Música
El folk en red suena alto y claro
Los responsables del Demandafolk, Pollogómez Folk y Castilla Folk aplauden el resultado de la pequeña comunidad creada en torno al Concurso Burgos, raíz y evolución. Zas!! Candil Folk, Lenda Ártabra y Besarabia se juegan la tercera edición el viernes 1 de julio en el Espacio Atapuerca
Zas!! Candil Folk llega desde Castilla La Mancha.-
Acercar culturas, difundir y promover el conocimiento de las tradiciones musicales de raíz, fomentar la creación de nuevos grupos, actualizar la música tradicional de Burgos y su provincia, descubrir valores emergentes dando oportunidades a nuevas bandas y establecer lazos y coordinar esfuerzos entre los festivales implicados fueron los objetivos con los que nació el Concurso Burgos, raíz y evolución en 2014 con la complicidad de tres citas burgalesas: Castilla Folk de la capital, Pollogómez Folk de Villangómez y Demandafolk de Tolbaños de Arriba.Tres años después y a menos de dos semanas para que se celebre su tercera edición, sus responsables aplauden el resultado. El folk en red suena alto y claro.«Para nosotros es muy importante establecer sinergías con festivales que están haciendo algo similar, habilitar un espacio donde las bandas que están empezando puedan darse a conocer y, en tercer lugar, ofrecerles nuestro escenario, una oportunidad de tocar», enumera Rodrigo Barriuso, responsable del Pollogómez, que considera esencial el punto de encuentro que dibuja el certamen.
Con él convienen tanto Miguel Alonso (Castilla Folk) como Diego Serrano (Demandafolk). Ambos insisten en la importancia de la convocatoria para poner sobre el tablero nuevos nombres de la escena folk nacional y aupar a las bandas más noveles animándolas a seguir por esta senda.
«El trabajo en red siempre ofrece resultados y el concurso nos lleva a compartir experiencias entre nosotros, pero también a contactar con otros festivales y a participar en otros circuitos. A nosotros nos demuestra que, por mucho que pensemos que estamos en un pueblo perdido de la mano de Dios, tenemos mucho que aportar y también que aprender. Esto hace comunidad y da visibilidad a los organizadores de festivales en el entorno rural, que contamos con pocos medios», expone Serrano, que el lunes presenta en rueda de prensa el cartel de la décima edición de un festival que año tras año consigue que la sierre baile.La única espinita que aún tiene clavada el responsable del Demandafolk es dar aún más visibilidad a los conjuntos burgaleses, «que era un objetivo inicial y que poco a poco se va consiguiendo».
Desde la veteranía del Castilla Folk, con diecisiete años de trayectoria, también llegan aplausos a esta iniciativa. «La unión hace la fuerza. Ganamos los festivales, ganan los grupos y gana el folclore», observa Alonso.La comunión entre estas tres citas va viento en popa y más allá del certamen. Barajan abrirse a otros festivales, programar más actividades conjuntas... Son proyectos en el aire, posibilidades que se comentan...Los que sí son una realidad aquí y ahora son los protagonistas que saldrán al escenario del Espacio Atapuerca el viernes 1 de julio.La final del Burgos, raíz y evolución despliega este año tres folclores procedentes de lugares dispares de la geografía española. Zas!! Candil Folk viaja desde el sur para descubrir las canciones y ritmos de su tierra, Tarancón (Cuenca). De Castilla La Mancha a Galicia. De Ferrol (La Coruña) es Lenda Ártabra, que desde hace diez años recupera y difunde la música y baile de aquella zona. Y del oeste al este. La terna se completa con Besarabia, un trío con tres años de trayectoria que traza un exótico recorrido por las melodías del Mediterráneo.El ganador escribirá su nombre en un palmarés donde ya están Tarna (2015) y La Banda Morisca (2014). Además tocará en el Castilla Folk de 2017, la segunda, en el Demandafolk de este año y la tercera, en el Pollogómez.
De Tarna a Kepa Junkera, de León al País Vasco pasando por Madrid
El Castilla Folk baila de nuevo al son de San Pedro. Su decimoséptima edición ya está cerrada y, como hace en la selección de finalistas del Concurso Burgos, raíz y evolución, que se enmarca dentro de este festival, apuesta por músicas de distintos puntos de la geografía española. Empezará el jueves 30 de junio con los conciertos de Tarna (León), dúo ganador del certamen del año pasado, que tocará en la iglesia de San Juan (20 horas). El relevo lo tomarán esa misma noche los burgaleses Espliego en el Espacio Atapuerca (22.30 horas). Tras la competición del viernes 1 de julio, el sábado 2 de julio se cerrará el cartel con sendas actuaciones en el Espacio Atapuerca. Los madrileños Aljibe (22.30 horas) tirarán de veteranía como también lo hará al filo de la medianoche un clásico y más que viejo conocido del público burgalés. Kepa Junkera regresa a orillas del Arlanzón. Esta vez lo hace con un nuevo espectáculo, Una pequeña historia de la trikitixa, en el que le acompaña Sorginak, una formación de siete voces y percusionistas vascas.