Artes escénicas
La narración oral se reivindica como género
Angélica Gago imparte un curso, en el Palacio de la Isla del 11 al 14 de julio, para poner en valor el arte de contar cuentos y empezar a derribar los prejuicios que lo sitúan solo en la órbita infantil
Angélica Gago vuelve al Palacio de la Isla, pero si atrezo ni su 'curandera de palabras'.-Raúl Ochoa
La narración oral escénica se hace fuerte en el Palacio de la Isla. La cuentera Angélica Gago, Margarito, enseñará las herramientas para enfrentarse al público desde el escenario desnudo, con el cuerpo de uno y la palabra como únicos atrezos. Será su manera de reivindicar el arte de contar cuentos como un género en sí mismo y de librar una batalla más por derribar los férreos prejuicios que aún lo sitúan solo en la órbita del público infantil.Estas primeras jornadas de formación sobre narración oral del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua tendrán lugar entre el lunes y el jueves de la próxima semana de 16.30 a 19.30 horas. El plazo de inscripción está abierto (auxiliar@ilcyl.es) hasta este viernes y hay un máximo de 16 plazas y un mínimo de 10.«Vamos a ahondar en las herramientas que tiene el narrador, que son la palabra, su propio cuerpo y la mirada. Será un taller práctico, prepararemos un cuento durante las doce horas del curso e intentaremos que la última clase sea abierta para refrendar lo aprendido ante el público. Al final, a contar se aprende contando», explica la cuentera vallisoletana afincada en Burgos desde hace un buen puñado de años, quien, sin embargo, tendrá en cuenta la opinión de sus alumnos, aunque el miedo escénico es otro de los puntos a tratar en el programa.La actividad está dirigida a cualquier persona con inquietud por aprender a contar.¿Qué es necesario para ser un buen narrador oral?«Ganas de contar y que lo que estés contando te guste mucho a ti. Es súper importante que la historias elegida te seduzca a ti primero para luego conseguirlo con el que tienes enfrente. Después ya vendrán las técnicas de la mirada, los gestos, la voz...», contesta y, aunque prefiere mantener los pies en el suelo y cree exagerado que este taller vaya a crear escuela de narración oral en la ciudad, sí espera que siembre una pequeña semilla en los alumnos que les lleve a querer seguir ahondando en este arte.«Yo sigo aprendiendo, nunca dejas de hacerlo, siempre hay una nueva técnica, una nueva manera de enfrentarse a ello...», asevera.Y esa constante formación es esencial para conseguir poner en valor la narración oral, que aún pelea por dejar de ser considerada una hermana menor en las artes escénicas.«Uno de los objetivos del curso es revalorizar la profesión del narrador oral. A los cuentacuentos se les ve como algo de segundo nivel y contar no es nada fácil. Es muy difícil mantener la atención del público solo con la palabra, sin escenografía, sin nada ni nadie más en escena», advierte Gago consciente igualmente del daño que hacen quienes se suben a las tablas a contar un cuento -«todo el mundo está en su derecho de narrar y hacerlo como quiera»- sin la formación necesaria y «no llega, aburre al espectador y provoca que tenga cierto reparo a volver a un espectáculo a escuchar».
No vale cualquier cosa. Y menos cuando aún hay una parte del público reticente a acercarse a una propuesta que incluya la palabra cuento.He ahí otro de los desafíos de la narración oral: romper el mito de que es un arte exclusivo para un receptor infantil. «El público adulto es difícil y por eso es un reto traerlos a nuestro terreno», señala la cuentera al tiempo que considera difícil igualmente convencer a los jóvenes, más reticentes incluso.
Las penas también en este caso van por barrios. La narración oral vive momentos gozosos en comunidades como Madrid, País Vasco, Castilla La Mancha y La Rioja, con hay asociaciones que llevan años trabajando y consiguiendo hacer un hueco a esta disciplina en la oferta cultural. No ocurre lo mismo en Castilla y León.Y si el zoom se centra en Burgos, la cosa no mejora, a pesar de la importante presencia de las artes escénicas con más de cuarenta compañías, tanto aficionadas como profesionales.
Angélica Gago apunta que solo hay dos narradores que se puedan considerar como tales. Una es ella y el otro es Javier Gil, de La Poesía es un Cuento.«Para mí los cuentos son una gran parte de mi trabajo, recurro mucho a ellos, pero soy una persona con muchas inquietudes y me gusta probar otras facetas. Pero sí hay muchos narradores que sí viven del cuento», comenta.Tampoco las instituciones se han volcado en mimar este arte. Desde que en 2009 se suprimiera el Festival Internacional de Narración Oral de la Universidad de Burgos, que se mantuvo cuatro ediciones, entre 2005 y 2008, no ha habido una nueva apuesta. Solo La Casa de las Musas -una entidad privada- le ha dedicado parte de su agenda recientemente. Quizás el curso que se desarrolla en el Palacio de la Isla la próxima semana ayude a auparlo de nuevo.