Estuvo tan cerca...

El CD Mirandés tuvo en su mano el ascenso, pero ni supo cerrar el partido en el terreno ofensivo, ni posteriormente en el defensivo

-

Burgos

Creado:

Actualizado:

R. MENA / Miranda de EbroEl cielo estuvo muy cerca, el Mirandés lo rozó con la yema de sus dedos, pero se le escapó en el último suspiro. El conjunto de Carlos Pouso fue superior a su oponente durante los primeros 45 minutos y tuvo controlado el choque, pero una jugada de estrategia y un grave error defensivo (el que propició el penalti) dejaron a los mirandesistas con la miel en loa labios, ahogado en la orilla.Después de lo ocurrido ayer sobre el terreno de juego cuesta digerir que el Guadalajara se haya llevado el premio gordo. El de Terrazas fue un equipo demasiado plano, demasiado previsible, aunque fue insistente y nunca bajó los brazos. Puso sobre Anduva muy poco fútbol, pero siempre mantuvo alto el nivel de su intensidad y de su ritmo, lo que le fue suficiente para hacer realidad el mayor éxito del club alcarreño.En cuanto los rojillos se confiaron y comenzaron a soñar con la Segunda División, su oponente les golpeó con firmeza para despertarles de forma brusca de lo que parecía un cuento de hadas. Lo peor de todo es que el Mirandés demostró que era mejor, que tenía más juego en sus botas, que era más equipo, pero tuvo enfrente a un adversario tozudo, con las ideas muy claras y que supo aguardar su oportunidad, que le llegó en el minuto 85.César Caneda, con miles de batallas en sus espaldas, con experiencia en Primera División y después de la gran temporada que ha realizado, se olvidó de Anibal en un saque de banda que el cuadro castellano - manchego ejecutó desde su propio campo. Wilfred se lo llevó por delante y Ernesto ajustició a los rojillos.Toda una temporada, todo un curso de sacrificio de magníficos resultados de haber mostrado un enorme nivel se fue al garete en un instante. Eso es el fútbol, muchas veces cruel con un equipo al que dejó crecer y crecer para segarle las piernas en el último momento.Anduva quiso reaccionar, quiso ayudar a los suyos, que estaban tocados, al borde del KO._Estupefactos, alucinados y es que no se lo querían creer. Atacaban con ahínco, aunque aún tenían en su retina la jugada del penalti, la del empate, la oportunidad que había fallado Lambarri en el  70, la cantidad de contragolpes que habían desperdiciado. Buscaban esa jugada que salvara los muebles, la misma que hizo estallar de alegría la grada en la eliminatoria ante el Cádiz, pero no llego.Tras el pitido final llegó el desastre, el abatimiento, los lloros, el disgusto, la rabia... Justo lo contrario que ocurrió en el bando visitante.

Cargando contenidos...