Obituario

Coreografía para la eternidad

Fallece Juan Carlos Santamaría, director de la Escuela de Danza de Burgos hasta el curso pasado, a los 51 años

Juan Carlos Santamaría, en una imagen del año 2013.-Santi Otero

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A.S.R.
Burgos

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«Para mí la danza es la vida y la vida es todo. Hay que disfrutarla en cada momento, solo tenemos una». Estas palabras resumen la filosofía de vida de Juan Carlos Santamaría y, aunque datan de hace seis años, se mantuvo fiel a ella hasta el final. Hasta la madrugada pasada en la que el bailarín, coreógrafo, profesor y director de la Escuela de Danza de Burgos desde su creación hasta el curso pasado murió a los 51 años víctima del cáncer en su casa de Cabezón de Pisuerga (Valladolid), donde se celebrará su funeral hoy (17 horas).Juan Carlos Santamaría nació en 1964 en San Sebastián. Allí, de niño, recordaba en una entrevista con motivo del Día de la Danza, no se perdía ningún martes las películas de Fred Astaire. «Yo me quedaba encantado viendo aquello». La obsesión por el baile llegaría unos años después, cuando descubrió la escuela de Mariemma en Valladolid. «Me costó mucho entrar porque los chicos no hacían ballet. Pero yo tenía muchas ganas de abrir esa puerta y lo conseguí. Me acompañaron mis padres y me volví loco. Allí me dije: ‘mi mundo es esto’».Y, efectivamente, su mundo ha sido la danza. Aunque para la sociedad burgalesa Juan Carlos Santamaría será sobre todo el director de la Escuela Profesional de Danza, el que la puso en marcha y la llevó en volandas, siempre con los pies en el suelo y fe en la cultura del esfuerzo, durante diez años -los cuatro últimos también al frente de la sede de Valladolid-, su nombre también ocupa un capítulo en la historia de la danza en España como bailarín y coreógrafo.De las aulas de Mariemma pasó a la Compañía Nacional de Danza con 21 años. Tras seis años como bailarín bajo la dirección de María de Ávila, Maya Plisetskaya y Nacho Duato, inició su carrera como coreógrafo en el Real Conservatorio Profesional de Danza de Madrid.Cuando en 1998 fundó su propia compañía, Santamaría Compañía de Danza, con la que ha creado más de una treintena de ballets (Cascanueces, Embrujo, Polvo, XVI - XVIII - XXI, Romeo + Julieta… ), desconocía que diez años después su trabajo sería reconocido con el Premio Nacional de Danza en Creación, un galardón que recibió feliz y que aplaudía por el interés que había suscitado por su trabajo «y no solo a nivel nacional, sino también internacional». Ese mismo año 2008 le distinguieron con el Premio Villa de Madrid Antonio Ruiz Soler.Su confesa pasión por la danza le llevó a coreografiar para su compañía, pero también para el Ballet Nacional de Cuba, el de Zaragoza o la Diástasis de Chipre, además de ser requerido como coreógrafo para el musical Maribel y la extraña familia, en obras de teatro como La visita de la vieja dama para el Centro Dramático Nacional, o Las Bacantes para el Teatro Romano de Mérida.Profesor, bailarín o coreógrafo. Todos retratan a un hombre que vivió para la danza, que «soñaba con un mundo mejor y creía en la danza como instrumento para lograrlo», apuntaba su familia ayer en un comunicado que cerraba con una de las frases más repetidas por el propio Juan Carlos Santamaría: «La danza nos enseña a crear un mundo mejor porque cuando es buena es mágica».

LAS REACCIONES JOSÉ MIGUEL GONZÁLEZ Director de programación de Cultural Cordón

«Ha trabajado mucho por la danza en Castilla y León»«Es una de las personas que más han trabajado por la danza en Castilla y León y espero que se le reconozca como se debe», escribe y recuerda la última vez que lo vio, en la visita de Antonio Najarro, director del Ballet Nacional, a la Escuela de Danza -«fue un gusto oírle cómo se dirigía a los alumnos, con mucho respeto, pasión y convicción hacia ellos y hacia la difícil carrera de danza»-, y aquel encargo que le hizo en 2010 por el aniversario de Antonio de Cabezón. «En febrero le dije que mi hija Paula quería estudiar danza confiando en que me dijera que no lo hiciera, que era muy duro, que... Dio la vuelta a mis argumentos y ahora Paula está en la Escuela Elemental de Valladolid», expone y se lamenta de no haberle llamado para decírselo. «Se hubiera alegrado mucho».

ESTHER GARCÍA Presidenta del Ampa de la Escuela de Danza

«Su fin era que el centro fuera referente en Europa»«La Escuela es como es porque él la diseñó así», arranca Esther García sin poder evitar las lágrimas al hablar del director que, después de tanto tiempo, se había convertido en mucho más. «Siempre la pensó como una escuela referente en Europa, no como la de una ciudad pequeña. Su objetivo era que se hablase de la Ópera de París, el Royal Ballet y la Escuela de Danza de Castilla y León. Hizo todo lo posible para que así fuera y, en cierto sentido, lo consiguió», prosigue y observa la importancia de su legado, especialmente el proyecto pionero de profesores especialistas, «que ha sido una muy buena promoción tanto para la llegada de nuevos alumnos al centro como para enriquecer y aumentar la preparación de nuestros hijos».

AMAYA IGLESIAS Directora de la Escuela de Danza

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«Deja el listón muy alto y un vacío difícil de llenar»«Juan Carlos ha dejado el listón muy alto, al igual que un vacío que va ser difícil llenar. Su entrega por la danza y por la escuela fue total. Nuestra misión es continuar con el legado que ha dejado, manteniendo el amor por la danza como principal motor. Él soñó con esta escuela y gracias a ese sueño Castilla y León cuenta con dos sedes de alto nivel en todas sus especialidades. El tiempo que él ha dirigido nos ha enseñado mucho y esa enseñanza nos permite tener la energía suficiente como para llevar adelante este proyecto. Él soñó también con una compañía en esta región. Deseamos tener la capacidad y apoyo suficiente como para poder llevarlo a cabo. Juan Carlos Santamaría está y estará siempre con nosotros».