BALONCESTO / Adecco LEB Oro

¿La reacción definitiva?

Autocid arrolla al Breogán, rival directo, tras alcanzar rentas superiores a los 30 puntos / Los azulones recuperan el average particular

Feliu, el gran protagonista del partido, fuerza la penetración ante la defensa del Breogán.-RAÚL OCHOA

Publicado por
DIEGO ALMENDRES
Burgos

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AUTOCID FORD  93

BREOGÁN LUGO  73

Autocid Ford: Sàbat (9), Xavier (11), Feliu (19), Diouf (7), Coppenrath (10) -quinteto inicial- Costa (11), Maresch (10), Jasen (3), García (8) y Olmos (5). Ribeira Sacra Breogán: Chapela (2), Llorca (16), Samb (-), Matulionis (11), McGhee (9) -quinteto inicial- Mortellaro (2), Dani López (13), Sánchez (-), Álex López (13), Van Wijk (10), Edwards (8). Árbitros: Zafra y Gómez. Eliminados: No hubo. Parciales: 31-9; 53-25 (descanso); 74-52 y 93-73 (final). Desde luego, no hay quién entienda a este Autocid. De la misma manera que en casa arrolla sin pestañear al rival más pintado, sufre a domicilio cada vez que encuentra una oposición física y constante. En su trayectoria de dientes de sierra, el cuadro burgalés parecía abocado a navegar contra corriente con respecto a sus rivales directos. Sin embargo, actuaciones como las de ayer invitan al optimismo. Lo suyo, ahora, es encontrar la continuidad deseada.

Herido en su orgullo, otra vez, el equipo de Casadevall ofreció el nivel que tanto se espera de él. Cuando manda, cuando se siente cómodo, Autocid vuela sobre la pista. Ayer ni siquiera esperó a que El Plantío entrara en calor. Los locales se pusieron manos a la obra y subieron al Breogán al potro de tortura. Victoria aplastante y average recuperado por lo que pueda ocurrir en el futuro.

El bloque castellano sabía lo que quería y qué debía hacer para conseguirlo. En estático se apoyó en el trabajo sucio de Coppenrath bajo los aros y en la transición castigó una y otra vez a su sorprendido rival. A partir de ahí, todo vino rodado.

La actividad defensiva azulona ayudó, y mucho, a alcanzar el objetivo. Autocid metió quinta y el 10-0 de salida encendió las alarmas celestes. La fluidez en el movimiento de balón tuvo la guinda del acierto necesario y Lisardo Gómez se temió lo peor. El Breogán pronto recurrió a Dani López y se tomó un pequeño respiro, pero entonces Miki Feliu protagonizó el acelerón definitivo.

El alero catalán estaba tocado por una varita mágica y convirtió en oro cada balón que recibió (5 de 6 en triples). El ‘10’ puso a los de casa en órbita y Jeff Xavier se sumó a la fiesta con un triple que situaba el 25-7. Autocid olía sangre en cada jugada y se aprovechó de los bajísimos porcentajes del rival en los lanzamientos liberados. Los castellanos pescaban en cada acercamiento ofensivo y Costa cerró un primer cuarto de ensueño con una penetración que significaba el 31-9.

El Breogán estaba desarbolado. No daba con la solución que, al menos, le permitiera bajar las revoluciones al partido. Y es que en el ida y vuelta los locales demostraron estar más atinados que el colíder de la competición. Tras el 36-19 y la entrada de las rotaciones Autocid se mostró más espeso, pero los celestes no estaban para remontadas.

Superada una fase extraña en la que ni unos ni otros tenían continuidad anotadora, el rebote ofensivo se convirtió en el único arma fiable de los gallegos. Por contra, Autocid se apoyó en las penetraciones de Costa y Maresch para mantener la jugosa ventaja y alcanzar el ecuador con solvencia (53-25).

Aún quedaba el último arreón antes de tocar techo. Durante la primera mitad del tercer cuarto Autocid dio por bueno el intercambio de canastas planteado por el rival para fijar otra máxima con un acierto de Sàbat. Ese 63-33 a 6:40 parecía definitivo y debía serlo, pero para entonces el Breogán ya había cogido la soltura que extrañó durante los dos cuartos iniciales.

Primero Matulionis y después López y Llorca hicieron daño a los de casa. Ya era demasiado tarde, pero el parcial de 4-15 fue suficiente para dar señales de vida. El 67-48 hizo recordar a los viejos fantasmas del comienzo de curso, pero dos nuevas acciones de Feliu (incluido un triple desde el centro del campo) zanjó el pequeño problema.

Breogán sacó la bandera blanca con ese 74-52, aunque aún quedaba por resolver la cuestión del average particular. No hubo mayor discusión. Ya a placer, los de casa volvieron a estirar la goma hasta una nueva máxima de 85-54 y con seis minutos por disputar, se trató de acumular buenas sensaciones antes de pensar en la próxima final.

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