FÚTBOL / Segunda División B. Grupo I

Mikel Aurreko regresa casi tres meses después

El último partido que disputó el capitán fue el 9 de noviembre de 2014 / El buen hacer de Álvaro del Val le ha mantenido en el banquillo los tres últimos partidos

Mikel Aurreko durante el choque del domingo en Mareo.-JOAQUÍN PAÑEDA

Burgos

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Mikel Aurreko regresó a la portería casi tres meses después. El capitán blanquinegro no jugaba desde el pasado 9 de noviembre, cuando el equipo se enfrentó en tierras gallegas al Celta B, el otro filial del grupo. El proceso de recuperación fue de alrededor más de dos meses, aunque posteriormente ha tenido que aguardar tres semanas más una oportunidad. El buen papel de Álvaro del Val le mantuvo en el banquillo tres encuentros más pese a estar completamente restablecido. Asegura que se lo ha tomado bien.

«He mantenido la tranquilidad y lo único que tenía que hacer era trabajar para que el nuevo entrenador me diera una oportunidad. Lo único que he hecho es trabajar durante la semana al cien por cien para convencer al técnico que debes jugar», comenta el vizcaíno. Entiende que Álvaro del Val siguiera jugando, ya que «si se cumple y los resultados son positivos es complicado quitar a un futbolista», aunque confiaba en que su oportunidad llegaría tarde o temprano.

Niega que su reto a partir de ahora sea mantener el puesto de titular y recuerda que no tiene nada que demostrar después de tantos años en el fútbol y como blanquinegro. «Mi reto es estar bien durante la semana para poder entrenar a tope y demostrar al cuerpo técnico que puedo jugar, así como que el equipo siga sumando puntos para mirar arriba», señala el blanquinegro.

Reconoce que su mayor sufrimiento ha sido mental y es que la recaída que sufrió en Vigo le hizo plantearse muchas cosas. Afirma que lo ha pasado «mal» y es que en una lesión que se alarga en el tiempo «lo que más sufre es la cabeza». «He estado preocupado hasta hace poco, porque te falta confianza y tienes miedo de que la lesión de vuelva a repetir. Ahora estoy bien, las sensaciones físicas son muy buenas, aunque no haber jugado hace un tiempo se nota. La tensión y la exigencia de los partidos se nota si hace tres meses que no juegas», explica.

La incertidumbre de qué portero jugaría como titular en Mareo se mantuvo hasta el final. Durante la semana Arconada no dio pistas, aunque lo que parecía claro es que si Aurreko no tenía una oportunidad de inmediato le iba a costar tener a lo largo de la temporada. «Me enteré de que iba a jugar en el mismo vestuario», expone el capitán.

No le sorprendió la decisión del entrenador, aunque matiza. «Uno siempre piensa que puede jugar. También tuve el mismo pensamiento cuando me quedé en el banquillo en los partidos anteriores», argumenta Aurreko.

Acabó contento con su trabajo y es que concluyó el partido con la portería a cero y realizó alguna parada de mérito que evitó que el Sporting B lograra desequilibrar la balanza.

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Confía en que el equipo comience a sumar puntos y mire de una vez hacia arriba. La temporada está siendo complicada para Aurreko y si en el aspecto individual espera que los problemas físicos hayan acabado, en el colectivo está convencido de que el equipo irá dando pasos hacia adelante para tener un fin de temporada tranquilo.