Exposición

Mascarada de fotógrafos

‘El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas’ reúne 96 obras de los autores contemporáneos más representativos. Catalá-Roca, Schommer, García Alix, Pierre Gonnord, Cristina García Rodero o Chema Madoz, en el baile en Cultural Cordón hasta el 8 de enero

Una fotógrafa pasa por una sala en la que domina el retrato de Pierre Gonnord junto a obras de Castro Prieto (d.) o Enrique Carrazoni (i.).-Raúl Ochoa

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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«Toda la fotografía es una ficción que se presenta como verdadera. Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre (...). El buen fotógrafo es el que miente bien la verdad». Óscar Martínez, responsable de la Actividad Social y Cultural de la Fundación Caja de Burgos, coge prestadas estas palabras de Joan Fontcuberta y escribe un enigmático final a la presentación de El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas, la exposición que ocupa Cultural Cordón hasta el 8 de enero.Y con esa misteriosa estela, los ojos descubrirán una mascarada en la que participan los nombres más destacados de la fotografía española contemporánea.Danzan en este baile la Gitanilla de Gabriel Cualladó, la primera obra que entró en la considerada mejor colección de fotografía española, y también la maternal mirada de José Manuel Navia al barcelonés barrio del Carmelo, que se expone por primera vez. Salen a la pista viejos conocidos del público burgalés como el vallisoletano Ángel Marcos, con su La mar negra, y el manchego Fernando Maquieira, que tuvo exposición individual en el CAB.Se mueve desconcertante Ouka Leele y seductoras las Señoritas paseando por la Gran Vía de Roca-Catalá. Impone la presencia de Alberto Schommer, inquietante el retrato del Conde Tarancón, y de Pierre Gonnord. La pincelada canalla la pone Alberto García Alix, con permiso del castizo Toreo de salón de Oriol Maspons y el Coche de toreros de Colita, y la valiente es cosa de Pere Formiguera. Siempre juguetón Chema Madoz, siempre comprometido Gervasio Sánchez. Hay lugar para el amor con Pedro Albornoz y Marta Soul y para el dolor, con el paso de Antonio González Guirado.Aunque estas 96 imágenes jueguen al gato y al ratón con licencia de las palabras de Fontcuberta, recogidas en el catálogo por el crítico de arte Francisco Carpio, todas dibujan en El cuerpo desvelado una coreografía marcada por la representación del cuerpo «trabando distintas sensibilidades, épocas, procedencias y escuelas fotográficas de nuestro país», en palabras del director de Arte de la Fundación Caja de Burgos, Javier del Campo.«Este discurso habla de algo consustancial a la historia de la fotografía que tiene que ver con nuestro propio reconocimiento. A través de la fotografía los individuos nos hemos identificado con lo que somos», agrega y observa la articulación de esta lectura en cinco capítulos: Verdad; Presencias/vacíos; Idealidad/realidad; Rostro/fragmentos; y Movimiento/destreza.«Mostramos la verdad, es decir, el documento, el acercamiento sin cortapisas a la realidad. También a su antagonista, que puede ser la elaboración fotográfica ideal, una idealidad que ha llevado a la construcción de un canon de representación de la belleza. Nos aproximamos al cuerpo de una forma frontal, sin tapujo, y, por supuesto, está presente el erotismo. Tienen cabida esos lugares en los que la ausencia del cuerpo define el espacio y finalizamos el recorrido con la destreza y el movimiento. Precisamente la captación de este tiene que ver con uno de los orígenes de este arte», resume el comisario que, para tejer este discurso inédito, ha brujuleado en los fondos de la Colección Alcobendas, iniciada en 1993 y formada por más de 850 obras con presencia de más de 170 Premios Nacionales.Tanto el conservador de estos fondos, José María Díaz-Maroto, como el concejal de Cultura del Ayuntamiento madrileño, Fernando Martínez, presumieron de esta colección. No es para menos.Tirón de orejas

La presentación de El cuerpo desvelado arrancó con una crítica. De buen rollo. Pero tirón de orejas. Óscar Martínez, que confesó su «indisimulada envidia» por la iniciativa que el Ayuntamiento de Alcobendas tuvo en 1993, advirtió la escasa presencia de la fotografía en la actividad expositiva de la ciudad y la ausencia de espacios para mostrar este arte. A cubrir estas carencias, dijo, viene El cuerpo desvelado como antes lo hicieron -hubo lugar igualmente para tirarse unas flores-, también en Cultural Cordón, Los inquietos. Iconos de la fotografía española (2012), con fondos de la Fundación Colectania, y Una historia portátil de la fotografía (2013), con la colección de Lola Garrido. «Salvada la presencia que deriva de la actividad de algunos notables creadores burgaleses y el pulso que tratamos de mantener desde el CAB, el arte fotográfico no tiene en Burgos una presencia expositiva sostenida ni espacios consagrados a su difusión», lamentó.

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