BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Autocid sale vivo de otro lío

Dilapida en un visto y uno visto una renta de 15 puntos / Tras una segunda parte pésima en ataque, la defensa permite a los de Casadevall forzar la prórroga / Phillip, sin continuidad por las faltas, guió a los azules en el tiempo extra

Burgos

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AUTOCID FORD    83

GIRONA FC    78

Autocid Ford Burgos: Dani López (12), Chus Castro (13), Darren Phillip (16), Jerome Tillman (19), Ross Schraeder (2) –quinteto inicial- Rafa Huertas (3), Juan Aguilar (3), Kedzo (3), Marcus Vinicius (12).

Girona FC: Nacho Ordín (5), Middleton (11), Freimanis (15), Marc Fernández (12), Pino (13) –quinteto inicial- Coleman (6), Vila (-), Guirao (9), Labuckas (3), Canals (4).

Arbitros: Garmendia y González.

Eliminados: Ordín, min. 40.

Parciales: 24-18; 40-36 (descanso); 56-57 y 69-69 (final minuto 40); 83-78 (final tiempo extra).

DIEGO ALMENDRES / Burgos

Suficiente dificultad encierra la Adecco LEB Oro como para competir con una pesada losa. Necesita Autocid desprenderse cuanto antes de aquello que le impide avanzar con firmeza como local en este arranque de temporada. Ya sufrió ante Mallorca las consecuencias de su bloqueo y ayer tuvo que recurrir a la heroica para forzar la prórroga y salvar una papeleta que tuvo perdida.

Mientras encuentran la tecla que ponga en orden todo el engranaje, los locales dan por bueno el mal rato vivido. Tuvieron el coraje de no rendirse y aplicaron la tranquilidad traspapelada para sentenciar en el tiempo extra gracias a un Phillip que se desquitó de un partido extraño para él.

Ni siquiera necesitó bordar el baloncesto para cimentar sus primeras ventajas desde el arranque. Autocid quiso correr, pero fue en el ataque estático donde encontró la fuente de alimentación que la situación requería. El cuadro de Casadevall jugó a la perfección con su pareja interior (16-7) y, además, Girona tampoco estuvo acertado en las contadas situaciones de lanzamiento de que dispuso.

Sin embargo, tuvo la capacidad el equipo de Tabak de convertir en oro cada arreón protagonizado. Un 0-7 minimizó el 21-11 conseguido por los azulones, aunque un triple de Marcus Vinicius sobre la bocina calmó los ánimos para iniciar con confianza el segundo cuarto.

Aguilar cogió el timón del equipo y éste agradeció la mejoría en sus prestaciones. El andaluz protagonizó minutos de calidad y sólo los incomprensibles errores en situaciones cercanas al aro (mate de Tillman

incluido) impidieron a los locales ponerse en órbita. Tampoco los tiros libres ayudaron. La particular cruz burgalesa en este arranque de temporada volvió a aparecer en un momento inoportuno con un 10/17, por mucho que la defensa ayudara a los de Casadevall (28-22).

Por un momento, Autocid entró en frenesí, a pesar de que Phillip se encontraba en el banco castigado por las faltas. Fueron los mejores minutos, con Aguilar disfrutando a campo abierto o en rápidas transiciones. Y eso que Marcus Vinicius mereció, una vez más, una mención aparte. Impecable el brasileño. Vital. Así, llegó la hora de matar el partido y parecía que los locales habían conseguido su propósito con el 39-24 a falta de 3 minutos para el descanso. Y, de repente, se fundieron los plomos.

Toda la fluidez ofensiva chocó con el desacierto en el lanzamiento, ataques forzados, imprecisiones… el mundo al revés en un visto y no visto. Para colmo, Girona vio la luz. Movió con facilidad y disfrutó de la efectividad que no había tenido hasta entonces. Pino y Freimanis dejaron en anécdota la escapada de un Autocid que se preguntaba en el intermedio cómo pudo dilapidar una renta tan jugosa cuando el marcador lucía un casi inexplicable 40-36.

Necesitaba reajustarse cuanto antes el equipo burgalés si quería evitar problemas inesperados en la segunda parte. Casi sin saber cómo, se encontraba en un terreno pantanoso y el 48-46 era una prueba evidente de que la situación era mejorable. Destellos individuales de Chus Castro o Dani López mantuvieron por delante a los azulones pero, en esta ocasión, el rebote defensivo castigó sus deméritos. Tanto fue así que Girona maltrató a los locales con tres triples consecutivos de Guirao. A 1:47, los blanquirrojos culminaron la remontada (54-55) y el silencio se mezclaba con la incredulidad.

Encendidas las luces de alarma, Autocid entendió que tocaba sufrir en el último cuarto. Él sólo se metió en el lío y él debía salir por sus medios. Todo pasaba por la defensa y los de Casadevall echaron el resto en retaguardia a la espera de recobrar el control en ataque. Allí, en la zona blanquirroja, los nervios condujeron al equipo a una espiral de desaciertos que alimentaba la esperanza visitante.

Era hora de guerrear, de bajar al barro. En cinco minutos de periodo, el parcial global era de 4-1 con una solitaria canasta en juego (60-58). Lo peor llegó cuando Ordín clavó una estaca en el corazón azul con un triple estratosférico. La situación era crítica (60-63) y tornó en casi imposible con el 63-67 que daba paso al último minuto, pero este equipo tiene alma y capacidad para igualar a 67 a 18,5 segundos. La suerte de los tiros libres dejó todo en el aire y Pino tuvo la opción de matar el encuentro, pero su triple topó con el aro y dio a Autocid una nueva oportunidad en la prórroga.

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Encontrado el resuello, aún quedaba un largo camino por recorrer antes de respirar. Los locales aplicaron la lógica, se encomendaron a Phillip y el británico tomó las riendas con ocho puntos vitales. Ahora sí, el cuadro burgalés tenía el partido en sus manos y no lo iba a desaprovechar. Sólo Canals y Pino dieron un paso al frente y con el 81-76, El Plantío estalló en júbilo. Por fin.