Literatura
«El escritor es el lector de un libro que aún no existe»
Gustavo Martín Garzo plantea la dificultad de situar el origen de su deseo de escribir, desvela que de adolescente flirteó con la poesía y que, aunque existen dudas, «sería terrible» no poder hacerlo
Gustavo Martín Garzo (d.) y Ernesto Escapa, durante el diálogo cómplice mantenido en el MEH.-Raúl Ochoa
Aunque parezca mentira, para alguien como Gustavo Martín Garzo siempre es complicado contar en pocas palabras qué le llevó a convertirse en escritor «porque normalmente son cosas muy distintas que van convergiendo y, de pronto, te descubres en un territorio que no puedes abandonar y no es fácil decir cuál fue el primer momento de fascinación». Vaya esa advertencia por delante antes de hablar de esa semilla que le llevó a los brazos de la escritura, algo sobre lo que, entre otras cosas, dialogó en complicidad con su colega Ernesto Escapa anoche en el Museo de la Evolución Humana.
Y en ese origen, sin duda, aparece el lector que fue de niño. «Supongo que hay un instante en el que descubres ese poder extraño que hay en ciertas historias. Y ahí empieza tu historia de lector, que al principio es muy azarosa, te dejas llevar de un libro a otro sin saber muy bien qué estás buscando, solo movido por la fascinación», expone convencido de que contar historias forma parte de la naturaleza humana.Aquel lector pasaba de un libro a otro en busca de, dice, esos lugares encantados donde todo puede suceder. Y descubre a Emilio Salgari como un punto y aparte. «En aquel tiempo se leía mucho. Eran novelas de aventura, de emoción». Recuerda especialmente un título, no de los más conocidos, que es El Capitán Tormenta. Lo ganó para la causa. ¿Por qué? Porque resultó que detrás de ese soldado se escondía una mujer, una joven que se había disfrazado para estar cerca del hombre al que amaba, porque más allá de la historia de lucha se contaba una de amor y él la leyó en ese momento en el que empieza a despertarse la fascinación por el otro sexo.«Ahí aprendí que cualquier libro que de verdad merezca la pena más allá de la historia aparente cuenta una secreta. La literatura siempre tiene que ver con el secreto, lo oculto, el desvelamiento de lo que está escondido».Después de leer, leer y leer, cuenta el autor, se interpuso el deseo de intentarlo.«Empiezas a ensayar, normalmente imitando a los autores a los que admiras. Sueles comenzar escribiendo poemas. La adolescencia es la única época en mi vida que lo he hecho. Luego me di cuenta de que no era lo mío y lo abandoné. Pero es el momento del descubrimiento, de los primeros amores, que te mueven a encontrar esas palabras que son solo tuyas y, a la vez, tienen el poder de abrirte el corazón de los demás», comparte al tiempo que apostilla que para él un escritor fundamentalmente es un lector. «El escritor es el lector de un libro que todavía no existe. De repente se te ocurre una historia, no la encuentras en tu biblioteca y te preguntas por qué nadie la ha escrito y lo haces tú».Su mujer, su hija o un par de amigos de los que sabe que serán sinceros son los primeros lectores de sus obras. Eso sí, nunca se las muestra antes de estar acabadas. «Me da la impresión de que al hacerlo voy a malograr ese libro que tiene que crecer en silencio, en soledad, al margen absolutamente de todo, en la oscuridad», observa.Narrativa para adultos, literatura infantil y juvenil, ensayos, artículos periodísticos... Martín Garzo se mueve por distintos escenarios. Pero él tiene claro su papel. «Fundamentalmente soy un narrador. No me siento otra cosa. Si me dijeran que no voy a escribir más sería terrible. La escritura es esencial para mí. Los momentos más intensos de mi vida los paso cuando estoy escribiendo».
No hay lugar a las dudas. ¿O sí? Haberlas haylas, pero nunca llegan al río. «A veces surgen muchas dudas, si tiene sentido escribir el libro que se te ha ocurrido, si podrás sacarlo adelante. Surgen interrogaciones dolorosas como si todo eso va algún lado o es un disparate... Existen momentos de angustia. Pero más allá de todo, si escribes es porque te apasiona. Nadie lo hace para sufrir, lo cual no quiere decir que no sufras escribiendo», ilustra sabedor de que es una tarea laboriosa y que requiere paciencia.¿Se siente más orgulloso de los libros que más le han hecho sufrir?«Es verdad que hay libros que son de una escritura más feliz. No quiere decir que luego los quieras menos. Lo contrario. Son obras que te encuentran», responde y agrega que él suele alternar proyectos más ambiciosos con otros que se resuelven más rápidamente. «Aunque a veces esas propuestas menores te complacen más».¿Y a todos los quiere por igual? ¿O a algunos los tiene manía?«Yo no he vuelto a leer nunca uno de mis libros. En gran parte porque me parece mucha desazón enfrentarme a todos sus defectos».
Sí reconoce que hay algunos que le complacen más que otros. Hay un puñado que no le gustaría que desaparecieran. Ojo, no significa esto que se arrepienta de los otros. «Todos los libros que he escrito ha sido porque he sentido la necesidad, aunque hay veces que unos te salen mejor que otros».Y entre esos escogidos se encuentran El pequeño heredero, con mucho que ver con el pueblo en el que pasó la infancia; Tres cuentos de hadas, La princesa manca y La puerta de los pájaros, en la esfera más fantástica; La carta cerrada y Donde no estás, de tinte más realista; y El jardín dorado y el Lenguaje de las fuentes, de un corte más místico.