Literatura
Alfombra roja para la novela póstuma de David Lorenzo
Óscar Esquivias, Eliseo González y Pilar Pérez-Canales hablarán de ‘Los muertos salados’ y de su autor hoy en el Salón Rojo en un «acto de homenaje y justicia»
Portada de 'Los muertos salados'.-
A los veintiún años, David Lorenzo Magariño (Burgos, 1982-2007) decidió dejar las clases en la universidad, que no lo motivaban en absoluto, y dedicarse a escribir. Era lo que sabía hacer y lo que le gustaba. Pronto llegaron los premios y la publicación de su primera novela, Nieve y silencio, una historia sobre las distintas maneras de enfrentarse a la muerte. La parca también recorre las páginas de Los muertos salados, una novela póstuma del malogrado escritor que publica el sello burgalés Gran Vía en su colección Relato joven y que se presenta hoy en el Salón Rojo del Teatro Principal (20 horas) con la presencia de los escritores Óscar Esquivias y Eliseo González, el editor, Eduardo Munguía, y la librera Pilar Pérez-Canales.Los muertos salados, cuenta su padre, Juan Francisco Lorenzo, era la novela de la que más orgulloso se sentía. Había sido finalista del Premio Ateneo Joven de Sevilla en 2004 y como ninguna editorial de ámbito nacional se fijó en ella se dejó en un cajón. Quedó pendiente su publicación. Su familia decidió hace unos años saldar esa deuda. Y hoy se sentarán entre el público con la satisfacción de haber cumplido. Hoy asistirán a este homenaje a sabiendas de que será un momento bonito, pero muy duro.«Estas cosas te remueven muchos recuerdos, sientes la pena de que él no esté aquí. Va a ser muy emotivo y despertarán muchas cosas que llevas dentro», afirma su progenitor, al que este proyecto le ha conducido hasta el ambiente literario de Burgos, donde ha visto con orgullo la admiración que despertaba su hijo. «Me ha servido para darme cuenta de lo mucho que le apreciaban y del gran valor que daban a David como escritor, que yo sé que lo tenía», comenta y añade que la cita de hoy será un «acto de homenaje y de justicia para con él».Un acto de homenaje, justicia y amor, en palabras de la profesora Inés Praga, amiga del autor y prologuista de Los muertos salados, «una historia de vivos y muertos y un entrañable mosaico de las luces y sombras de la infancia. La madre ausente, la liturgia de la muerte, el descubrimiento del amor y el sexo o el (sin)sentido de la vida son algunos de los elementos recurrentes de un relato hecho de interiores y vivencias, de palabras en voz baja, donde lo que se calla cuenta tanto como lo que se dice».