Alegato de libertad creativa
Laura Albo toma el espacio expositivo Código UBU (Biblioteca Central) con sus 40 imágenes que reflejan su día a día / Desnuda su arte en el que la definición y el enfoque no son protagonistas
Laura Albo se estrena en una exposición individual con la instalación que puede verse en la UBU.-RAÚL OCHOA
Libertad creativa, libertad de formato, libertad de procesos y libertad de foco. Así se expresa Laura Albo en su primera exposición individual. ‘Catálisis’ pretende ser un «catalizador que aúna emociones y energía para mí pero también para el espectador», señala la fotógrafa burgalesa. Esta exposición de hasta 40 imágenes solo tienen el nexo común de ser «terapia para mí, que hago las imágenes, pero también para quien observa».La muestra que se puede ver en el espacio expositivo Código UBU de la Biblioteca Central de la Universidad de Burgos no tiene «pretensión ninguna» aunque la artista visual se desnuda al 100% a través del arte y el detalle que observa día a día por la ciudad. Por ello «es un desnudo real de mi día a día donde puedo tomar imágenes perfectas con una cámara de fotos o detalles con un móvil con creaciones incluso pixeladas». Esta transgresión lleva a una libertad creativa singular donde las imágenes no comparten tamaño ni formato, no vienen enmarcadas son su ser más intimista en el que busca eliminar las barreras entre observador y creador.Por ejemplo destaca, entre otros trabajos, una visión completamente distorsionada de la Catedral, uno de los elementos más fotografiados de la ciudad.Pero también hay elementos abstractos que se encuentra por las mismas calles que pasean el resto de vecinos. Al final «la fotografía no es otra cosa que un conjunto de pixeles más o menos definidos que componen un imagen o una alegoría de una imagen». En ellas «no busco la perfección hay imágenes pixeladas, otras difusas y otras que pueden parecer un error pero lo que trato es de huir de la perfección artística para divertirme con las imágenes y divertir a los que las ven eliminando todo corsé creativo», señala.«Mirar el mundo mil veces visto, de una forma diferente y única. Encontrar belleza y sincronía en los desperdicios. Tratar de mirar, tan profundamente, que la imagen pueda ser dragón, frigorífico, lluvia, musgo fresco o la desolación o la alegría. No es transformar un cuadro de luz roto en esperanza, es ver que el cuadro de la luz es también esperanza» explica la artista burgalesa que empezó con una cámara de su padre hasta que alcanzó la suya propia en la Comunión. El instrumento con el que hacía fotos a diestro y siniestro se transformó en una intensidad creativa sería cuando, con su primer sueldo, se compró una cámara profesional. Con la llegada del móvil llegó el momento de poder hacer imágenes a cada paso. De todo aquello que le llamaba la atención.Cursos y diferentes acciones permitieron que la fotografía «me sirviera como terapia para expresarme». Después llegaron algunas exposiciones, todas ellas conjuntas.Reflejaron la inmigración con la FundaciónHechos y también ha participado con otros artistas en diferentes exposiciones por algunos rincones de la ciudad. Su primera incursión en solitario estará presente en el espacio Código UBUde la Biblioteca Central hasta el 6 de marzo.