FUTBOL / Copa del Rey

El Mirandés no levanta cabeza

De Cerio adelanta a los rojillos en una muy buena primera parte / Con el partido controlado, la entrada del atacante local Sangoy cambia el guión y elimina a los burgaleses del torneo del KO / Aitor Blanco pierde una ocasión

Burgos

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SPORTING DE GIJÓN    2

CD MIRANDÉS    1

Sporting de Gijón: Cuéllar, Pedro Orfila, Gregory (Sangoy, min. 65), Iván Hernández, Canella, Barrera (Muñiz, min. 65), Mandi, Carmona (Marcos Landeira, min. 91), Trejo, David y Bilic.

CD Mirandés: Iván Crespo, Iribas, Iván Agustín (Colsa, min. 81), Aitor Blanco, Corral, Javi Soria, Bernal (Rúper, min. 72), Rayco, Muneta, Cases y Díaz de Cerio (Alain, min. 73).

Árbitro: Vicandi Garrido (colegio vasco). Amonestó a los locales Iván Hernández, Trejo y Cuéllar y al visitante Aitor Blanco.

Goles: 0-1, min. 21: Díaz de Cerio; 1-1, min. 73: Sangoy; 2-1, min. 84: Sangoy.

 

Gijón

El Príncipe de la Copa perdió su privilegiada condición en un partido que fue el fiel reflejo de sus desventuras ligueras. El Sporting de Gijón apeó al cuadro burgalés del torneo del KO en un partido en el que se valió de dos chispazos para echar por tierra la buena labor rojilla. Los de Pouso pudieron sentenciar en la primera media hora, pero el Sporting marcó el 2-1 cuando atendían a Aitor Blanco por lesión y el propio defensa dispuso de una ocasión inmejorable en el minuto 93 enviada a córner por Cuéllar de manera milagrosa.

A pesar del varapalo, el combinado rojillo demostró también en El Molinón su capacidad para competir con garantías. La primera parte de los burgaleses arrojó un balance positivo en labores ofensivas, si bien en defensa el cuadro visitante ofreció demasiadas facilidades a los escasos y tímidos arranques asturianos.

Pronto pudo ponerse en ventaja el Mirandés, pero el lanzamiento de falta directa de Muneta se topó con la base del poste. Era el primer aviso y la mejor razón para crecer sobre la marcha. Díaz de Cerio fue la referencia rojilla. Activo hasta el descanso, el ariete demostró que puede y debe ser un hombre importante.

El dominio era burgalés. El partido se jugaba en campo contrario y el Mirandés encontró la recompensa en el minuto 21. De Cerio habilitó a Rayco en la derecha y la rápida incursión del canario finalizó en un centro medido rematado a gol por el vasco. Era el 0-1, una liberación para los castellanos y una losa para un Sporting obligado a reaccionar.

Cierto es que el combinado asturiano ganó presencia con el paso de los minutos, pero De Cerio no supo culminar con acierto sendas ocasiones clarísimas dentro de área. Sin el acierto necesario en los últimos metros, el Mirandés tragó saliva en el 35. Bilic lo probó en una falta y Crespo despejó mal un disparo cuyo rechace se encontró con el poste tras remate de Gregory.

Después de más de media hora, el Sporting hizo acto de presencia en ataque y en los últimos compases gozó de dos nuevas oportunidades. En el 44 montó un contraataque de libro dos contra uno reducido a cenizas en un último control nefasto y ya en el tiempo añadido Bilic desperdició un libre directo desde la frontal.

Se esperaba un conjunto gijonés más aguerrido tras el descanso, debatiéndose entre la ansiedad y las ganas por remontar un resultado que trascendía a la derrota. Iván Crespo respondió al primer intento local en el 47, pero Iván Agustín sofocó la rebelión al rematar alto una buena opción a la salida de un córner.

El Mirandés tenía el encuentro donde quería. Nunca renunció el equipo burgalés a la sentencia, pero la buena jugada entre Bernal y Cases se perdió en el limbo. Para entonces, el desangelado El Molinón ya cargaba las tintas contra su equipo y el técnico se la jugó con un doble cambio en el 65 que tuvo el efecto deseado.

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Sangoy propició la reacción rojiblanca. Tanto, que en el minuto 73 ganó en la carrera a Javi Soria para batir por bajo a Crespo. Después del buen trabajo realizado, los de Pouso se veían obligados a cambiar el guión.Sigue en edición impresa