HOMENAJE A PEDRO TORRECILLA / FUNDACIÓN CAJACÍRCULO
«El hombre de la sonrisa interminable»
La sala de exposiciones Círculo Central en la Plaza de España toma el nombre de quien fuera coordinador cultural de la Fundación Cajacírculo, fallecido en junio / El mundo de la cultura acudió ayer a brindarle su reconocimiento
Cerca de doscientas personas acudieron a esta sala, que desde ayer rinde un «homenaje permanente» a Pedro Torrecilla.-ISRAEL L. MURILLO
La idea de dedicar un homenaje al responsable de Proyectos Sociales y Culturales de la Fundación CajaCírculo, Pedro Torrecilla, fallecido a principios de junio, rondaba al mundo de la cultura tanto como a la propia entidad benéfica desde casi el mismo momento en que se conoció la noticia de su inesperado fallecimiento. Las muestras de cariño, de agradecimiento por el apoyo prestado y de reconocimiento por su labor animaban a dejar constancia de una forma y otra de ese aprecio. Así lo entendió el Patronato que pronto tomó la decisión de que el mejor homenaje a su persona sería dedicar el mejor espacio expositivo de la Fundación, y uno de los mejores de la ciudad, a su persona. Por ello, desde hoy mismo este salón pasa a denominarse Pedro Torrecilla, el «hombre de la sonrisa interminable». Así lo explicaba anoche el presidente de la Fundación, Luis Conde, quien tomó la palabra ayer en la inauguración para poner palabras de agradecimiento a un momento solemne y emotivo para todos los presentes, entre los que se encontraban representantes de la cultura, el mundo asociativo, autoridades y del «competente y eficaz» personal de la entidad, encabezado por su director general, Luis Bausela.
Conde recordó los inicios de Torrecilla en la entidad en el departamento de Viajes y su paso a la obra social donde un hombre culto como era él pudo dar rienda suelta a «una de sus pasiones», el arte y, especialmente, enfocado a los artistas burgaleses a quienes «conoció y trató» y entre los que hizo buenos amigos, como quedó demostrado en el acto celebrado ayer ante más de doscientas personas, una prueba más de su «gran calidad humana».
Pedro «dedicó mucho esfuerzo» a la sala que ya hoy lleva su nombre «en permanente recuerdo» a su persona, gesto que su hermana María José agradeció en nombre de la familia, que prometió seguir asistiendo a las inauguraciones que se programen en esta estancia, en cuyas paredes ayer colgaba una selección de poemas con los que la fundación pretendió «reflejar el sentimiento que produce la pérdida de Pedro».
Precisamente uno de sus compañeros leyó un poema de Miguel Hernández, acompañado al piano, un recuerdo que tuvieron quienes tomaron la palabra a Miguel Velázquez, también compañero de la Fundación, fallecido en 2012.
El momento más emotivo de la noche, realzado por un aplauso intenso y prolongado, llegó con la intervención de María, mujer de Pedro, que valoró el homenaje porque «refleja lo valorado que estaba profesionalmente y lo reconocido que era públicamente» y agradeció la presencia de tantas persona que apreciaban a Torrecilla por hacerles «sentir arropados». María recordó una cita de Howard Gardner, difusor de la teoría de las inteligencias múltiples, para afirmar que «solo las buenas personas pueden llegar a ser excelentes profesionales. Pues eso, Pedro, ahí tienes tu sala».
El acto concluyó con tres canciones interpretadas al piano y violín escogidas por sus compañeros entre las que más solía cantar: ‘A tu lado’, de Los Secretos; ‘Everything I do, I do for you’, de Bryan Adams; y ‘Let it be’, de Los Beatles.