Se mantiene igual que cuando Jacinto de Ontañón la abrió en 1907

Guateque en la librería

Escritores, clientes, colegas y políticos arropan a Pilar y Cuchi Canales en el descubrimiento de una placa por el 110 aniversario de la librería del Espolón, regentada por la familia desde 1935

Pilar Canales se dirige al público frente al centenario establecimiento después del descubrimiento de la placa conmemorativa (izquierda).-

Publicado por
A.S.R.
Burgos

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Confabulaban en un perfecto corro los autores Ricardo Ruiz, Eliseo González, Prado Antúnez, Carlos Bolinaga y Félix J. Alonso Camarero como si una conspiración tramaran, aunque lo único que buscaban fuera arropar a Pilar y Cuchi Canales en el 110 aniversario de la librería del Espolón, en manos de la familia desde 1935 pero abierta por Jacinto de Ontañón en 1907 con el nombre de El Papa Moscas.

La entrada al establecimiento en el céntrico paseo del que toma el nombre tornó en un guateque a la luz del día en el que bailaron, sin mover los pies, escritores, clientes, colegas, artistas varios y políticos de distintos colores. Con la banda sonora de Rodrigo Vázquez al piano y el chinchín de las copas de vino blanco, se alargó la merendola a la hora del vermú. Había pasado ya el momento de los abrazos sentidos y de secarse las lágrimas vivido minutos antes.Fue un visto y no visto, pero intenso. Llegó apresurado el alcalde, Javier Lacalle, descubrió una placa conmemorativa del aniversario en la fachada de piedra escoltado por la concejal de Cultura, Lorena de la Fuente, y la cara más visible del negocio, Pilar Canales, que, realmente emocionada, se dirigió después al público. Agradeció el continuado apoyo de los burgaleses durante este siglo largo y levantó algún que otro vítor entre los asistentes. «¡Bravo Pilar!», «¡Qué bonitas palabras!», se escucharon entre la concurrencia, donde, entre otros, se encontraban los concejales Daniel de la Rosa y Jorge Berzosa, el exedil Luis Escribano, los libreros Álvaro Manso y Víctor Adot o el novelista Gonzalo Giner, que firmó ejemplares de su última novela.«Seguro que nuestro abuelo y nuestro padre estarían orgullosos de vernos aquí», concluyó su breve disertación sin poder contener ya las lágrimas. Ni ella, ni su hermana Cuchi, en segundo plano.

Minutos antes, Pilar Canales abundaba en estas palabras. «Para Burgos es una institución. Estos 110 años significan que hemos dado un servicio a los burgaleses y que estos han respondido y reconocido nuestro trabajo. Una librería sin un librero, no un vendedor de libros, no sigue adelante», observó y agradeció a todos sus paisanos «que sigan manteniendo la afición de leer, que se la inculcan a sus hijos y apuestan por el papel en la era de la tecnología».Ya no se hacen tertulias como las que orquestaba Ontañón en aquellos primeros años del siglo XX, pero la librería del Espolón continúa siendo lugar de peregrinaje de escritores ávidos por palpar las novedades, por intercambiar chascarrillos con la librera, por oler el papel... Daniel Ortega, Soledad Medina, Angélica Lafuente, Belén de la Parte, Carlos Sainz-Varona, Juan Carlos Pérez Manrique, Pilar Alonso Abad o Alfonso Hernando, además de los citados y de los que se escapan de estas líneas, son fieles y ayer animaron a la familia Canales a mantenerse 110 años más.

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