XVII Muestra de Teatro Universitario
Campus críticos en escena
Orense abre el telón hoy con una adaptación de Calvino, León representa mañana ‘La ciudad sitiada’, de Laila Ripoll, y la UBU vuelve a Esteve Soler, de jueves a sábado, con ‘Contra el progreso’
Cartel de Paula Gutiérrez para anunciar el montaje del Aula de Teatro de la UBU.-
Las artes escénicas continúan su predicamento en los campus. La celebración de la decimoséptima edición de la Muestra de Teatro Universitario deja patente esta inquietud. Y la elección de las tres obras en cartel también refleja un compromiso social y político de los estudiantes. Las universidades de Orense, León y Burgos apuestan por montajes críticos, que miran a la realidad sin paños calientes, con el humor negro, el sarcasmo o la ironía como banderas.El telón se levanta hoy con el grupo Maricastaña, que, desde tierras gallegas, llega con la obra Demediado, basada en la novela El vizconde demediado, de Italo Calvino, a Cultural Caja de Burgos de la avenida de Cantabria (20.30 horas, 3 euros). Al mismo escenario e idéntica hora saltará mañana El Mayal, de la Universidad de León, con La ciudad sitiada, de Laila Ripoll. Mientras que los anfitriones escribirán el final con tres funciones, de jueves a sábado, en el CAB (20.30 horas, 3 euros), de Contra el progreso, de Esteve Soler, un joven dramaturgo con el que la UBU ya trabajó el año pasado.«Contra el progreso es un conjunto de siete pequeñas obras que mezclan la sátira y el esperpento, lo extraño y lo próximo. Las escenas van sucediendo como en un cuento de hadas: simples, extrañas, memorables...», explican y añaden: «Todo ello cocinado con muy mala leche, entre el humor y la muerte, la ironía y el horror que emana al hurgar en las vísceras de nuestra enferma sociedad superdesarrollada, progresista y demócrata».Esteve Soler (Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1976), cuyas obras han sido traducidas a doce idiomas y han sido dirigidas en países como Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Francia, Venezuela, Chile y Grecia, se cuela en el Aula de Teatro de la UBU de nuevo tras el éxito conseguido el curso anterior con la adaptación de Contra la democracia, la segunda parte de la denominada trilogía de la indignación o antisistema que arranca con la elegida este año y se completa con Contra el amor.La dramaturgia y la dirección las firma Juan Luis Sáez y a escena subirán este año Carlos Baragaño, Celia Díaz, John Halnan, Carla Martín, Alicia de la Peña, José Luis Venegas, Iván Manrique, Paula Gutiérrez y Daniel García.Pero no solo el campus burgalés se pone los anteojos críticos para acercarse a la realidad.La Universidad de Orense reflexiona «en clave de humor sobre el bien y el mal, sobre los comportamientos humanos, sobre la opresión del poder y la solidaridad entre los ciudadanos» en la adaptación de El vizconde demediado, de Italo Calvino, planteada como un juego en el que «41 personajes hacen transitar al espectador por la emoción, la risa, el cuento mágico y la cruda realidad».La obra elegida por los gallegos también forma parte de una trilogía, la que Calvino escribió sobre los antecesores del hombre contemporáneo, que se completa con El barón rampante, montada en el año 2006 por Maricastaña, y El Caballero inexistente, que esperan presentar en un futuro.El tercer integrante de la terna, la Universidad de León, enciende el foco en la guerra y en sus consecuencias sobre la población civil y llama la atención sobre la repetición de los mismos errores a lo largo de la humanidad.«La guerra y la barbarie, solsticios y equinocios que vuelven una y otra vez, destruyendo vidas, desgarrando almas, minando la propia esencia del ser humano. No importa el lugar, ni el tiempo. La memoria es frágil, la humanidad se copia a sí misma. El horror se repite, las lágrimas tienen el mismo sabor aquí y allí, pero el reparto del dolor, nunca es igual. La ración para los débiles siempre es mayor», escriben desde el grupo El Mayal sobre La ciudad sitiada. «La belleza de las palabras y la fuerza de las imágenes son tan necesarias para la tragedia como las trágicas vidas que se exponen o como el humor negro que salpica la obra», amplían el retrato de este montaje que completa la poco complaciente oferta escénica del campus para esta semana.