Arte
Viñas con palos mágicos
Fran Herreros protagoniza una sesión de pintura en directo mañana en la bodega Pago de los Capellanes de Pedrosa de Duero como complemento a la exposición ‘Sobre el vino’, abierta hasta diciembre
La pintura se adentra en el paisaje a través de esta cristalera que hace que el espectador no quiera irse.-
La Ribera del Duero es uno de los destinos más buscados durante el otoño. La vendimia inquieta a propios y extraños, aunque por distintos motivos, y estos días de fiesta se presumen ideales para visitar esta zona del sur de la provincia. Muchas bodegas proponen al turista tirar de garillo y conacho y vivir la experiencia de recogida de la uva. Pago de los Capellanes se escapa de esta oferta e invita al visitante a mirar las viñas, las uvas y la copa de vino con otros ojos. Con los de un artista. El pintor burgalés Fran Herreros se deja empapar por este singular universo en la exposición Sobre el vino, que ocupa las instalaciones de esta bodega de Pedrosa de Duero hasta el mes de diciembre (entrada libre).Esta colección de ocho lienzos de gran formato y un puñado de pequeñas obras que animan la tienda se completa mañana con una sesión de pintura en directo de 16 a 19 horas (entrada libre).«Busco transmitir las sensaciones y emociones que pueden producir las uvas y el viñedo a través del juego de color. Quiero atrapar el alma del espectador, que cuando se coloque frente a uno de esos cuadros huela los olores, se maraville con la riqueza cromática, sienta las texturas...», apunta el artista que confiesa haber descubierto un mundo nuevo, aunque ya había hecho sus pinitos en esta temática en una muestra anterior en Buezo.Fran Herreros, una vez más, consigue su objetivo. El espectador palpa los volúmenes del racimo generoso, se deja arañar por la maraña de sarmientos desnudos, escucha el crujido de las hojas que empiezan a colorearse de tonos rojizos y ocres, siente el gusto dulzón de la uva madura cuando estalla en la boca...Aunque evita las etiquetas, innegable es que el autor se zambulle de nuevo en la pintura figurativa. Pero lo hace sin renunciar a la magia y al enigma. Misterioso, cual Pulgarcito, se recrea en unas tiritas de color que marcan un camino en los cuadros, sobre todo en los realizados en blanco y negro, que dibujan un interrogante en quien los observa.«Nunca renuncio a la creatividad ni a mi toque personal para romper la barrera entre la figuración y abstracción. Al meter esas notas de color, con sentido estético y decorativo, quiero sorprender a un espectador más clásico, que entienda que se pueda meter un juego visual de contenido abstracto o más colorista», advierte el creador que consigue que la pintura se escape del lienzo y se adentre en el paisaje real que envuelve esta bodega ribereña rodeada por majuelos.