BALONMANO / Asobal

El Villa de Aranda sigue soñando

El combinado de Magí Serra debuta en la elite con una histórica victoria en la cancha de uno de los grandes, el Cuatro Rayas Valladolid

Burgos

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CUATRO RAYAS VALLADOLID    28

VILLA DE ARANDA    30

Cuatro Rayas Valladolid:  Lamariano, Gonzalo (5), Eilart (4), Hernández (4), Megías (5), Merino (2), Víctor Alonso (5), -equipo inicial-, César Pérez, Lacasa, Roberto, Bozovic (2), García (1).

Villa de Aranda: Javi Díaz, González (4), Camino (1), Gañarul (4), Slavic (3), Iker (1), Cirac (7), -equipo inicial-, Ricardo, Corcera (1), Rasero (4), Plaza (5), Alberto Camino.

Árbitros: García y Ríos. Excluyeron dos minutos a los locales Hernández, Bozovic, Merino y Víctor Alonso (2), y a los visitantes González (2), Rasero, Slavic, Iker y Cirac (2).

Goles:  3-4, 6-6, 8-9, 9-11, 9-13, 10-15 (descanso); 12-19, 15-20, 18-21, 21-24, 23-28, 28-30 (final).

Enrique Pablos (Valladolid)

El Villa de Aranda no quiere despertar del sueño. O, lo que es mejor, tiene la capacidad de convertirlo en realidad. Sea como fuere, el conjunto burgalés todavía celebra la histórica victoria conseguida en su estreno como equipo de Liga Asobal a costa de un clásico de la categoría como es el Cuatro Rayas de Valladolid.

De inicio, los jugadores de Magí Serra plantearon el encuentro sin complejos. Un arranque fulgurante permitió a los de Aranda de Duero disfrutar de su mejor juego. El buen nivel demostrado por los visitantes cogió por sopresa a los de Juan Carlos Pastor en un inicio  en el que los locales poco pudieron hacer para frenar las cometidas de un Villa de Aranda bien plantado sobre el parquet para mandar en el marcador desde el primer momento.

No obstante, con el paso de los minutos el Cuatro Rayas se recompuso ligeramente gracias, sobre todo, al acierto desde los nueve metros de un Fernando Hernández que, con dos goles, mantuvo a los amarillos en el choque.

Poco a poco el Cuatro Rayas Valladolid se desperezó, aunque siempre fue por debajo en el marcador ante un Villa de Aranda que traía la lección bien aprendida y que tan solo mermaba su efectividad en ataque por las exclusiones.

El equipo pucelano logró igualar el marcador en el minuto 10 gracias a la sanción sobre el visitante Rasero. De hecho, el equipo burgalés, una vez equilibrado numéricamente el enfrentamiento, volvió a mandar ante un BM Valladolid que sufría más de la cuenta para frenar a un rival que estaba en racha en ataque (9-13). El choque se mantenía sumamente igualado con un Villa de Aranda peleón capaz de plantar cara a un Cuatro Rayas que sufría para desarrollar el balonmano directo y veloz que busca su técnico.

Aún así, en el minuto 20 el técnico local tuvo que solicitar un tiempo muerto para frenar el buen juego del Villa de Aranda. Pastor no  veía nada claro el partido y buscaba soluciones con constantes rotaciones de jugadores. En el tramo final de la primera parte las exclusiones de Merino primero y Víctor Alonso después, mermaron el potencial del Cuatro Rayas. Esto lo aprovechó el Villa de Aranda en un final del primer periodo casi perfecto para escaparse con el 10-15.

Tras el descanso la tónica del partido no sufrió variaciones y en un calco al final de la primera mitad el Villa de Aranda dominó sin contemplaciones a un Cuatro Rayas desconocido y que no encontraba la solución para frenar a su rival. De hecho, cuando apenas habían transcurrido dos minutos de juego, el equipo burgalés ya ganaba por siete goles y ni los cambios constantes de Pastor fueron suficientes para enderezar el rumbo pucelano (23-28).

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Con el paso de los minutos los locales echaron mano de la casta para recortar la diferencia y, mediada la segunda mitad, el Villa de Aranda comenzó a flaquear. El Valladolid se situó a dos goles y parecía el principio del fin, pero los de Serra se agarraron a la pista para sellar una victoria que aviva, más si cabe, la llama de la ilusión.