Exposición
Pinceles para la libertad
El CAB inaugura una colectiva con las obras resultantes de la segunda edición del proyecto ‘Pintura entre patios’, que reunió a doce artistas en la prisión y propició su interrelación con los internos
Chus Klett, Marcos Cereijo, Cristina García, Fulgencio Villafáfila y Antonio Arranz miran algunas de las obras de la muestra en el CAB.-Raúl Ochoa
De los elocuentes alambres que apresan el alegre y colorido jardín de Juan Mons a la desgarradora victoria alada de Carlos de la Fuente Anuncibay. Del Freedom is not free de Juan Martín Oña a la Liberty de Solaguren. De la pintura a muchas manos de Elvira Mateos al Vertical trazo de Javier Son. El Centro de Arte Caja de Burgos (CAB) expone las trece obras resultantes de la segunda edición del proyecto Pintura entre patios, que invitó a doce artistas burgaleses a compartir una jornada con los internos del Centro Penitenciario de Burgos el pasado mes de junio.La muestra, que se puede visitar hasta el 13 de noviembre, refleja la mirada de los creadores, pero también la aportación de los presos, más involucrados en esta segunda entrega. Algunos incluyen su huella en las piezas. Y hasta firman la suya propia.De esa mayor distensión se hace eco Fulgencio Villafáfila, subdirector de Tratamiento del Centro Penitenciario, que observa esa pérdida de miedo por parte de los autores. «Han ido más relajados y se nota en las obras, que incluso este año cuentan con algunos internos como protagonistas, que suelen ser reacios a dejarse pintar», destaca y resalta la trascendencia de tener un escenario como el CAB «para acercar la realidad penitenciaria a la sociedad burgalesa».
Antonio Arranz, representante del Centro del Voluntariado Social, que lleva veinte años trabajando en la prisión, llama la atención sobre la importancia de trasladar actividades culturales ajenas al día a día de la cárcel.Pintura entre patios forma parte del programa Culturapia, puesto en marcha en septiembre de 2015 por la obra social conjunta de la Fundación Caja de Burgos y La Caixa. Busca acercar la cultura a aquel público que tiene difícil el acceso a ella como enfermos o presos. Hasta la fecha, se han realizado 40 actividades -10 en el presidio- que han llegado a 5.900 personas.
EN PRIMERA PERSONA ELVIRA MATEOS
«Recibí mucho cariño por parte de los internos, a los que vi con unas ganas inmensas de participar en todo. Se involucraron mucho». Habla la pintora Elvira Mateos de su experiencia. Era su segunda vez y confiesa que se encontró mucho más suelta que en la primera. Tanto que pensó que la manera más intensa de vivirla era invitando a los presos a pintar con ella. «Se generó un ambiente muy agradable. Debatían entre ellos, decían qué poner...». Pusieron color. Y también palabras: Aquí no hay ni luna ni estrella, aquí no alumbra el sol...
ENRIQUE BARRIO
El estreno de Enrique Barrio en Pintura entre patios fue tan enriquecedor que le lleva a proponer la realización de más actividades en este sentido. «Fue una oportunidad de conocer el penal por dentro y hacerse una idea del mundo en el que viven, pero también un sustrato de inspiración. Ves sus caras y tiendes a idealizar lo que ves, sus facciones y sus miradas, e interpretas qué les habrá pasado», explica el pintor que realizó un retrato a uno de los presos -«fue un modelo efímero»- y que considera muy oportuno el intercambio de pareceres entre los de dentro y los de fuera.
FRAN HERREROS
Fran Herreros es otro de los nombres que repiten en este proyecto. Él, además, juega con ventaja pues durante unos años dio clases de pintura en el centro. Decidió interrelacionarse con los presos y orquestó una suerte de taller con ellos. «Sé que es difícil intervenir en mi pintura, pero mantuvimos un diálogo y de lo que iba surgiendo saqué las palabras que incluyo en las ocho piezas». Reflexión. Ángeles. Tiempo. Infiernos. Love... «La experiencia está muy bien. Se tenía que hacer más veces porque todos aprendemos de todos», se une a la propuesta de Barrio.