BALONCESTO / Adecco LEB Oro

Mil caras y otra decepción

El conjunto azulón se diluye tras un buen arranque, remonta 11 puntos en el último cuarto y, después de entrar en el minuto final por delante, desperdicia la opción de forzar la prórroga

Diouf presiona al jugador del Leyma CoruñaDobos, ayer, en Riazor.-PATRICIA G. FRAGA / DXT CAMPEÓN

Burgos

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LEYMA CORUÑA 71AUTOCID FORD 68Leyma Coruña: Petrovic (18), Rowley (12), Hernández (-), Castro (4) y Abia (-) -quinteto inicial- Vujasinovic (10), Mutakabirr (10), Dobos (3), Homs (-), Burjanadze (14).Autocid Ford: Albert Sàbat (5), Jeff Xavier (14), Miki Feliu (9), Jorge García (-), Taylor Coppenrath (9) -quinteto inicial- Lluìs Costa (9), Anton Maresch (8), Juani Jasen (-), Michel Diouf (11), Sergio Olmos (3).Arbitros: García y Zamora.Eliminados: Coppenrath (min. 39).Parciales: 17-21; 35-31 (descanso); 59-48 y 71-68 (final). La CoruñaNo hay quién entienda a este Autocid. Y mientras el proyecto busca soluciones a sus problemas, los rivales toman distancia a las primeras de cambio. Por mucho que sea una situación conocida en otras ocasiones, es evidente que este equipo aún está lejos de la versión deseada víctima de la irregularidad y de los errores.Autocid vive en una montaña rusa de sensaciones y ayer volvió a descarrilar. En ese vaivén constante, el equipo azulón hizo de todo en su visita a Riazor. Firmó un buen arranque, perdió el norte, remontó 11 puntos en el último cuarto y perdió la opción de forzar la prórroga después de llegar al minuto decisivo por delante.Al menos, el cuadro de Casadevall supo reaccionar después de tocar fondo. El equipo se desquicia al menor contratiempo, pierde la compostura y se descose en un visto y no visto. Por eso no tiene continuidad y por eso los defectos entierran las virtudes que se le presuponen.Después de firmar un 9-20 de salida en 8 minutos iniciales esperanzadores, Autocid se disolvió como un azucarillo en poco más de minuto y medio. Tampoco encontró la fórmula para dar consistencia a un nuevo arreón (21-28) frenado por los continuos fallos bajo los aros. Y por eso el rival se crece y anota canastas a una pierna o ganchos imposibles para dejar al borde del KO a un vestuario que tuvo la capacidad de levantarse y de forzar un final igualado. Aunque esta vez tocó cruz.Si el deporte se resume en estados de ánimo, está claro que Autocid no está en su mejor momento. Quizá la victoria habría dado un significado vital para el equipo, pero no pudo ser. El cuadro de Casadevall volvió a dejar claro que dispone de mimbres y de armas importantes como la defensa. Tan claro como que esta situación no puede seguir así.Defendió a un gran nivel en el arranque, encontró a Coppenrath en el poste bajo y dispuso del acierto necesario en el lanzamiento exterior para abrir brecha en el primer cuarto. Incluso, selló el rebote y minimizó por un momento las pérdidas en ataque.De salida todo marchaba bien para un Autocid que supo cerrar la pintura e impedir que Coruña contactara con sus grandes. Las divisiones naranjas eran abortadas y el cuadro gallego malvivió en el primer cuarto de contados lanzamientos abiertos. Sin embargo, hay cosas que no cambian para este CB Tizona.Olmos sólo necesitó un minuto y 40 segundos en pista para cometer su segunda falta, primer presagio de que el partido se iba a torcer. Después aparecieron las pérdidas y la precipitación colectiva. Y se lió. Un 8-0 en 1:36 redujo a la nada el buen inicio de un equipo burgalés que aún no había tocado fondo a pesar de mandar por 17-21 al término del primer cuarto.Vista la situación, Casadevall quiso recomponer al equipo dando entrada a Coppenrath. Por un instante, parecía que Autocid recuperaba el resuello y situó el 21-28 con una buena acción de Costa y una canasta de Jeff Xavier en transición. Puro espejismo, porque entonces los burgaleses se borraron del partido.El caos se apoderó del equipo de El Plantío, desorientado, timorato, errático y sin sentido sobre la pista. Roto. Coruña no podía desaprovechar el momento y tanto se creció que anotaba canastas inverosímiles.Lo mejor que le pudo pasar al Autocid tras ese 12-0 que situó el 33-28 era la llegada del descanso. Había mucho que corregir y los castellanos dieron sus últimas señales de vida en el arranque del tercer cuarto.Jeff Xavier asumió todo el protagonismo, efecto suficiente para abrir la puerta con el 40-41. Era un buen primer paso, pero el de Rhode Island necesitaba ayuda en un momento en el que el problema pasó a la defensa. Rowley, secundado por Burjanadze, campó a sus anchas en la zona para gozo de un Coruña que arañaba algo en cada visita al aro burgalés.Las segundas opciones y las visitas a la línea de tiro libre del rival martirizaron a un Autocid que probó con dos escoltas, pero nada le salía bien. Tan pronto como los azulones se acercaban (48-46) los gallegos estiraban la goma hasta llevarla al límite con dos lanzamientos exteriores (59-48) para finalizar este periodo.Todo parecía perdido. No por la distancia, sino por las sensaciones. Sin embargo, Autocid encontró la solución en la maniobra más imprevisible. Con toda la segunda unidad en pista, la defensa se reencontró con su mejor versión y el ataque volvió a conectar con los grandes para jugar cerca del aro.Sin demasiado ruido, los de Casadevall se situaron con el 60-54 a 7:07 y entendieron que aún estaban en un parido que daría muchas vueltas. Costa ordenó al equipo y éste creció con la ayuda de Diouf para culminar la remontada gracias al 63-64.Después de todo, la situación era favorable para un Autocid que perdió su gran ocasión en el rebote defensivo. Coruña se mantuvo con vida bajo los aros en un toma y daca rubricado con un triple de Petrovic a 32 segundos del final (70-68), un puñal clavado en el corazón burgalés. Diouf falló su intento de empatar y Maresch tampoco supo resolver con acierto la acción decisiva. Y la reacción sigue sin llegar.

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