietudes creativas, cuando no está en las librerías baila en las salas de exposiciones con sus pinturas.

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