BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Autocid impone su oficio

El conjunto azulón recupera la alegría a domicilio / Firma un buen inicio de partido y se sobrepone a un parcial de 14-0 antes del descanso / La defensa y el acierto exterior en el tercer cuarto liberan a un equipo sólido en el tramo final. Pep Ortega mantiene su momento dulce y roza el triple doble para sumar 27 de valoración / Sergio Olmos protagonizó el susto en un lance antes del último periodo

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Burgos

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CLÍNICAS RINCÓN    67

AUTOCID FORD    77

Clínicas Rincón: Soluade (-), Todorovic (23), Díaz (2), Nguirane (8), Guillén (12) -quinteto inicial- Pozas (6), Conde (7), El Hadji (4), Sabonis (5).

Autocid Ford: Ortega (12), Sàbat (11), Bas (12), Xavier (14), Coppenrath (4) -quinteto inicial- Aguilar (4), Maresch (10), Olmos (6), Peña (4).

Árbitros: Afonso y Caballero.

Eliminados: No hubo.

Parciales: 18-20; 34-32 (descanso); 46-55; 67-77 (final).

Málaga

Aún necesita este Autocid hacer más méritos de los necesarios para cerrar los partidos, pero el conjunto burgalés sigue dando muestras de mejoría en su labor de conjunto para sumar victorias a su casillero. Ayer, los azulones recuperaron la sonrisa a domicilio y cuajaron un buen ejercicio a pesar de la pequeña duda sembrada con un parcial de 14-0 antes del descanso.

El acierto exterior mostrado en el tercer cuarto y el buen nivel defensivo solventaron la papeleta para el conjunto castellano en un partido importante, revalorizado con la derrota de Breogán y que deja el susto protagonizado por Sergio Olmos en la segunda parte.

En este vaivén constante en el que parece instalado Autocid, el cuadro burgalés protagonizó su versión buena coincidiendo con el arranque de partido. El conjunto azulón supo rebañar cada intento andaluz en aro propio y rascaba en sus acercamientos ofensivos para firmar un 0-9 de salida.

La noche pintaba bien a pesar de que los errores en los lanzamientos abiertos de Jeff Xavier impidieron a los de Casadevall cuajar un arranque aún mejor. Coppenrath cargó bien el rebote y el guión era favorable hasta que Clínicas Rincón encontró el rumbo a través de su intensidad defensiva. Los blancos subieron el nivel, castigaron las líneas de pase y comenzaron a crear rápidas transiciones.

Donde no llegaba el físico lo hacía la calidad de hombres como Todorovic o Guillén. Autocid alcanzó la máxima con el 7-17 y aguantó el tirón hasta el 12-20 con un triple de Maresch antes de entrar en unos de sus ya habituales agujeros negros. El Clínicas Rincón soltó el freno de mano y ahogó a las rotaciones azulonas en el tramo final del primer cuarto y hasta la mitad del segundo periodo.

Fueron 7 minutos difíciles para los castellanos, incapaces de superar con claridad la presión asfixiante de los malagueños. Para colmo, el lanzamiento exterior andaluz hizo daño y el parcial alcanzó el 14-0 para dejar a los de Casadevall por detrás con el momentáneo 26-20.

La sombra del partido de Palencia comenzaba a hacerse notar, pero esta vez los burgaleses tuvieron capacidad de reacción. El regreso a pista de un Pep Ortega en estado de gracia asentó a un bloque que pudo correr para agarrarse de nuevo al marcador. Si Clínicas buscaba ritmo, Autocid también quiso a la velocidad como aliado a costa de caer en la precipitación. Las pérdidas y los tiros libres obligaron a dar por bueno el 34-32 del descanso, tiempo para tomarse un respiro y aclarar conceptos.

Ahora sí, el tiro exterior socorrió al equipo de Casadevall. Los triples de Sàbat dieron alas a los visitantes y un Jeff Xavier más entonado rubricó el buen hacer castellano. Bas y Olmos se unieron al momento que debía ser clave para la suerte del partido. Clínicas Rincón se había atascado y los de El Plantío se escaparon con el 45-55 gracias a otro triple del de Rhode Island.

Fueron seis los aciertos desde la línea de 6,75 convertidos en el tercer cuatro, un dato fundamental para entender el despegue azulón.

Sin embargo, este arreón tampoco fue definitivo. El combinado malagueño seguía vivo y lo demostró en el inicio del último periodo cuando llamó a las puertas del Autocid con el 52-55. Tan sólo necesitó dos minutos el adversario para situarse en el cogote castellano y la goma no paraba de estirarse y encogerse.

Entonces, llegó otra bocanada de oxígeno con un parcial de 0-7 liderado por Anton Maresch. Otra vez los diez de ventaja (54-64) y el cronómetro como aliado de excepción con cinco minutos por disputar.

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Todorovic y Guillén quisieron cambiar una vez más el rumbo del encuentro, pero esta vez Autocid sí mostró las tablas que requería la situación. Si bien aún no está la cosa como para sentenciar por las bravas, el equipo sí mantuvo la calma para remar hasta la orilla con la mayor tranquilidad posible. Los tiros libres esta vez fueron un apoyo para mantener las distancias y el esfuerzo desesperado del rival no tuvo efecto. Autocid mantuvo a raya el deseo malagueño y una bandeja en el contragolpe de Romà Bas empaquetaba la victoria dirección Burgos. La necesitaba el conjunto castellano.