EL ARTISTA SALMANTINO FALLECIÓ AYER EN MADRID A LOS 94 AÑOS
Un sueño quijotesco
La Fundación Cajacírculo inaugura una exposición con dibujos, esculturas y fotografías en torno al universo cervantino de Venancio Blanco y se convierte en su primer homenaje póstumo
Una de las partes de ‘Venancio Blanco. Una mirada a Cervantes’ gira en torno al proceso de creación del monumento a Don Quijote y Sancho que se levanta en Valdepeñas.-Raúl Ochoa
Venancio Blanco fue, como don Quijote, un soñador. Transitó el camino del arte en busca de la belleza y la encontró en la escultura, la pintura y el dibujo. El artista salmantino alcanzó su sueño. Y un pedazo de él, el que dedicó al universo cervantino, viste la Sala Pedro Torrecilla desde ayer. Una exposición que se convierte en el primer homenaje póstumo al escultor y pintor, que falleció ayer en Madrid a los 94 años, unas horas antes de la inauguración de Venancio Blanco. Una mirada a Cervantes, orquestada por la Fundación que lleva su nombre y la Fundación Cajacírculo.El director general de esta última, Luis Bausela, trasladó todo su apoyo y cariño a su familia y a los responsables de la Fundación Venancio Blanco, que tenían previsto participar en la inauguración y presentación a los medios de esta muestra.«Tanto unos como otros nos han transmitido su expreso deseo de continuar con la exposición en la que tanta ilusión tenía puesta Venancio y la misma sirva como homenaje póstumo a su figura», manifestó el responsable de la entidad burgalesa.Venancio Blanco. Una mirada a Cervantes, que permanecerá en este espacio hasta el 25 de marzo, reúne 27 dibujos, 14 esculturas en bronce fundido, madera y poliespán y 27 fotografías que recogen el proceso creativo del Premio Castilla y León de las Artes 2001.El monumento que realizó para el Ayuntamiento de Valdepeñas (Ciudad Real) es uno de sus ejes. Traza la evolución de este encargo a partir de fotografías, planos, bocetos y maquetas de distintos materiales que permiten seguir los pasos del artista hasta conseguir el resultado final, proyectado en un vídeo, además de en dibujos realizados por él después de su inauguración en el año 2006.El hechizo de Venancio Blanco por el universo cervantino no se quedó solo en esta pieza. Un puñado de obras de la serie Dibujos de desayuno, de tintas trazadas sobre servilletas de papel, invitan al espectador a caminar al lado de Don Quijote y su fiel escudero, Sancho Panza, por los campos de La Mancha; a observar su rifirrafe con los molinos de viento; a descansar mientras el sol se asoma alto en el cielo; a contagiarse del espíritu quijotesco...Esta mirada al legado de Venancio Blanco se completa con un conjunto de pinturas realizadas con grafito, ceras y lápices de colores en las que plasma las vistas desde su estudio en la Academia de España en Roma, de la que fue nombrado director en 1981, y otras obras en las que se aprecia la influencia que tuvo Italia en la trayectoria del escultor nacido en 1923 en el pueblo salmantino de Matilla de los Caños del Río. Hasta el país trasalpino viajó en tres ocasiones y allí nace una proyección internacional que ya es eterna.