BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Autocid recupera las alas

Liderado por un celestial Schraeder, el conjunto azulón se sacude las dudas a golpe de triple / Además del triunfo, los locales celebran el regreso de los jugadores que estaban fuera de foco

Burgos

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AUTOCID FORD  85CÁCERES  75

Autocid Ford: Dani López (9), Chus Castro (5), Marcus Vinicius (4), Jerome Tillman (13), Darren Phillip (18) - quinteto inicial- Pep Ortega (2), Rafa Huertas (8), Juan Aguilar (-), José Manuel Bartolomé (-), Ross Schraeder (26), Alberto Antuña (-).

Cáceres: Leon Williams (15), José Ángel Antelo (9), Dani Rodríguez (18), Xavi Forcada (3),Francis Sánchez (12) –quinteto inicial- Pedro Robles (1), Justin Sedlak (5), Carlos Cherry (3), Asier Zengotitabengoa (4), Sergio Olmos (5).

Árbitro: Morales y López.

Eliminados: No hubo.

Parciales: 21-22; 23-11 (44-33) descanso; 19-24 (63-57); 22-18 (85-75) final.DIEGO ALMENDRES / Burgos

Un simple resultado no explica la importancia de una victoria que trasciende el valor clasificatorio. El éxito de ayer cuenta por dos para un Autocid que vivió la tarde soñada en su peor momento. Ganó, se gustó, liberó tensiones y recuperó la mejor versión de aquellos jugadores que estaban fuera de foco de un tiempo a esta parte. La Copa Príncipe fue el inicio de una mejoría confirmada y elevada al máximo exponente.

Por todo ello, el partido Ross Schraeder, con 26 puntos y 7 triples, es capital para el futuro. Al igual que el espaldarazo que recibieron otros como Rafa Huertas o Dani López. La lucha sigue, pero la primera piedra está colocada sobre una base que debe ser firme.

Autocid fue un carámbano en el inicio. El cuadro burgalés seguía instalado en sus malos hábitos y cayó en la maraña de virtudes extremeña. Los locales debían evitar los lanzamientos liberados de Antelo, los 1x1 desde el perímetro y las acciones cerca de canasta de Williams, pero todos los condicionantes sonrieron a un equipo visitante capaz de arrancar el encuentro con un peligroso 2-9.

Más allá del resultado, el cuadro local entendió que debía escapar cuanto antes de esa espiral que le ha provocado tantas malas experiencias. A las primeras de cambio había llegado el momento de apretar los dientes y lo hizo a partir de la determinación de DP y Jerome Tillman. Los dos interiores asumieron galones para meter en harina a los de Casadevall. Autocid nunca se descompuso y esa fue la primera gran noticia de una tarde que arrancó de la peor manera posible.

El esfuerzo azulón ajustó un partido (12-13) en el que Cáceres aún exigió un nuevo esfuerzo a los burgaleses. En la situación que atraviesa el cuadro local, la obligación de los de Aranzana era acercarlos al precipicio. Williams forzó al máximo a un Autocid que cimentó su mejoría después de tocar fondo con el 14-22.

Todo comenzó desde la defensa. Por fin, los azulones subieron dos puntos su intensidad y ganaron revoluciones en ataque. La pareja interior encontró colaboración y, con dos puntos de Dani López por allí y un mate de Marcus por allá, despertó el bloque castellano hasta situarse en el cogote del rival gracias a un triple de Ross sobre la bocina.

Y es que El Plantío tenía ganas de disfrutar de una buena jornada de su especialista en el perímetro. El de Denver soltó todo lo que lleva dentro y vio el aro como una piscina para catapultar al Autocid. Los de casa secaron a un Cáceres sin recursos, llevado al límite en ataque y fallón en las contadas ocasiones en las que disfrutó de posiciones de tiro cómodas. El parcial estaba abierto, tanto que los burgaleses disfrutaron de sus mejores momentos en meses.

 Del 14-22, los de Casadevall pasaron a un 40-25 (26-3) a falta de 2:50 para el descanso. Cáceres sólo sumó tres puntos en nueve minutos, mientras en el bando local las cosas salían a pedir de boca. La fuerza del proyecto reside en el colectivo, pero éste necesita de las virtudes individuales de cada una de las piezas. Por eso, un triple de Schareder vale por dos y una buena defensa de Huertas alimenta el alma de un equipo que debe cicatrizar las heridas para ofrecer el nivel que de él se espera.

El juego exterior visitante no existió y las referencias de Antelo y Williams tampoco socorrieron a un Cáceres contras las cuerdas al final de una primera parte rubricada con el cuarto acierto de Schraeder desde el 6,75. El 44-33 era la mejor noticia para Autocid en su afán por recuperar el feeling.

Sea como fuere, un equipo con el potencial del visitante puede y debe despertar en cualquier momento. El bloque de Aranzana tomó la iniciativa a través del acierto de Dani Rodríguez y las rápidas transiciones a campo abierto. A Autocid no le tembló el pulso y aceptó gustoso el intercambio de golpes a pesar de que, a la larga, corre el riesgo de atascarse. Por eso, con el 58-52 a falta de 3:07 no le quedó otro remedio al técnico local que pedir tiempo muerto para recuperar el mando del partido.

Nada cambió. El rimo era de un Cáceres más agresivo en defensa y dinámico en ataque. Los ayer blanquillos tocaron a las puertas del equipo local con el 58-55, aunque un nuevo arreón del 'iluminado' Ross Schraeder templó los ánimos. Fueron 11 los puntos consecutivos sin fallo del exterior para abrir un nuevo parcial que Autocid celebró con alivio para encarar los últimos minutos con margen de maniobra.

El de Denver sumaba 7/9 desde el perímetro y el arranque de 13-2 impulsaba de nuevo a los burgaleses con 8 minutos por disputar. El marcador sonreía a los de casa (71-57), pero Cáceres no varió su planteamiento. Los de Aranzana siguieron la estela de Autocid a la espera de su momento, que no llegó. El rival estaba en partido y no quedaba otro remedio que acertar con el estoque.

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Ayer, el gran aliado burgalés fue el triple. Donde no llegó Schraeder, lo hizo Huertas. Otro de los reaparecidos llegó en el momento justo para, con dos nuevos aciertos, poner el lazo a una victoria crucial para despejar dudas y ganar en confianza. Lejos de lamentar el pasado, a Autocid le va la vida en el futuro.