BALONCESTO / Adecco LEB Oro
Un Autocid granítico seca a Tenerife
El conjunto azulón consiguió la novena victoria consecutiva en Liga. Fue un partido complicado en el que la demostración defensiva de los locales en el segundo periodo fue la lave para que el triunfo se quedara en Burgos
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AUTOCID FORD 71
TENERIFE RURAL 63
Autocid Ford Burgos: Chris Hernández (25), Morley (18), Anagonye (10), Jason Blair (8), Albano (-) -equipo inicial-, Lorant (4), Cabot (-); Manu Gómez (4), Alberto Miguel (2) e Iván Corrales (-).
Tenerife Rural: Boccia (7), Julio González (4), Fergerson (13), Sergio Pérez (5), Lou Roe (9) -equipo inicial-, Eric Sánchez (4), Iván Rodríguez (5), Ayón (8) y Fiorotto (8).
Arbitros: De Lucas y Carpallo. Sin eliminados
Parciales: 27-22, 38-39 (descanso), 55-48 y 71-63 (final).
R. MENA / Burgos
Autocid sigue firme y su racha aumenta. Ayer encadenó la novena victoria liguera ante un incómodo Tenerife. La solidez volvió a ser la piedra angular de un equipo que atraviesa su mejor momento de la temporada. El nivel defensivo que la escuadra de Casadevall mostró en el segundo periodo fue para enmarcar, lo que unido a la calidad que atesoran varios de sus hombres en ataque sirvió para que el conjunto castellano iguale la mejor racha positiva de su historia en Liga regular.
Lo ocurrido en el primer cuarto fue un espejismo y la solvencia anotadora de ambos conjuntos fue perdiendo efectividad conforme pasaron los minutos. Llegó la hora de apretar los dientes y Autocid lo bordó. Secó a Tenerife en el tercer cuarto y a partir de ahí construyó su meritorio triunfo. Chris Hernández anotó e hizo jugar, mientras que Morley apareció cuando se le necesitaba. Aunque quizás ayer lo más destacable volvió a ser el trabajo colectivo de un conjunto que sigue empeñado en ser la revelación de la Adecco LEB Oro.
No fue bueno el inicio de partido de los de casa y es que de entrada se toparon con un rival muy acertado que les descolocó. Tras el 0-5, Autocid se asentó y comenzó a ver aro con asiduidad, aunque Tenerife no aflojaba. Fue entonces cuando apareció la mejor versión de Chris Hernández y Autocid comenzó a jugar y a anotar con una fluidez apabullante. Un 7-0 de parcial empató el partido (11-11). El base azulón estaba inspirado y, bien apoyado por Anagonye, y Morley, asistió, anotó y levantó a los espectadores de sus asientos. Tenía la mano ‘tonta’ y el equipo lo agradecía.
Las ventajas pertenecían a los locales, aunque el cuadro canario seguía a un buen nivel y no se amedrentaba pese al torrente de juego burgalés. Se llegó al final del primer cuarto con un marcador de 27-22 después de que la grada disfrutara de un bonito espectáculo en el que Chris Hernández se había erigido en la estrella (acabó este primer cuarto con 13 puntos).
Tenerife no estaba dispuesto a que Autocid siguiera por los mismos derroteros, por lo que dio una vuelta más de tuerca a su defensa, haciendo especial hincapié en parar al director de juego burgalés. Pese al esfuerzo visitante, la escuadra de Burgos aguantó bien los primeros compases del segundo cuarto, pero comenzó a perder fuelle en cuanto llegaron las rotaciones.
Tenerife estaba cada vez más a gusto sobre la cancha y eso también lo notaba Autocid. La diferencia fue menguando y a los de casa se les fue apagando la inspiración ofensiva. A 4:50 para el descanso Tenerife se volvía a poner por delante (34-35) y Andreu Casadevall se vio obligado pedir tiempo muerto. Todo continuó parecido hasta el descanso, al que el conjunto tinerfeño llegó por delante, aunque por sólo un punto (38-39).
Habían pasado 20 minutos y todo estaba como al principio, aunque lo positivo es que se había podido disfrutar de un buen espectáculo. Autocid tenía un complicado rival enfrente, por lo que tendría que poner la maquinaría al cien por cien si quería que los puntos se quedaran en casa.
Autocid se pone serio
La intensidad defensiva castellana aumentó en la reanudación y por parte de las dos escuadras disminuyó el acierto ofensivo. Cada jugada había que trabajarla y los puntos comenzaban a valer su peso en oro. Autocid mostró su cara más ruda y tomó cierta ventaja en el marcador ante un oponente que seguía muy metido en el encuentro y que no daba su brazo a torcer, aunque no encontraba el camino hacia el aro burgalés con la facilidad de antes.
Los locales apretaban cual boa y a Tenerife le costaba respirar cada vez más. Se agarraba al partido con uñas y dientes, pero estaba un escalón por debajo de su oponente. El equipo de casa no bajaba la guardia. Seguía como un martillo pilón en defensa y sacando partido a sus virtudes ofensivas. Dejaba pocos resquicios, aunque Tenerife entraba en los diez minutos finales a una distancia remontable (55-48), por lo que no valían las confianzas.
El conjunto que entrena Andreu Casadevall sabía que en el último cuarto era importante saber jugar con la ventaja de la que disponía. Nadar y guardar la ropa. Y lo hizo a la perfección. Bajo la batuta de un Chris Hernández excelente y apoyado en labores ofensivas por un Morley, que tomó la responsabilidad y demostró por qué es uno de los mejores jugadores de la Adecco LEB Oro, Autocid aguantó todos los envites canarios para llevarse la novena victoria consecutiva.