FÚTBOL / XXV Aniversario del ascenso del Real Burgos a Segunda

«No había nada que hacer y aquel córner lo cambió todo»

Antonio Marañón, presidente del Real Burgos en 1987, valora lo conseguido en un tiempo «récord» /«Fue uno de los ascensos más celebrados», apunta

Burgos

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DIEGO ALMENDRES / Burgos

La historia reciente del fútbol burgalés está marcada por la fatalidad, una trayectoria que, sin embargo, está salpicada con sonrisas intercaladas que compensan, en parte, los sinsabores. Uno de esos capítulos para el recuerdo es el gol de Eizmendi, un tanto que significó un salto vital para el recién nacidoReal Burgos. «Creo que fue uno de los ascensos que más se han celebrado. Tal vez porque la gente estaba muy ilusionada después de la desaparición del histórico Burgos CF», valora Antonio Marañón, presidente de aquel proyecto.

«Todo se consiguió en un tiempo récord. Desde que en 1983 se funda el Real Burgos a 1987 alcanzamos la categoría de plata», insiste el entonces dirigente, haciendo hincapié en las dificultades que presentaba el sistema de competición. «Aquella Segunda B estaba constituida por un solo grupo que hacía una Liga muy fuerte. Ascendimos el Tenerife, el Lérida, el Eibar y nosotros, algo que explica la dureza del grupo. Otros como Salamanca, Córdoba o Granada se quedaron en el camino», afirma. Y es que en la temporada siguiente se creaba la actual Segunda B, un reparto que «devaluaba» la división de bronce. «Se pasó de dos zonas Norte y Sur a un sólo Grupo para después crear cuatro divisiones. Entonces era una Liga muy fuerte y muy cara por los desplazamientos», recuerda.

A pesar de todo, elequipo local se mantuvo en puestos de privilegio durante todo el curso con un plantel con acento burgalés. Sin embargo, los inoportunos tropiezos del sprint final abocaron al Real Burgos a jugarse el objetivo a una carta. «Nos quedamos descolgados y en el partido famoso de Salamanca sólo cabía la victoria», apunta.

Aquel 14 de junio fue un día muy duro para Marañón, quien lo pasó «muy mal» durante la jornada. «El vicepresidente del Salamanca era médico y me dio unas pastillas porque me vio nervioso. Con el Helmántico lleno, su celebración preparada… marcamos primero, nos empataron y echaron a Ibáñez. No había nada que hacer, pero aquel córner en el último segundo cambió todo. Al final las pastillas se las di yo al médico», comenta entre risas.

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Aquel éxito fue «apoteósico», celebrado en Burgos en un día «lluvioso». «Fue un acontecimiento», resume Marañón.Las bases de un RealBurgos mejor se habían fijado y todo sucedió muy rápido.  «Poco después llegó Laredo, se volvió a Primera, el club se constituyó en SAD…», de repente el fútbol entró en una nueva dimensión para abrazar un sistema que debe «modificar» muchos aspectos porque el resultado de aquello ofrece un deporte «muy caro».Sigue en edición impresa