Balonmano / División de Honor Plata

Debut soñado para el Villa de Aranda

Partidazo de los ribereños en el estreno liguero frente al Bidasoa / El argentino Maxi Fierro se erigió en la estrella de los arandinos, que bailaron a su rival en plenas fiestas de la capital

Burgos

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VILLA DE ARANDA 37

BIDASOA IRÚN 25

PRÍNCIPE DE ASTURIAS

Villa de Aranda: Miranda, Alexis (1, de pen), Garza (4), Diego Camino (2, 1 de pen), Ferro (7), Llopis (4) y Barba (3). También jugaron César, Juli (3), Bozalongo (6), Alberto Camino (1), Iker Antonio (1), Ros (3) y Tito (2).

Bidasoa Irún: Astydamas, Barthe (1), Gimeno (3, 2 de pen), Iker (0), David Rincón (1), Alduntate (7) y Renaud (4). También jugaron Zubiria, Jauregi, Fernando Rincón (1), Aramburu (3), Elur (2) y Azkue (3).

Árbitros: Hermanos Gallardo Cabello (Colegio Andaluz). Exclusiones a los locales Garza, Diego Camino, Ferro y Bozalongo, y a los visitantes Iker (2), Renaud (2), Aldunate y al banquillo.

Parciales cada 5 minutos: 4-2, 7-5, 11-7, 15-8, 17-11, 20-13 -descanso- 24-15, 28-17, 29-19, 32-21, 33-23, 37-25.ANDRÉS MARTÍN / Aranda

Mejor comienzo imposible para el Villa de Aranda. En su estreno liguero se impuso con claridad y rotundidad a un Bidasoa demasiado bisoño y con una plantilla excesivamente joven. Los irundarras, con una media de edad de 21 años, pagaron caro la dinámica que se vive en la División de Plata del balonmano español. Los errores se pagan caros. Y el equipo de Fernando Herrero lo comprobó en el Príncipe de Asturias.

Empezó muy fuerte el Villa de Aranda, con el argentino Maxi Ferro en plan arrollador desde su querido extremo. El argentino, capaz de anotar cinco lanzamientos de cinco y sorprender al veterano Astydamas, se disfrazó de pesadilla para el equipo irundarra. La defensa vasca se deshacía en estos primeros minutos ante el ímpetu ofensivo local.

Intentó compensar la sangría con ataques de Aldunate y Aramburu. Pero no era el día del conjunto de Irún. En el minuto 7 el técnico visitante se vio obligado a pedir un tiempo muerto con un preocupante 7-3 en el marcador. Esa circunstancia no varió el devenir de los acontecimientos y en el minuto 19 volvió a repetir tiempo muerto pero ya el resultado era de 15-8. Demasiado tarde para reaccionar.

El partido comenzaba a encarrillarse de forma clara y nítida para el Villa de Aranda,  superior en el juego colectivo a su rival. Todos aportaban, incluidos Alberto Miranda, quien con una impecable actuación debajo de los palos contribuyó a ensanchar cada vez más el marcador a favor de su equipo.

Al descanso se llegó con ventaja de siete goles a favor de los burgaleses y la proyección del marcador hacía vislumbrar que el equipo castellano podría llegar a los 40 tantos. Por el Bidasoa destacó la labor en esta primera mitad del francés Renaud desde el lateral izquierdo, único jugador que aportaba algo de sorpresa al ataque vasco.

Importante en el despegue del Villa de Aranda fue la labor técnica del entrenador Juan Moreno, quien no paró de alternar defensas cerradas y abiertas que mareaban continuamente la tarea defensiva de los irundarras.

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En la segunda parte la posibilidad de remontar para los vascos pasaba por un arranque demoledor. Pero lo que ocurrió fue lo contrario. En el minuto 40 los locales ya se aseguraban la victoria con un marcador de 28-17. Los diez tantos arriba a favor de los arandinos provocaron que el partido se convirtiera en un pequeño correcalles sin ninguna incidencia reseñable en el marcador. Ambos entrenadores rotaron el banquillo y los jugadores menos habituales saltaron a la pista.