Fútbol / Segunda
El Mirandés se estrena en Anduva
Primera victoria del cuadro rojillo ante su afición frente a un Girona muy peligroso a domicilio / Álex Ortiz, de cabeza a la salida de un córner, dejó los tres puntos en casa / Los de Terrazas toman aire en la general y se sitúan en la zona cómoda
El extremo zurdo del Mirandés ÁlexGarcía conduce un balón en presencia de un defensor del Girona en el choque de ayer en Anduva-Alfonso García Mardones
CD MIRANDÉS 1 - 0 GIRONA
Por fin. El Mirandés estrenó su casillero de victorias en Anduva frente a uno de los mejores visitantes de la categoría, el Girona, con un tanto de Álex Ortiz de cabeza a la salida de un córner. Fue un triunfo muy trabajado en un vistoso encuentro jugado de poder a poder, con poco control en el centro del campo y constantes llegadas peligrosas a las áreas.
Pese al fuerte empuje con el que salió el Mirandés, fue el Girona quien dominó la pelota durante los primeros minutos de partido. De hecho, a los 20 segundos el visitante Granell disparaba (no encontró los tres palos) y acto seguido el central Kiko Olivas no llegaba a contactar por milímetros un buen envío en falta lateral del especialista Granell.
El CD Mirandés presionaba con todo y eso, junto con un campo muy rápido por la fina lluvia que caía y los pocos riesgos que tomaba su rival a la hora de sacar la pelota desde atrás, le ayudaban a robar con rapidez el esférico; pero por contra a ellos les duraba incluso menos y cada vez se jugaba más en su campo.
Con todo, la mejor ocasión fue burgalesa. En el minuto 12 Álex García botó un córner desde el lado derecho del ataque mirandesista y ante la mirada de defensores, portero y atacantes la rosca, larga y al segundo palo, describió una parábola envenenada que no se convirtió en gol olímpico de milagro, pues se estrelló en el poste de un sorprendido Becerra que tuvo también tuvo mucha suerte de que Galán no rematara en línea de gol el rechace.
La ocasión supuso una pausa mínima en el dominio visitante, pues minuto a minuto incrementaba su poder. Sin embargo, otra ocasión local pasada la media hora de juego fue el preludio de los mejores minutos del Mirandés. Ion Vélez realizó una buena acción individual, autopase incluido, y ante la llegada de Lago Junior cedía una pelota franca que sin embargo el marfileño no supo dirigir hacia palos. Espoleado por su afición, poco después Becerra tenía que salir con el puño en alto para evitar el gol de cabeza de Ion Vélez. De ahí al descanso el Mirandés achuchó mucho y aunque no tuvo ninguna clara, colgó múltiples balones y generó peligro en acciones a pelota parada.
La segunda parte arrancó con múltiples ocasiones. Al minuto del reinicio Clerc galopaba por el costado izquierdo hasta línea de fondo y sacaba un centro perfecto que Mata no consiguió enganchar.
Acto seguido en el interior de la otra área Ion Vélez dejó otro buen balón a Lago Junior pero éste tardó más de lo debido y su disparo acabó en saque de esquina. En el minuto 52 un centro chut de Lago Junior lo remató mordido Álex García y acabó tocando en las manos de un defensor, que estaba en el suelo y tenía el brazo separado del cuerpo. Sin pausa, en la siguiente acción y en otra jugada muy parecida la pelota salía a centímetros del palo de Becerra tras rechazar en otro defensor catalán.
Pero la más clara la tuvo Néstor al cuarto de hora. Ion Vélez se la dejó blandita en el punto de penalti y éste la mando por encima del larguero. La banqueta catalana se movió al instante y Felipe Sanchón, en su primer contacto con el cuero, se fue de dos en centro del campo y sacó un colocado y lejano disparo a la escuadra que Raúl sacó a la esquina con apuros.
Tras esta acción el choque se igualó, en parte porque el Girona cambió su dibujo táctico y aprovechó mejor las bandas, pero las ocasiones siguieron sucediéndose. En el 70, tras una elaborada jugada visitante, Jairo, centrado y a tres metros de línea de gol, buscó un poco inteligente pase atrás en vez de el remate a bocajarro.
Después en un córner el local Kijera obligaba a Becerra con un pundonoroso remate con la testa. Y un minuto más tarde Álex García hacía lo propio con un afilado chut desde un costado. No había pausa y cinco más tarde en la otra área, de nuevo Jairo no veía puerta con su disparo a media vuelta desde inmejorable posición. El gol se olía, quedaba saber en que portería se vería, y sucedió que a diez para la conclusión, en el enésimo córner local, Abdón la ponía con peso al punto de penalti y allí aparecía imparable Álex Ortíz para marcar de cabeza haciendo un escorzo y a media caída. Tras el tanto el Girona buscó su suerte, pero ya no tendría ninguna reseñable ante un Mirandés que jugó con inteligencia.